domingo, 4 de marzo de 2012

Monarquías bancarias


  • Un vídeo que explica de manera muy didáctica la crisis española y luego una entrevista con Leopoldo Abadía

Manifestaciones de los indignados en España (internet)

En sus conferencias sobre “La huelga”, el escritor anarquista Rafael Barrett calificaba a la Revolución Francesa como un proyecto trunco a medio camino, puesto que si bien logró sacudir el yugo eclesial y aristocrático, dejó intacto el yugo económico, el más despiadado de todos.

Este episodio histórico simboliza la diferencia de forma más importante entre las sociedades modernas y tradicionales. Hipotéticamente, las sociedades modernas son abiertas y con movilidad social; las tradicionales, cerradas y con sistemas de castas. En estas uno nace en una casta y no puede salir de ella; en aquellas, cualquiera que “quiera” progresar lo hace.

Pero ante el actual escenario económico mundial cabría preguntarse cuán modernas y abiertas son nuestras sociedades. En medio del colosal negocio del rescate bancario todo parece estar diseñado a sostener un tipo de estratificación social cerrada. Los planes de austeridad apuntan poco a combatir el lucro espurio generado por el carnaval especulativo y, en sentido opuesto, apuntan mucho a abolir derechos del ciudadano medio: precarización laboral, recortes en educación, salud y jubilaciones. Esta es la médula del recetario “anticrisis” formulado por los ideólogos de la arquitectura financiera mundial.

Y no hablemos de la represión a la legítima protesta ciudadana contra estas políticas impuestas por las entidades crediticias en España y Grecia, por ejemplo, por nombrar solo los dos casos más sonados.

Pero lo que se pretende señalar aquí es que esta dinámica no constituye un simple contratiempo, sino más bien conforma la “metafísica” misma de las utopías de mercado.

Lo que se precia de ser pensamiento crítico es, no obstante, ortodoxo en su planteamiento económico. Se dice libertario, pero practica la esclavitud en sus factorías. Tampoco se ha privado de elaborar religiones seculares como el anarcocapitalismo, un acabado contrasentido. ¿No es acaso una paradoja insalvable un anarquismo que defienda el establishment económico y todas las consecuencias que del ejercicio de ese poder se derivan?

El sociólogo francés Pierre Bourdieu, en su libro “Poder, derecho y clases sociales”, abre el capítulo “Las formas del capital” sosteniendo la premisa básica de que el mundo social es historia acumulada. En el marco de su modelo teórico de las relaciones sociales rescata el concepto de capital y su acumulación, según el cual la herencia condiciona (podemos discutir las magnitudes) el lugar que ocupan los individuos en su medio social. En este sentido, el autor hace referencia a un patrón de acumulación dinástica de capital económico, cultural y social del que resulta muy difícil salir, que trasmite hereditariamente las regalías como los reyes traspasaban el trono a su descendencia.

En una genial analogía, Bourdieu equipara el postulado de que “el mercado da iguales oportunidades a todos” con el juego de la ruleta. Luego de girar la rueda esta se detiene adjudicando los beneficios sin que importen la condición económica, la dignidad, la herencia o el estatus. Para graficar su teoría del capital y la acumulación compara:

“La ruleta ofrece una imagen bastante precisa de un universo imaginario de competencia perfecta o de igualdad de oportunidades; un mundo sin inercia, sin acumulación, sin transmisión hereditaria de posesiones y caracteres adquiridos, en el cual cada momento es perfectamente independiente del anterior (...), de suerte que toda persona puede convertirse en lo que se proponga”.

Por el contrario, todo parece funcionar de manera de conservar privilegios aristocráticos de las monarquías bancarias y, en contrapartida, reducir a la mayoría de los ciudadanos a la condición de parias sin derecho como son los intocables en la India.

Ante el escenario al que asistimos, el de un orden tan contrario a la justicia como el régimen plutocrático que preside el mundo, solo cabe contraponer una cosa: más y mejor democracia. ¿Quién eligió a los banqueros para que nos gobiernen? ¿Son los representantes de Dios en la tierra?



jueves, 16 de febrero de 2012

Unas birras con el chongo kristino



Cristino Bogado
Tapa de la compilación de narrativa contemporánea paraguaya Los chongos de Roa Bastos

Un lunero chupando en el Rubio. “Detrás de todo gran escritor hay un gran bebedor”, “Alcohol es cultura”, trato de convencerme siguiendo al cuento que motivó el convite birrero, El chongo de Roa Bastos. El relato, rubricado por Cristino Bogado, narra un reality show literario, una parodia de la construcción del canon artístico a manera de un sistema hereditario de privilegios monacales. La gloria efímera y siempre ficticia de las condecoraciones literarias que, tras breves paréntesis, luego vomitan restituyendo todo el fracaso y la indiferencia con copia autenticada incluida. El canon ha muerto y lo que queda son apenas profanadores de tumbas, me dice kristino, mientras levanta el vaso y le da un trago a la birra. 

El crítico francés Eric Courthès, algo desairado por lo que consideró una ofensa al Premio Cervantes, escribió en respuesta una exaltada invectiva, El Roa de Bastos, defendiendo el legado narrativo sin parangón, según consignó, del autor de Yo el Supremo.

Pero los epítetos de toda laya se sucedieron en el foro a pie del artículo. Entre otras cosas, el académico francés amenazaba a Bogado: “Seguí atacándome en el plano personal y cuando te vea en las veredas de Asunción, te voy a dar una trompada que te van a tener que cambiar la cara fea que tenés (…) Luego continúa: “Nunca serás nada y te haré tragar tu lengua con un puñetazo, a la Arthur Cravan, en tu carita de marica colorada reprimida…”. En el calor de la discusión las referencias sexuales no podían estar ausentes: “Será que no cogés vos…??? Andá al quilombo como todos, dejate de tantas pajas intelectuales (…). Los franchutes te pondremos prótesis PIP en el culo (…).

Obviamente, a juzgar por las reacciones provocadas, cualquiera queda intrigado por el contenido del libro. En este diálogo, mezcla de chateos y cervezeadas, Bogado nos dice algunas cosas de su "chongueada".

–A ver kristino, contanos un poco sobre Los chongos de Roa Bastos, o específicamente de tu texto, que tanta indignación causó a Eric Courthès.

–Mirá, empecemos desenredando un quid pro quo básico: la antología Los chongos de Roa es la primera antología de narradores paraguayos de todos los tiempos editada en Argentina, en este caso son 9 escritores cronológicamente posroabastianos, por Santiago Arcos editores, 2011. Y cada autor participa con dos textos, a excepción de un autor que lo hace con un fragmento largo de una sola obra. Uno de los dos textos firmados por mí lleva el título epónimo del libro, en singular, pero este detalle es decisión de los 3 editores-recopiladores del libro antológico, elaborando sí un concepto de chongo casi vampírico o de profanador de tumbas, que suponemos fue lo que a los váiros del talibanismo franxute o rosarino llegaron a sulfurar tanto, según todos los signos, sin haber leído porra ninguna! Apenas unas notas periodísticas que tampoco merecían tal despliegue de histerismo e histrionismo…

Después está la microhistoria del concepto chongo en Argentina, ke de un uso exclusivamente barriobajero saltó a los medios académicos. Sebreli (Sartre santificando a Genet, el puto-ladronzuelo vuelto escritor), Perlongher, la prostitución masculina y los cabecitas negras, los emigrados, los paraguayitos en Baires, etc. En mi caso concreto me inspiré en la sección que tiene más de una década de El chongo de la semana del semanario Esto, lo yuxtapuse a los realitys y a un escritor aburrido y ya tenemos la receta del Chongo…

De cómo reaccionan ante el bicho raro del escritor, entidad europea inserta abruptamente en nuestro país semianalfabeto por gracia de un premio internacional, ante el éxito obtenido manipulando palabras y libros... Su asombro, su intento de comprensión, sardónica, kachiãi, incluso a través de una recepción grotesca, hipersexualizada muchas veces…

–Últimamente el descalificativo de moda fashion-chururú es el de posmo. A algunos cibercríticos les he oído decir que la hibridación lingüística que practica el "movimiento", digámoslo así para tranquilizar a los historizadores literarios, es la típica elucubración "posmoderna".

–Uf, para mí hay dos posmodernismos en principio y me remito a un autor como Compagnon, que tiene un clásico libro llamado Los antimodernos, en donde demuestra ke los auténticamente modernos, parafraseando a Rimbaud, son antimodernos, es decir, los ke luchan contra la posición cómoda de adoptar una pose de modernidad... El posmodernismo a la yankee, anything goes, el todo vale relativista y acrítico, visto peyorativamente desde Europa, y el posmodernismo europeo, que sería un antimoderno, en el sentido de Compagnon, los verdaderamente modernos, donde se engloban los posestructuralistas Foucault, Derrida, Deleuze, etc. Para mí es fundamental en este sentido Stirner, hasta ahora relegado en los manuales como un anarkista careta, ultraliberal, etc., pero según una novísima lectura debida a Saul Newman, lo coloca ahora como proto-postestructuralista… El movimiento, si te referís a ke la mayoría de los textos de la antología de Santiago Arcos practica intervenciones sobre el cuerpo sagrado del lenguaje nacional o transnacional como el castellano, ya sea con el porounhol o el portunhol salvaje, etc., podría ser definido como posmo, pero en realidad es más viejo ke el mundo… lenguajes joparas han existido siempre, de forma paralela a los lenguajes oficiales, ke son todos nacionalistas en su política.

Recordemos ke la Biblia misma ya oscila entre el arameo y el hebreo, el yiddish un jopara de esquirlas de hebreo y polaco o ruso, etc., el macarrónico renacentista, etc. Todas las lenguas creole, pidgin y los papiamentos taxonomizados por la etnografía, etc. No hay nada puro, el español está plagado de galleguismos, términos vascos, africanos como chongo o cambalache, ingleses como laptop, etc. En realidad el jopara es una lengua menor, un socavamiento de las lenguas puristas, procede de Joyce, Julián Ríos, Anthony Burguess, Murena, que son ídolos personales en ese juego…

Intentar descalificar diciendo ke pertenece a un ismo, extrapolando movimientos de la historia universal de la literatura y etiketarlo con ellos un texto de acá o allá es un treta burda frecuente pero ineficaz y endeble como argumento de refutación. Son tonterías cometidas incluso por eminencias, como cuando Eco anacrónicamente llama posmoderno a Homero, o los stalinistas, (que) a toda literatura desviada del oficialesko realismo socialista (tildan) de decadente y formalista, o los castristas de contrarrevolucionarios a los ke no cantan las glorias de la revolución…o de imperialistas o golpistas los fanatizados chavistas cuando no comparten los humores de una simple nota periodística!

–Yo soy de cierta facultad en que las tesis, como vos decís en una entrevista con un diario bonaerense, son variantes del tipo la mujer en Roa, el dualismo en Roa, la dialéctica en Roa, etc., pero debo reconocer que eso del baile del caño en Roa, el reguetón en Roa… es algo totalmente nuevo para mí.

–Es una parodia del uso mercenario y degradado de las tesinas y tesis, donde el autor "x" cumple a la perfección esa función académica, pero muere allí… Leí hace poco ke en Italia Feltrinelli llegó a publicar Hijo de hombre y Yo el Supremo, pero ahora ya no se reedita. La gente no lee ese tipo de obras, tiene una mínima circulación, en ámbitos universitarios, de los ke curran en los seminarios y conferencias pomposas…

–También afirmás que Roa refracta una idea falsa de la realidad paraguaya. Aunque la verdad me parece que Hijo de hombre, que libó de las crónicas de los yerbales de Barrett, es algo más que una fabulación.

–Me refiero a ke dentro del contexto en ke apareció ese libro, el paradigma le favorecía y aun promovía una visión aichecharanga del Paraguay, el país, por siempre, sufrido, casi devastado por una guerra, y saliendo jeýma de otra, con ke se lo veía y quería ver, explicando o justificando muchos de sus “atrasos” así. Era una forma profana de teodicea pero ahora aplicada a la pobreza, el subdesarrollo de un país, etc. Losada promocionaba una literatura ñembo comprometida, de leve élan cubano-revolucionario y compromiso sartreano, todo muy difuso pero claro a la hora de las ventas…

Mostrar alegría, farras sin cuento, orgías, y filosofías de a mi ké entonces no encajaba (como sí lo sería más o menos a partir de los 80 y 90, donde justificar la corrupción stronista y poststronista con el dinero sucio de la droga y el contrabando sí ya lo permitía…) con toda esa parafernalia pomposa que conformaban el paradigma de la América Latina abrumada por un anhelo gua’u de libertad y revolución…

– Hasta hay una distopía ¿futurista? que retrata un escenario ¿imaginario? en que el trabajo humano ha sido reemplazado por las máquinas, El perro prole.

–Mi escritura parte de un doble principio de celebración y de rechazo, a favor de y en contra de... Este texto es una sátira del Marx puritano, del apologeta del trabajo tout court, y a favor del yerno, Paul Lafarge y su derecho a la pereza. Claro, este tenía sandunga en su sangre, había nacido en el Caribe de madre afro…

Tuicha la diferencia…Sí, es una especie de silogismo del epígrafe (“El trabajo humaniza”, Karl Marx) hasta su conclusión grotesca invertida un dar la vuelta al Marx como supuestamente había hecho con Hegel, la hominización de un perro vía el sacrosanto camino marxista del laburo…jajaja. En un mundo hipertecniko, instrumentalizado donde lo humano queda relegado y la inventiva humana sobrevive al imaginar laburos para perros ke son los ke mantienen a las familias…

– Por último, me gustaría rescatar algo que me pareció especialmente interesante de tu editorial de la revista Konde Orgazmo: lo del error como fundamento de la creatividad, la desreglación de la lengua, la catacresis.

Para Derrida, todo el lenguaje en el fondo es catacresis, lo ke para Aristóteles era un simple y erróneo abuso del lenguaje…

Kostas Axelos también habla de la errancia erótica, del errar, moverse y desplazarse como erotismo, pero de equivocarse también. Godard habla de ke muchas de sus pelis surgieron por equivocaciones, etc. Solemos por el contrario ser muy aristotélicos en la enseñanza de nuestros hijos en las escuelas, castigamos la boca díscola o disléxica que en vez de “alunizaje” practica el “alucinaje” del alumno, con ortografías y ortodoxias y ortopedias varias, correctivos ke como máquinas de tortura usamos para domesticar la creatividad esencial del niño, etc.

La frontera del español y el portugués no está más ke a una línea estatal del error, fácilmente vencible y sorteable con un tris de error, un lapsus linguae o lapsus cálami. Ejemplo, en vez de decir, en español, de vagar, andar de vago, se vuelve, lento, demorado en portugués…

domingo, 5 de febrero de 2012

Reseña esperpéntica de un libro



Portada del libro.
No es frecuente que al corrector le asignen la tarea de presentar un libro. Esa figura cuya desaparición era vaticinada por la llegada de las aplicaciones check document, que vendrían a reemplazar a esos seres conservadores y puristas siempre escondidos en el cuarto trasero de las editoriales, haciendo de las suyas entre bastidores: subrayando, tachando, suprimiendo despiadadamente y con malicia las “heterodoxias” gramaticales de ciertos autores. Sin embargo, José Saramago, en su Historia del cerco de Lisboa, reivindicó la exégesis textual de esos viejos cascarrabias y les sacudió el polvo. El corrector cambió el curso de la historia. Agregó una simple partícula y lo transformó todo: “no”. Los cruzados no ayudaron a los portugueses a retomar Lisboa.
Intentemos reproducir esta aguafuerte literaria a ver qué sale. Migrantes: perspectivas (críticas) en torno a los procesos migratorios del Paraguay es el primer volumen editado por Ápe Paraguay, que contribuye de esta forma con un libro que aporta lecturas variopintas sobre la temática de la migración, un proceso social que, por razones de orden múltiple, ha adquirido notoriedad en las sociedades contemporáneas. En nuestro caso por el éxodo de nuestra gente y en otros, particularmente las sociedades receptoras, por la ola de xenofobia desencadenada, o acentuada, por la crisis mundial, los integrismos de diverso cuño y el rebrote de fundamentalismos que el “mundo civilizado” se jactó de haber derrotado con el desenlace de la segunda guerra sin caer en la cuenta de lo que de ellos quedan en su propio interior. La bestia sigue asechando desde la oscuridad.
Luego de un manifiesto pronunciado a propósito del Bicentenario, un prólogo del ministro de la Sicom Augusto dos Santos y la introducción del compilador, el investigador del Conicet de Argentina Gerardo Halpern, la antología abre con un texto del sociólogo Tomás Palau.
Bajo el título de El marco expulsivo de la migración paraguaya. Migración interna y migración externa, Palau se refiere a una de las variables de la migración que a su vez constituye uno de los factores estructurales de la pobreza en el Paraguay: el avance del agronegocio a expensas de los modelos adaptantes campesinos en un cuadro dramático de expulsión a centros urbanos saturados, pauperizados y carentes de las mínimas condiciones de salubridad y trabajo digno. Esto es lo que se discute actualmente con vehemencia en nuestro país: ¿qué utilidades reporta al bienestar general la agroexportación? Al parecer no muchas o, al menos, muy discretas.
Si hasta ahora, cuando se habla de migración, los que practicamos el mal hábito de frecuentar los contenidos de la prensa hemos visto que los aspectos más señalados son los referidos a las remesas, este libro, en cambio, nos muestra un otro lado que nuestra lógica utilitaria soslaya con facilidad: los efectos sobre la niñez que provoca la separación familiar a raíz de la migración de uno de los progenitores o, en casos muy frecuentes, de ambos. Así Luis Claudio Celma aborda este tema bajo una afligida interrogante: ¿Se fue porque no me quiere más?
Por su parte, en Eugenesia y migración. Políticas del deseo en la construcción práctica y simbólica de la inmigrante en Paraguay, Pelao Carvallo impugna las modelizaciones de un tipo de migrante deseable como contrapartida de uno que no lo es. De esta forma transita los nudos discursivos respecto de cómo se construye al migrante ideal cuyo concurso el sentido común dominante reclama. Esto nos remonta a aquel deseo supremo de los Estados liberales del siglo XIX de fomentar preferentemente la migración europea para sumar fuerza a la cruzada contra la “barbarie aborigen”.
Una observación que me pareció llamativa es la que realiza Verónica Villalba Morales en su Diáspora guaraní desde las disidencias sexuales. Este texto examina el destierro sexual de los trans, putos, tortilleras –como la propia autora sin circunloquios ni eufemismos los define– impuesto por la heteronormatividad. Esboza, asimismo, una interpretación de la prostitución que bien merece ser analizada y discutida como también una crítica de los discursos de trata como estrategias de mantener la división sexual del trabajo de orden patriarcal.
Sobre los factores de género que interactúan en las migraciones se puede ver, asimismo, el texto de Sofía Espíndola Oviedo, Aháta aju. Género y migraciones: análisis sobre la migración de mujeres paraguayas con destino a España. En esta exposición se pone el acento sobre la feminización de las migraciones como correlato del crecimiento de las cadenas globales de cuidado en un movimiento de retroalimentación mutua.
Tanto las materialidades, las tramas simbólicas y la conjunción de ambas en el trayecto existencial de las subalternidades migrantes se van sucediendo en la obra. Desde el análisis de la preeminencia de mano de obra paraguaya en la industria de la construcción de la Argentina, con El paraguayo proletarizado: la experiencia de los trabajadores paraguayos en la industria de la construcción argentina, del antropólogo Álvaro del Águila, hasta Migrantes paraguayas y el servicio doméstico en Buenos Aires. Diferencias y desigualdades, del sociólogo Sebastián Bruno.
Este último trabaja sobre el concepto de mandato laboral, un mecanismo cerrado que implica que determinadas características socioculturales y económicas equivalgan directamente a la concentración hacia un rubro único de la economía. De esta forma, ejemplifica el autor, ser mujer, paraguaya y pobre ofrece prácticamente como única oferta de destino laboral el trabajo doméstico. Pero en esta dinámica, más allá de las condiciones objetivas que pudieran o no existir, las representaciones culturales resultan determinantes en la configuración de esas asociaciones automáticas.
Seguidamente el libro va bifurcándose –no en el orden de esta enumeración– hacia aspectos relativos a la lengua del inmigrante. En oposición a los esencialismos y a las idealizaciones demagógicas, Soledad Acosta, en el El guaraní en España: actitudes sociolingüísticas de los inmigrantes paraguayos residentes en Madrid, resalta las funciones pragmáticas del guaraní en la comunidad paraguaya de la capital española sobre las de tipo identitario o puramente etnocéntricas, no descartando por ello que estudios posteriores puedan, en cambio, testimoniar la predominancia de estas últimas sobre aquellas.
Otro texto que toma el guaraní en los contextos migratorios es La lengua guaraní y su lugar en la migración paraguaya en la Argentina, de Gustavo Torres González. Este examina, entre otras cosas, las segregaciones por razones de lengua, así como las diversas etapas que fue recorriendo y los desafíos que aguardan a la lengua vernácula desde la colonia, la globalización y los procesos de integración que están tratando de ser materializados en la actualidad.
En el último apartado, Migración y lucha, aparece una de las causas históricas más importantes de la migración paraguaya, principalmente a la Argentina, sobre todo luego de la guerra civil del 47: el exilio por razones políticas. En El exilio, elemento de consolidación de la dictadura del general Alfredo Stroessner, Raquel Pereira cuenta la historia del militante comunista Alfredo Alcorta e inspecciona fragmentos de la propaganda de la dictadura difundida en el Diario Patria.
Pero la lucha también se entabla en plano de los símbolos y en la disputa por los significados. En esta línea de resemantización de los imaginarios, la comunicadora Fátima Rodríguez nos habla sobre Comunicación y migración: redes de organización política de paraguayos y paraguayas residentes en el extranjero. Así, se refiere al rol de las TIC en la formulación de renovados conceptos de ciudadanía y de participación política como a las experiencias comunicativas alternas de los conglomerados de migrantes.
Cierra este capítulo Referéndum y enmienda constitucional: la modificación del artículo 120 de la Constitución paraguaya, de Magdalena López y Gerardo Halpern. Con relación a este trabajo podría aseverarse que la rotunda victoria del “Sí” en el referéndum para permitir el voto de los paraguayos residentes en el exterior fue una manera de rectificar la “desciudadanización” impuesta por la dictadura y prolongada en el proceso de transición con la Carta Magna de 1992, que dio rango constitucional a la mencionada exclusión.
Finalmente, el libro corona sus páginas postreras con un epílogo del pa’i Oliva, Temas que adelantan un amanecer. De la misma forma, esta reseña arbitraria y hasta esperpéntica va llegando a su última estación sin haberme referido a la totalidad de los trabajos, asumiendo, en consecuencia, los sesgos y retracciones propios de todo “crítico”, adulador o comentador bibliográfico. Pero así es el relato de la historia misma: dice o calla a su antojo.

miércoles, 11 de enero de 2012

La antropología y el diálogo intercultural

Guillermo Sequera

El antropólogo Miguel Alberto Bartolomé, en su ensayo En defensa de la etnografía, apunta que la disciplina, más que reconocer, ha cosificado las alteridades, puesto que el relato etnográfico ha sido planteado con frecuencia en los términos de un discurso sobre el otro en lugar de un diálogo con otros. Esto es representativo desde el punto de vista político cuando se habla de estudios sobre determinados conglomerados socioculturales alternos. Bartolomé ahonda en la revisión crítica de la práctica antropológica al objetar la prevalencia de la voluntad hegemónica por sobre el diálogo intercultural que ha caracterizado a muchas etnografías independientemente de sus filiaciones teóricas, políticas, ideológicas, etc.


En idéntico sentido se expresa Walter Mignolo, en su conferencia Cambiando las éticas y las políticas del conocimiento: la lógica de la colonialidad y la postcolonialidad imperial, respecto a los grupos de estudios culturales sobre Latinoamérica que se desarrollaron sobre todo en EE.UU. Según este autor, la exotización de las minorías culturales, inmigrantes, etc., opera incluso desde los abordajes “emancipatorios”, ya que al hablar de estudios, aunque se cambien los contenidos, no se modifican los términos de la conversación ni la lógica subordinante-subordinado que contiene la dicotomía irreductible entre sujeto cognosciente y el objeto conocido que el diverso espectro de “grupos de estudios” implican.

Sobre esta materia conversamos con el antropólogo y etnomusicólogo Guillermo “Mito” Sequera. En este diálogo nos habla, además, de algunos de sus últimos trabajos de recopilación de los tesoros orales indígenas: el documental Ka’a kupe pytû y, por otro lado, El Diccionario para Niños Tomárãho (Chíilehet Tomárãho Osîagatso Hoúlo Pixo) y el volumen Literatura Oral para Niños (Osîagatso Õrn Hweija Chiéik).

–Mito, ¿para qué antropolizar? O mejor aún, ¿cómo romper el monólogo del antropólogo cuando se atribuye a sí mismo la licencia de contar la historia de los “otros” culturales?

–Ahora se ve un esfuerzo de refundación que en cierta medida pasa, por supuesto, por el rescate de la memoria de los pueblos. Pero como hacés referencia a la antropología: primero, que es una ciencia que nace con una contradicción fuerte, es decir, nace en un contexto colonial. La disciplina se fue forjando a través de Taylor y otros.
Las administraciones coloniales europeas, norteamericanas, etc., vieron que podía ser una disciplina que podía ayudar a domesticar a las personas y tenerlas bajo un cepo. En todo sentido. Pero esto se inicia sin la existencia de la propia disciplina en el sistema colonial, a finales de siglo XV. Por ejemplo, uno puede entender que la contribución de Montoya es importante, pero detrás de todo eso operó el sistema reductor. La língua geral fue un instrumento del sistema de las reducciones.
Pero hay esfuerzos intelectuales muy importantes y yo no creo que haya que desechar el aporte, el esfuerzo múltiple de las diversas escuelas y pensadores. Yo creo que es importante la revalorización y el rescate del acervo de los pueblos y en esa dirección la contribución que pueda realizar la antropología es fundamental. Hay que volver a Moisés Bertoni, quien se entregó completamente al Paraguay. Su relación muy fuerte posiblemente con los mbyá, o los llamados Kaygua o aché. Él reconoció sus técnicas, su sabiduría en la clasificación de especies.
Fijate, cuando Cadogan da a conocer el Ayvu Rapyta, a través de la ayuda de Egon Shaden, seguramente por un dejo de la dominación colonial, en uno de los congresos de americanistas un intelectual francés, cuyo nombre no recuerdo, dijo que el Ayvu Rapyta era un invento, que unos indiecitos no podían llegar a esos grados de poetización.
Pero también pasa por el reconocimiento y la valoración de las técnicas y la gestión de los recursos naturales, que están desapareciendo. Al desaparecer una especie, una generación que nunca vio ese animal o esa planta pierde los significados y símbolos mágicos y espirituales que su cultura o comunidad daba a esas especies. En este sentido yo creo que el mayor aporte de Cadogan son sus aproximaciones y reflexiones a la etnobotánica. Yo creo que es su mayor contribución. Hay que analizar esto. En Paraguay estamos constantemente en préstamo y dependiendo mucho de afuera para dentro y de arriba para abajo. Debería ser al revés.


–De algún modo la antropología parece reproducir ese paradigma colonial del “civilizado” que habla en nombre del “bárbaro”. De esta manera está asumiendo directa o indirectamente que este no puede hacerlo por sí mismo llegando así también a una suerte de museificación de las otredades.

–En la antropología hay aportes y experiencias considerables. Incluso hay enfoques puestos no solo desde la antropología, sino, por ejemplo, desde la negritud, de lo afro, como los ensayos de Fernando Ortiz. Él tiene un trabajo fantástico sobre la música afrocubana. Tenemos muchos ejemplos. La aproximación lévi-straussiana de Viveiros Castro. Me alerta sí el tener una actitud de una sola referencia. En la antropología lo importante es el sujeto.
Hoy no hay una frontera muy definida entre etnografía, etnología, sociología, antropología, etc. Yo creo que hoy todas ellas se encuentran para tratar de decodificar ciertos elementos, ciertos misterios en las mentalidades colectivas. Eso es lo que debemos aprehender y, al mismo tiempo, en un esfuerzo altamente creativo, con respecto a nuestra situación ver cómo hacer para lograr un entendimiento posible con esa otredad. Estas disciplinas pueden ayudar a decodificar los secretos del comportamiento. O sea, en definitiva, que los sujetos sean protagonistas de su propia antropología. Ellos no necesitaron de la antropología antes para consagrar su vida a la invención creativa y al descubrimiento de lo que el bosque, por ejemplo, les llegó a proveer.
Yo trabajo mucho sobre el reconocimiento de las técnicas, de las sabidurías sobre todo vinculadas a la administración de la vida de la comunidad. Hay toda una tradición milenaria, de descubrimientos, de sorpresas que no está siendo valorada y reconocida. Esto crea situaciones de incomunicación, de incomprensión e incluso crea ciertas actitudes racistas: apelaciones de haragán hechas hacia los indígenas, etc.
Hace tiempo trabajo con aspectos de la memoria de los pueblos no solamente con respecto a expresiones musicales para tratar de entender qué hay detrás del espectro de la diferencia cultural. Hay sabidurías que se están erosionando, se están perdiendo. El problema es cuando se pierde el cimiento, se pierden las referencias, la columna que sostiene el resto de la representación del mundo. Entonces ahí se pierde toda posibilidad de entendimiento y se instala la confusión.

–En la introducción de tu documental Ka’a kupe pytû hablás de la búsqueda del relato eterno y de las intertextualidades entre los relatos.


–Ese es un trabajo compartido con Miguelángel Meza. La propuesta sale de que yo veía una ausencia terrible. Nos hacemos gárgara con el guaraní, el guaraní paraguayo, popular, etc., pero había una ausencia de ciertos documentales. Pero gracias al esfuerzo de la cinematografía paraguaya algunos cineastas ahora están dándole la importancia que merece el guaraní. Yo trabajo mucho con la tradición oral. Entonces, ¿qué es lo que apareció antes y qué después?, ¿el discurso sonoro o el discurso verbal?
El discurso sonoro entendiéndose no solamente lo musical, sino todos los aspectos multifónicos que pueden darse en una expresión humana. Y el discurso verbal con respecto a la expresividad humana en la construcción de ideas, de significados y de significantes para armar un relato que pueda explicar o el origen del mundo o el funcionamiento de la cosmovisión del mundo.
Yo pensé que podía ser importante hacer registros de relatos de personas simples. En Ka’a kupe pytû aparece una especie de Abraham que explica cómo él se encontró con un espécimen ni animal ni humano, un batracio-reptil, una especie de pez híbrido. Por otro lado, hay una entrevista hecha a un director de teatro de una compañía del interior del país, donde ellos trabajan el guaraní. Él explica que toda la imaginería en su puesta en palabra y escena ellos expresan o se inspiran en los casos ñemombe’u, en los cuentos, en las leyendas populares. Es simplemente la intención de consagrar no solamente la palabra, sino la lengua en sí.


–Hace un rato también me hablabas de tu libro para niños en lengua tomárãho.


–Son dos publicaciones que preparamos con Rodolfo Ñuhwÿt, un tomárãho, y también con otras familias indígenas que nos ayudaron. Todo mi trabajo fue focalizado a favor de esta comunidad, que es una minoría de apenas 150 personas, para tratar de ver cómo y qué es lo que se puede hacer para darle una mayor prolongación de vida a esta cultura, su lengua y sus conocimientos. Es un trabajo de muchos años. Yo entonces me animé a establecer una transcripción fonética para ver cómo puede escribirse la lengua.
Trabajamos mucho los relatos de los niños. Los niños tienen su propio repertorio, sus recursos literarios, la literatura oral, su propia sabiduría. Además los relatos para niños son relatos nominados por el adulto, la madre, el padre, el tío uterino, en fin, donde después el niño va masticando, va ingiriendo el conocimiento de cómo las cosas, los seres funcionan y a partir de ahí también la importancia que tienen los niños no solo en compartir eso, sino en transmitirlo.
También trabajamos en un diccionario para niños en el que se identificaron una serie de especies, de elementos, de vocablos que tienen que ver con la valorización de su propia dignidad y soberanía. Fueron muchos años de trabajo con Rodolfo de los que salieron esos dos libritos. La literatura oral la tenemos ya en una versión castellana, pero no tenemos la oportunidad de que se publique. Creo que sería importante que los colegios tengan otras referencias de literatura oral que no sean solamente la leyenda de Jasy Jatere, Malavisión, etc. Entonces creo que en esos diálogos transculturales o interculturales posibles estaríamos aprendiendo al reconocimiento, a romper con esa imagen de bárbaros, a romper con esa imagen de ignorantes y otros prejuicios.



–La antropología estudia la adaptación cultural de la especie. Considerando esto, qué herramientas podría aportar con vistas a desarrollar modos de producción más sustentables frente a la devastación mundial a la que conduce el capitalismo.

–Yo siempre traté de sensibilizar a botanistas y zoólogos de diversas disciplinas a que se interesen más en las sabidurías ancestrales y no meramente en establecer un listing de nominaciones nativas y científico-occidental, etc. El hecho de que haya un diálogo posible, una coexistencia posible, una cohabitación entre lo científico, lo etnobotánico y las ciencias populares sería un avance en el conocimiento y en el reconocimiento. Por ejemplo, una persona que yo respeto mucho es Pastor Arenas, un investigador paraguayo que viene de la química. Él empezó a interesarse en los conocimientos de las poblaciones nativas, de los toba-maskoy o de los mal llamados wichí entre Argentina y Paraguay sobre la manera en que ellos identifican las especies vegetales y su uso, pero así también sus maneras de representarlas vinculadas a las técnicas y expresiones chamánicas.
Yo participo en una investigación en la que estamos trabajando no solo en la utilización cultural de las especies para la alimentación, la medicina, etc., sino fundamentalmente estamos llegando ya a la constitución de que los campesinos no sean solo agricultores y pasen a ser grandes artistas de la administración de sabores, de texturas, de colores, de aromas, de luces y sombras. Así trabajamos lo que Cadogan, y antes Egon Shaden, había planteado sobre la existencia de un paraíso guaraní. Lo define en Yvyra Ñe’êry, lo define en ese artículo fantástico Chono Kybwyra. En este artículo hace una lectura muy libre y creativa sobre la relación del Mainumby con el paraíso guaraní.
Hay que establecer un diálogo con la sabiduría de estos pueblos para ejercer la participación en favor de la protección y sobre todo la rehabilitación de los recursos para la vida y así, al mismo tiempo, reflexionar sobre los compromisos compartidos.
Ahora los sojeros pegan el grito al cielo con respecto a la sequía, que perdieron 30% de sus cultivos, etc., y los medios de comunicación hacen eco. Pero qué hay en esos lugares y cuál es el impacto negativo y doloroso que reciben las comunidades campesinas e indígenas de Itapúa, Alto Paraná, etc. Todos sabemos que hay desregulaciones climáticas.
Podemos aprender de legados como el de León Cadogan, que nos invitó a descubrir un otro mundo u otros mundos posibles para que finalmente ese reconocimiento pueda también servir a la solución de los problemas y también para seguir amortiguando estos terribles problemas que vienen ocurriendo en el mundo, el agotamiento de los recursos, la pérdida de los recursos que están vinculados a la vida.
Este agotamiento tiene que ver con el modelo socioeconómico, con el modelo capitalista neoliberal. Hay que seguir resistiendo al embate de estas influencias muy nefastas. Yo creo mucho en la cultura, que finalmente es el objeto principal de investigación de la antropología, de la etnografía, de la sociología, siempre y cuando que los sujetos sean copartícipes de una revalorización colectiva.
Yo trabajé en la identificación de especies animales, flora, fauna, etc., para entender las diferentes utilizaciones populares que se dieron o que se dan a nivel alimentario, a nivel de la medicina, a nivel espiritual. Tengo mi inventario que he realizado con la gente, que confió en mí y entonces pude yo rescatar, inventariar e identificar una serie de elementos y creo que llegué a establecer unas 1.200 especies. A partir de ahí empezamos a trabajar cómo llevar eso a la chacra, a los espacios de producción. Y así también nos animamos a plantear a nivel de las comunidades cómo entonces representar el jardín guaraní o el paraíso guaraní, al que se llama el ambapy: la bóveda celeste, pero aquí en la tierra.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Costos públicos de las crisis privadas

Luis Brunstein


Ñamandú, un niño mbyá, juega en el patio. Las rondas de tereré no dan tregua y las charlas previas al conversatorio se suceden sobre los más diversos temas. Las referencias al partido de fútbol de esa tarde parecían inevitables. Y bueno, ¿qué tal si empezamos?, sugiere alguien.
“Neoliberalismo, rol del Estado y crisis” fue el tema analizado por el economista argentino Luis Brunstein el pasado domingo 18 de diciembre en el local del Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS). En su exposición analizó el contexto de la crisis mundial y regional, la tan denostada por los “libertarios” intervención estatal en la economía y lo que es o no el neoliberalismo.
Brunstein arrancó con una precisión conceptual sosteniendo que el neoliberalismo no existe como teoría económica y que es una figura más bien instrumentalizada para justificar la privatización de bienes públicos, la desregulación y el vaciamiento del Estado en los países en que fueron aplicadas políticas que muchas veces no eran completamente coherentes con la ortodoxia económica. Citó como ejemplo que el régimen de convertibilidad en la Argentina, conocido como el uno a uno, no fue una medida liberal, pues el mercado de cambio quedó atado al precio del dólar y no al libre juego de la oferta y la demanda.
Luego remarcó que actualmente en Europa, bajo la tutela de Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, y Ángela Merkel, canciller de Alemania, se está insistiendo con políticas de “ajuste estructural” que no harían sino ahondar el desastre, trayendo más desempleo y retracción de la economía. Un ajuste estructural y una austeridad que no resultaron tales, pues en el rescate a los bancos privados con dineros públicos en EE.UU. se destinaron 7,77 billones de dólares, ni siquiera los 700.000 millones de dólares anunciados inicialmente, una cifra ya de por sí monstruosa, según datos desclasificados obtenidos por Bloomberg News y  de los que se hace eco Juan Gelman en un artículo titulado "Los que cortan la pizza" (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-182930-2011-12-08.html).
Políticas de este tipo son las que se están implementando en Europa, principalmente en España, Italia y Grecia, con las recetas del FMI, el Banco Mundial y los bancos centrales europeo y alemán, políticas tendientes solo a garantizar que los bancos no entren en default y que no tienen en cuenta el perjuicio perpetrado contra el conjunto de la sociedad, señaló el economista.
En términos equivalentes se expresó el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, en su ilustrativo "El peligro de creer que la austeridad es la salvación" (http://www.lanacion.com.ar/1418716-el-peligro-de-creer-que-la-austeridad-es-la-salvacion), a propósito del pacto de Bruselas firmado en octubre pasado que evidenció el fracaso de una doctrina económica según la cual  “en el período subsiguiente a una crisis financiera, los bancos deben ser rescatados pero el público en general debe pagar el precio”. En este mismo texto sostuvo que una crisis generada por la falta de regulación, paradójicamente, derivó en la radicalización hacia la derecha que, en lugar de generar empleos productivos, recorta la inversión pública y los programas sociales. Añadió que la austeridad expansionista es una ficción y que creer que la depresión gubernamental estimulará los gastos privados es como creer en cuentos de hadas.
Ante este escenario Brunstein opuso el caso de la Argentina, que desde 2003 fortaleció el papel del Estado restringiendo el flujo de capitales especulativos a través de encajes, regulaciones en la compra de dólares y otras medidas de diverso porte, que blindaron la economía contra la crisis y que, en contrapartida, no afectaron las inversiones productivas. Así también destacó que lo que en un principio fue señalado como un defecto, el no contar con un mercado de créditos desarrollado, evitó el contagio del colapso financiero, pues es por esta puerta que las crisis ingresan.
Como reflexión final sugirió alejarse de discusiones estériles del tipo si existe o no el neoliberalismo, “un concepto totalmente vago que genera confusión”, según acotó, para entender mejor cuestiones concretas como cuál debería ser el papel del Estado en función del bienestar general, específicamente la necesidad de construir una economía más inclusiva a favor de la clase trabajadora.

domingo, 20 de noviembre de 2011

“La lengua es la piel que habitamos”

Bartomeu Melià

Así como la piel que habitamos, la lengua es la manera de hacernos ver y lo que define la fisicalidad de la comunicación, sostuvo el pa’i Bartomeu Melià al abrir su exposición “Lenguas, fronteras y puentes”. La piel es la frontera de nuestro ser, lo que nos delimita y diferencia frente a los demás. Para graficar esto último, hizo referencia a aquel aforismo que invoca: “Habla si quieres que te conozca”. Esto es así, según afirmó, porque “la lengua es el pulso del ser. La lengua es la piel que habitamos”. De la misma forma, la lengua es la que determina nuestras adscripciones identitarias, la que nos da un lugar en el mundo, pero al mismo tiempo nos la quita.
Cuando preguntaron a León Cadogan cuál fue el momento más revelador en las largas temporadas que pasó con los indígenas, señaló que fue cuando descubrió que palabra y alma constituyen una misma entidad para el pensamiento mbyá. A esta anfibología Cadogan dedica unas apostillas en el Ayvu Rapyta –“El concepto guaraní del alma”–, en las que analiza la construcción etimológica de las voces ayvu, ñe’ê y ’e. De allí enumera que estas traducen los dobles conceptos de: lenguaje humano-porción divina del alma, palabra-alma, decir-principio vital.
En otro pasaje de su ponencia apuntó que, así como no se pueden vestir dos pieles, difícilmente se puede habitar en dos lenguas. Esto en referencia al supuesto bilingüismo que caracteriza al Paraguay. Sobre este punto Melià aseveró que en el Paraguay no hay bilingüismo, sino diglosia, porque las dos lenguas no se emplean indistintamente en todos los ámbitos, sino que existen circunstancias sociolingüísticas que privilegian a una lengua a expensas de la otra.

El guaraní escrito

Al hablar de la producción escrita en guaraní tal como se enseña en los centros educativos, señaló que se trata de una lengua falsa, ya que no se corresponde en absoluto con el uso real del idioma. Agregó que en la enseñanza oficial existe una política de inmersión, un sistema castellano en el que son sumergidos todos por igual ignorando las variables sociales y culturales reconocidas en el texto constitucional, que declara que el Paraguay es un país multicultural y bilingüe. A raíz de esto existen campos en los que a una lengua le está prohibido el paso y, por lo tanto, a quienes la hablan. Por ello, al considerar que no existimos más allá de nuestra piel, es al tomar la palabra que nos presentizamos en el mundo.
Finalmente, y siguiendo la misma analogía, añadió que el contacto entre las lenguas en contextos de agresión, de asimilación y de guerra a veces deja marcas como el hierro candente. Así, esa piel que es la lengua guaraní, esa piel ágrafa en principio, fue ornamentándose con una literatura, adquiriendo colores con las gramáticas y lexicologías. Pero así también quedó marcada por hondas cicatrices que han permanecido como impronta de las vejaciones del colonialismo.

La conferencia formó parte de las jornadas “Fronteras y pueblos originarios” realizadas entre el 16 y 17 de noviembre, en el marco de la muestra Paraná Ra’anga, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CCEJS), Asunción.

viernes, 5 de agosto de 2011

El extranjero








Japuka haguãnte, fórmula corriente a la que se recurre para excusarse al advertir que algún comentario “jocoso” resultó vejatorio para el que fue objeto de nuestra burla. Esto como si la sola intención de reírse a expensas de alguien atenuara la ofensa. Muy por el contrario, la agrava. Mantenemos el muy cuestionable hábito de que nuestro repertorio satírico tenga al “cachique” como sujeto central, como el antihéroe de la picaresca vernácula. Como en guaraní somos “sheístas”, el propio apelativo que utilizamos para referirnos a la población nativa revela nuestras representaciones sobre el “indio” como el típico tavy que no sabe hablar... ¡su propio idioma! Esto no es sino la expresión de un colonialismo “moderno” que construye, reproduce, refuerza y legitima las posiciones de subalternidad de los indígenas frente a la sociedad envolvente.
Esto viene a cuento de dos tiras del cómico Peter Capusotto: una sobre un diccionario del argot relativo al cannabis y otra sobre la traducción de canciones en inglés, específicamente el Stairway to heaven de Led Zeppelin. En la primera se recrean situaciones en las que el personaje ve referencias al porro en todas partes. Caminando por la calle llega a la avenida Paraguay, que aparece así representado como la metrópoli de la marihuana. En la segunda, en la traducción apócrifa de la canción un sujeto relata que le construirá una escalera al cielo a su musa, proyecto para el cual se aseguró el concurso de albañiles paraguayos.
Acaso en la segunda las referencias nacionales resultan incluso superfluas, pero no por ello menos significativas, puesto que revelan con mayor claridad el sustrato que subyace a esas correlaciones aparentemente inocentes. Nada es inocente. Todo signo encierra una ideología.
Paraguay, entonces, país de la marihuana y como un país no es otra cosa que la gente que lo habita, tierra de los narcos, delincuentes, culpables de la inseguridad y la criminalidad que afectan a la ciudad, sumida en el caos como producto de la “inmigración descontrolada”, tal como lo definiera el reelecto jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri. Lo de reelecto tampoco es una indicación inocente. 
Si bien el ser albañil no implica per se algo deshonroso, es por todos conocida la subvaloración que va asociada a los obreros que se desempeñan en dicho oficio, todos ellos borrachos por cierto. Es una realidad que la mayoría de los varones inmigrantes  de este país se dedican a ese rubro en la Argentina. Pero la cuestión es el trasfondo que implica la satirización de ese estatus o, en última instancia, la operatividad social de ese discurso. Dijimos que todo signo es un ideologema y, por lo tanto, eminentemente performativo en cuanto y en tanto genera sentidos comunes y sistemas de representación que pueden llegar a racionalizar conductas discriminatorias al tiempo que sirve para legitimar un sistema de explotación como el que ejerce el capitalismo sobre esa mano de obra migrante, siempre más vulnerable y maleable por su condición de “extranjero”. Ser paraguayo es ser albañil y a la inversa.
Con esto no se quiere significar que el acto discriminatorio haya sido realizado adrede y con mala intención. Hay otros episodios en que la xenofobia de Macri aparece carnavalizada, como en ese de Micky Vainilla, en que la referencia a aquel es hasta explícita. Simplemente demuestra cómo el autor termina reproduciendo el mismo imaginario que tal vez con toda convicción cuestiona y al cual no adhiere, al menos concientemente.
En un texto publicado en Página 12 bajo el título de Diversidad y medios,  Roberto Samar  y Emiliano Samar denuncian la discriminación homofóbica de un programa a través de la ridiculización del homosexual, agregando que el estado de la materia se intrinca al considerar que al recurrir al humor no se apela a la racionalidad, por lo que sus efectos se profundizan aún más al momento de que esos mensajes no se problematizan, ya que solo van en “joda”, interiorizando acríticamente ese sentido común discriminatorio: “Los discursos humorísticos que circulan en los medios masivos tienden a fijar estereotipos, los cuales con el tiempo impregnan nuestro sentido común y condicionan la forma en que interpretaremos a los demás. Esta fijación de características negativas sobre ciertas comunidades facilita la naturalización de la discriminación” (Página 12, La ventana, 22, 06, 2011).
Esto se expresa de otras maneras en otros lenguajes como en la película francesa Irreversible, en la que las prostitutas son latinoamericanas, o en la obra el Mercader de Venecia de Shakespeare, en la que el usurero y villano de la historia es judío, a tono con el antisemitismo siempre latente. Esto es absolutamente representativo y vehiculizante de estereotipos mediante los cuales se generan modelos que asocian automáticamente ciertas características, opuestas “a lo correcto” por lo general, a determinadas filiaciones de orden étnico, económico, social y cultural de esa “otredad” personificada y a la colectividad a la que está adscrita, a menudo también más homogeneizada de lo que en realidad es.  
La risa es un recurso formidable de subversión contra el poder. El miedo es el medio de paralizar a la presa para dominarla. La risa libera, pero cuando va dirigida en contra de los sectores más vulnerables y desfavorecidos también sirve para reforzar las estructuras injustas y exclusivas del poder. Si dibujar a Hugo Chávez como un gorila es reaccionario, el caso que nos atañe, también. Así como lo es Tinelli y otras series que representan a las empleadas domésticas, una de las trabajadoras más violentadas, como paraguayas con deficiencias a la hora de expresarse, lo que equivale decir “ignorantes” y, por lo tanto, revalidando el abuso y la contravención de sus derechos más elementales. Estos mecanismos actúan frenando la movilidad social funcionando como sistemas de estratificación cerrados como las castas. Uno nace en una casta y muere en ella.
Lo especialmente grave radica en que la serie sea difundida por la TV Pública de la Argentina, órgano de propaganda del oficialismo kirchnerista, un gobierno que se embanderó con la causa de los derechos humanos, la diversidad y contra la discriminación. Así podemos suponer que los ataques que en su momento dirigiera contra las expresiones xenófobas de Macri no fueron contra los valores que este representaba, sino simplemente por tratarse de un adversario político. Por lo tanto, ese “otro”, cuyo derecho se decía defender, fue una vez más instrumentalizado al fragor de las disputas internas del poder y puesto a fuego cruzado como carne de cañón en una batalla que no es la suya.
 Va con onda, Capusotto, va con onda. 

lunes, 18 de julio de 2011

El Nuevo Cinema Paradiso




Mucha gente se quedó afuera, sin una butaca en el cine. Alfredo mira a Toto. Le muestra un truco. Desvía ligeramente el cristal del proyector hasta que las imágenes de la película se dibujan en una de las paredes que rodean la plaza, donde se encuentra la gente que no tiene cabida en la fiesta. La pobreza no es sino riqueza mal distribuida, diría Osvaldo Bayer. De pronto se genera una chispa y empieza a arder la cabina del Cinema Paradiso. La metáfora de Prometeo, quien llevó el conocimiento al pueblo arrebatando a los dioses las llamas del fuego del Olimpo y por ello fue castigado con toda la ira del discurso único, encadenado a una roca donde un águila le comía el hígado. El poder no admite otras narrativas más que las suyas. Alfredo se quedó ciego, pero llegó a darle la llama a Toto.
La película del director italiano Giuseppe Tornatore, al menos tal como yo la viví, es una alegoría de la democratización del conocimiento y las artes y, sobre todo, un emotivo homenaje al cine, que se resiste a sucumbir ante las TV plasma y las proyecciones parafernálicas en 3D. Siempre habrá alguien que prefiera la pequeña sala a ver criaturas verdes a través de unas gafas en los hipersalones de los shoppings centers.
Nuevo Cinema Paradiso le llamo, en homenaje a este filme, a un encuentro en mi barrio que empezó el domingo pasado y pretende extenderse por muchos más, en el que convocamos a la gente que normalmente no tiene otra opción que la que le impone la dictadura  del capitalismo mediático. Iniciamos el ciclo justamente con el Cinema Paradiso en el local de la Asociación Comunitaria del barrio Gloria María, Villa Elisa,  sobre la calle Haití casi Jamaica.
Fue más que una simple reunión para ver una película, si ello acaso de por sí no constituyera un avance importante. Considero que, como Alfredo, contribuimos al proceso de democratización y redistribución del capital simbólico convencidos de que los sectores populares tienen la urgencia impostergable de disponer de, y a nosotros nos toca la obligación de brindar, un flujo comunicacional más plural que ofrezca otros universos discursivos además de los proporcionados por los multimedios monopólicos, su industria de la distracción, sus superhéroes de metal herrumbrado y su feria de entretenimiento, donde se trafica esencialmente basura.  Invitamos a todos los que creen, y por supuesto a los que no también, que una democracia con estos niveles de inequidad y marginación es impracticable a que se acerquen todos los domingos a las 11:00 de la mañana en el Nuevo Cinema Paradiso.