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viernes, 7 de junio de 2013

Titularidad de las tierras de Marina Cue: cuestión de fondo


Aspecto de la sala de juicios orales tras la suspensión de la audiencia 

El fiscal Jalil Rachid, tras aceptar la observación de la defensa de que la audiencia no podía continuar en tanto no se resuelva el incidente sobre la titularidad de las tierras, alegó que para evitar impugnaciones posteriores cabía esperar la resolución al respecto por una cuestión simplemente de “forma y no de fondo”.

Resulta cuando menos llamativo que el fiscal considere como un detalle menor la titularidad de las tierras no solo porque uno de los cargos es precisamente por invasión de inmueble, sino porque su “investigación” parte del supuesto de que la propietaria es la empresa Campos Morombí (CM) y a partir de este hecho puntual fundamenta los cargos de delitos contra la propiedad.

“Como antecedente, corresponde precisar que el lugar denominado Marina Cué, ubicado en la Colonia Ybypytá, del distrito de Curuguaty, propiedad de Campos Morombí Sociedad Anónima Comercial y Agropecuaria, fue objeto de sucesivas ocupaciones por parte de personas desconocidas autodenominadas ‘campesinos sin tierra’ desde fines del año 2011”, sostiene la acusación.

Cuando se determine que efectivamente las tierras son propiedad del Estado y que debían ser destinadas a la reforma agraria, ¿el fiscal acusará a CM de los cargos de invasión de inmueble o se excusará alegando una simple cuestión de forma que no afecta el fondo del proceso?

Asimismo, depende de la definición de la titularidad de las tierras los cargos por asociación criminal, puesto que en los fundamentos de su acusación Rachid sostiene que a partir de “los elementos colectados en la investigación es posible afirmar con certeza que ya desde ese primer momento de los hechos hubo un concierto común entre todas las personas que conformaron este grupo de ocupantes con la intención de perdurar en el tiempo, puesto que se unieron con una finalidad concreta y definida, que consistía no solo en invadir Marina Cúe (sic), sino que permanecer en el lugar utilizando la fuerza y la violencia como modo de resistencia”. (Todos los resaltados pertenecen a la copia del escrito).

Más adelante su alegato se muestra más firme aún a favor de los intereses de CM: “En síntesis, ha quedado plenamente confirmado con todos los elementos colectados que el inmueble invadido por los acusados es propiedad de CAMPOS MOROMBÍ S.A.C. y A., tal cual como lo comprueban las documentales pertinentes que han sido individualizadas y ofrecidas en debida forma”.

Lo que Rachid considera una mera cuestión formal involucra nada menos que dos de las acusaciones de la fiscalía, por lo que el Ministerio Público podría verse obligado a retirar dichos cargos e investigar a los verdaderos culpables de invasión de inmueble y asociación criminal, en este caso la firma CM. Esto dependerá del dictamen de la Corte sobre los recursos presentados por el Estado contra la usucapión concedida a la empresa, que además fue emitida con el número de otra finca, por lo que el inmueble jamás pudo ser inscripto por el Grupo Riquelme.  (Ver: http://www.ultimahora.com/notas/553370-El-Grupo-Riquelme-gano--usucapion-de-un-inmueble-que-no-era-Marina-Cue).

A lo precedente se añade que, al reforzar los cargos por asociación criminal, Rachid miente o comete una desidia gravísima al sostener que los acusados se organizaron “para impedir la desocupación del lugar por parte de las fuerzas del orden, que actuaban por mandato judicial”. El fiscal asume de esta manera que el procedimiento era un desalojo, cuando que tal incursión se arropó de legalidad con una simple orden de allanamiento.

El terrorismo fiscal
Llegado a este punto cabe evocar al filósofo del derecho Ernesto Garzón Valdés cuando sostiene que una de las características del terrorismo de Estado es la delimitación imprecisa de los hechos punibles, de tal forma que una amplia gama de acciones son fácilmente clasificadas en el campo del delito de acuerdo a necesidades circunstanciales.

En este sentido, el fiscal Rachid, no satisfecho con acusar a los reclamantes de las tierras, amplía el alcance de los términos de la asociación criminal hasta implicar a “cada una de las personas individualizadas (que presuntamente) ha conformado esta asociación, no solo con su presencia física en el lugar de la invasión, sino con su aporte en dinero y con las funciones debidamente definidas que cada uno efectuaba dentro del grupo, a los efectos de cumplir su fin”.

Posteriormente asevera que no es necesario que este acuerdo se manifieste de manera explícita, “sino que basta que esa voluntad sea demostrada con la realización de actividades unívocas que denoten que están de acuerdo con los propósitos del grupo”.

Todo esto a los fines de involucrar a personas que no se encontraban en el lugar, pero aparecían en unas listas de solicitantes de tierras. De igual forma se incluye a un menor que fue a visitar a su hermano y llevarle alimento así como al político liberal Felipe Nery Urbina, quien tuvo la mala fortuna de pasar por el sitio y, peor aún, auxiliar a un herido, lo cual prueba, de acuerdo al criterio del fiscal, el pleno compartimiento de  los métodos y fines de los “delitos” señalados en cuestión. (Ver  Informe de Derechos Humanos sobre el caso Marina kue de la Codehupy: http://quepasoencuruguaty.org/wp-content/uploads/2012/12/INFORME-MARINA-KUE.pdf).

Rachid quizá considere todo esto una simple cuestión de forma, pero como argumento “fuerte” de los cargos de invasión de inmueble y asociación criminal la fiscalía atribuye a los campesinos el supuesto pleno conocimiento y plena conciencia de que esas tierras eran de legítima propiedad de CM y que, a pesar de ello, actuaron con el fin de hacerse con el inmueble.

Sin embargo, testimonios recogidos por investigaciones paralelas y las afirmaciones hechas al término de la audiencia por el presidente de la Comisión de Víctimas del caso Curuguaty, Mariano Castro, coinciden en que los miembros del campamento prometieron en reiteradas ocasiones que iban a abandonar el lugar si se presentaba el título que acreditara la titularidad de CM sobre las tierras, lo cual nunca pudo hacerse porque de hecho tal título no existe.


Cuestión de fondo, por lo tanto, ya que si en este país queda algo de justicia se resolverá que los campesinos tienen plenos derechos sobre esas tierras y que el delito de invasión de inmueble ajeno y asociación criminal fue cometido por CM, cuya usurpación fue el hecho original que provocó las muertes durante aquel ilegal desalojo. Tal vez Blas N. Riquelme lo sabía y por eso decidió morirse poco tiempo después. 


La comparación de los dos planos muestra el avance de Campos Morombí y la Hacienda Paraguay en perjuicio de la propiedad del Estado. Fuente: Informe de Derechos Humanos sobre el caso Marina kue de la Codehupy.     

lunes, 4 de marzo de 2013

Un puñado de tierra


Néstor Castro y Rubén Villalba (internet)

Una elegía a esa tierra ausente, marcada por el exilio y la sangre, los versos de Hérib Campos Cervera retratan la lejana evocación de esa entidad que habitamos y nos habita. Un puñado de tierra con “la sonrisa y la sangre de tus muertos”. Por un puñado de tierra, por eso, las balas, la muerte y la cárcel.

Por un pedazo de tierra oiko péa orerehe”, explica Néstor Castro a la delegación de artistas, intelectuales y activistas que fueron el pasado sábado 2 de marzo a llevar su apoyo a los presos en huelga de hambre que exigen la libertad de los campesinos encarcelados por el caso Curuguaty

Entre las rejas del penal La Esperanza, y a 33 días de haber iniciado la huelga de hambre, reafirma que estando ya sea dentro o fuera seguirá luchando por la causa nacional, la recuperación de la soberanía y las tierras del Estado.

Jahypýi ko yvy tome’ê hi’a/ Ñamboapy ko sapukái/ yvytu vevére ñahendu iñe’ê/ ñande kóga purahéi. (Reguemos esta tierra para que dé sus frutos/. Juntemos este grito/. En el vuelo del viento escuchamos su palabra/ el cantar de nuestros cultivos”. Alberto Rodas canta ese homenaje al chokokue, Ñemitÿ, melodía de José Asunción Flores con letra de Carlos Federico Abente. ¿Dónde están? “Están allí donde ya no podrán morir”, prosigue.

Mario Casartelli reclama en su guitarra que “Algo tenemos que hacer” y el poeta Ricardo de la Vega interpela “A ti, Paraguay”, escrito que deja como presente a Néstor. El cuadro de Bernard Hermosa sobre la masacre del 15 de junio marca un horizonte rojizo sobre el que trazan sus formas la geografía paraguaya, 17 cruces y un helicóptero policial.

De carácter taciturno, Néstor responde a las expresiones de apoyo con breves acotaciones, gestos de asentimiento y los ojos cada vez más cristalizados. El día de la masacre un proyectil le destrozó la mandíbula, lo cual le valió dos operaciones, aunque debe ser intervenido nuevamente porque el platino fue mal colocado.

Fortalecido por la convicción de estar luchando por algo justo, a sus familiares y compañeros eleva el mensaje de que “ani pejepy’apy cherehe, aime en lucha. Ani ñande kane’o (No se preocupen por mí, estoy en lucha. No nos cansemos).

La comitiva, frente al penal de Tacumbú (internet).
Luego de los efusivos abrazos de despedida, la delegación se traslada a la penitenciaría de Tacumbú. Rubén Villalba, quien el día de la visita llevaba 36 días de huelga de hambre, nos recibe sentado en una cama de la enfermería con una pañoleta en la cabeza que lleva inscripta la leyenda “libertad o muerte”.

Está decidido y no claudicará. “Ndaje entregamoái (No me entregaré). Los latifundistas no pueden beneficiarse de tierras del Estado”, esgrime al aludir al uso torcido de la figura de la usucapión hecho a favor de Campos Morombí, pero que por esos actos fallidos que a veces hacen justicia fue emitida por error con el número de otra finca. “Tierra fiscal ko ñande mba’e (las tierras fiscales son nuestras)”, añade.

Ojalá el gobierno escuche su grito”, interviene Zully, la solidaria enfermera de la cárcel y agrega que Rubén está muy débil, con mareos y necesita ser asistido para ir al baño.

Rubén sonríe con júbilo cuando se anuncia la guitarreada. Él mismo empieza con las palmas y luego toda la delegación entona eufórica la consigna de esta causa. “Libertad, libertad a los presos por luchar”. Un policía irrumpe en la sala y ordena que se baje el tono de los cánticos.

Posteriormente, Villalba reseña sus comienzos en la lucha y cuenta que pusieron pecho a numerosos desalojos salvajes y que en varias ocasiones fue perseguido por sicarios de los sojeros brasileños, quienes están avanzando sobre nuestro territorio y desplazando forzosamente a los campesinos de sus tierras. Con respecto a Marina Cue, relata que 15 personas fueron asesinadas mientras pescaban o cazaban en los bosques, que van siendo progresivamente devastados por los cultivos mecanizados de transgénicos.

Recordemos que aquellas tierras del Estado reivindicadas por los campesinos debían ser destinadas a la reforma agraria, pero están siendo usurpadas por Campos Morombí. Por este legítimo reclamo, en un procedimiento totalmente irregular, fueron asesinados 11 campesinos y los sobrevivientes están acusados de asociación criminal, invasión de inmueble y homicidio doloso en grado de tentativa. También cayeron 6 policías, que según la versión oficial fueron sin armas para dialogar. Pero muchos sabemos que la policía no dialoga y que siempre asesta el primer golpe.

No existe causa alguna por invasión contra la empresa del fallecido jerarca colorado Blas N. Riquelme, el verdadero invasor en esta historia. Completan el elenco el fiscal colorado Jalil Rachid y el juez José Benítez, quien dictara la viciada orden de allanamiento que derivó en la matanza y es cuestionado por el rol que desempeñó en la fraudulenta usucapión a beneficio de Campos Morombí.

Pero en medio de todo este cuadro, y reduciendo a polvo y cenizas el oprobio, auguramos a la lucha campesina el mismo desenlace que el de aquellos versos del poeta: “Un puñado de tierra./Eso quise de ti. /Y eso tengo de ti”.



miércoles, 4 de julio de 2012

El Parlamento y sus muertos



Nota del diputado Óscar Tuma solicitando la intervención en Campos Morombí (internet) 


Campesino abatido en Curuguaty (internet)


 Calé Galaverna, uno de los ejemplares más deteriorados
del Congreso paraguayo.
La avalancha (des)informativa deja perplejos a muchos. Incluso los defensores del golpe parlamentario ya no saben dónde están parados. Acusan a la prensa de minimizar el apoyo a  Federico Franco, cuando que otros vemos exactamente lo contrario. Frente a este vendaval quisiera contribuir de alguna manera a que un artículo con apreciaciones a tener en cuenta no se pierda en la marea de la saturación mediática.


Me refiero a un texto publicado por estos días en el periódico de análisis E'a bajo el título de La Patria Sojera y USAID detrás del Golpe de Estado, firmado por el abogado Orlando Castillo (disponible en: http://ea.com.py/la-patria-sojera-y-usaid-detras-del-golpe-de-estado/).

En primer término el autor señala que no deja de ser llamativo el golpe contra Lugo, siendo que la gestión de este fue totalmente favorable a la matriz acumulativa y al régimen de propiedad que reina en el país.

Posteriormente señala que los procesos de integración (con los muchos reparos que cabe señalar) como el Mercosur no fueron mal vistos por las metrópolis capitalistas en los años 90, por la misma naturaleza de los gobiernos de entonces, pero el recelo comienza a emerger con instituciones como la Unasur y con gobiernos contestatarios a la voluntad expansionista de los mercados centrales.

Paraguay es un eslabón geopolítico no menor en la región. Bajo el gobierno de Nicanor Duarte Frutos se permitió el ingreso de tropas norteamericanas con inmunidad absoluta en el territorio y hay razones para suponer que los EE.UU. no se resignarían alegremente que bajo el gobierno de Lugo esos tratados no se hayan prorrogado. Apenas ocurrida la destitución de aquel, el diputado oviedista José López Chávez se mostró deseoso, según manifestó a la 780 AM, de que EE.UU. retome su ayuda con la “misión humanitaria” de ese país a raíz de la “amenaza” boliviana. (Hace tiempo resuenan los cantos de sirena sobre la supuesta intención de Evo Morales de invadir el Paraguay). Misión humanitaria sostenida sugerentemente bajo la tutela de un cuerpo armado. Señaló también que el Pentágono se encuentra analizando el asunto y admitió que hay conversaciones en ese nivel. Hay que destacar que todas estas tratativas se entablaron con un gobierno cuya legitimidad aún está en duda, lo cual nos muestra que en asuntos de esta índole los ideales democráticos y libertarios que profesa el Norte son minucias de segundo orden.

En coincidencia con esto, “la Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado, firma un Convenio de Cooperación con el brazo nacional de la USAID, el Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD), que tiene como Gerente de Administración de la Organización a Álvaro Caballero Carrizosa, pariente del precandidato a presidente por Patria Querida, el empresario Miguel Carrizosa, partido que, juntamente con los oviedistas, colorados y liberales, votó por el Golpe Parlamentario. Al frente del CIRD se encuentra Agustín Carrizosa.

Este mismo convenio y trabajo se llevó adelante con los demás Partidos Políticos que llevaron adelante el Golpe. La fachada eran charlas con las bases sobre acercamientos políticos, pero en las cúpulas las discusiones habrían girado sobre otras cuestiones”, señala el artículo de referencia.

El prontuario de Álvaro Caballero Carrizosa está cuando menos bajo el estigma de la duda.  “Álvaro Caballero Carrizosa fue absuelto en un polémico fallo de la justicia, en la investigación del vaciamiento del Banco Paraguayo Oriental, por medio de la prescripción. Un vaciamiento de unos 135 mil millones de guaraníes, más de 30 millones de dólares al cambio actual”, agrega.

Así también señala la paradoja del discurso “soberacionista” del diario ABC Color, que realizó una campaña en duros términos contra la firma del protocolo Ushuaia II, que según el diario delega la soberanía a la interpretación ocurrente de los vecinos sobre qué constituye una ruptura del orden democrático, a partir de la cual se habilita la atribución de sancionar a los países en cuyo seno se tomen atajos para hacerse del poder.

Sin embargo, las convicciones patrióticas de este diario no se mostraron como tales cuando se trató el tema de hacer respetar las franjas de seguridad fronteriza y el catastro de tierras, bajo el supuesto de que perjudica el clima de negocios y la seguridad jurídica para las tan mentadas inversiones extranjeras. Las tierras es cuestión debían ser expropiadas, por lo que, considerando que la mayor parte de ellas están destinadas al cultivo de soja transgénica, aparecen directamente afectados los negocios de Monsanto, Cargill, las corporaciones agropecuarias y los capitales de dueños de medios con inversiones en el rubro, lo cual nos muestra que detrás del apoyo de la prensa al golpe había cuestiones más tangibles que la defensa de la institucionalidad y el Estado de derecho.

En esta misma dirección, los propietarios rurales “brasiguayos” se alinearon rápidamente con el actual gobierno y viajaron al Brasil para presionar a la presidenta Dilma Rousseff a fin de que valide el irregular proceso destituyente. Tranquilo Favero habría estallado de felicidad, pues hacía poco tiempo se mostró nostálgico de la dictadura de Alfredo Stroessner añorando las épocas de “paz y progreso”. Así también su deseo de tratar a palos a los campesinos se vio retribuido con creces en los trágicos sucesos de Curuguaty.

Castillo también pone en contexto la intencionalidad del Parlamento de desviar el foco de su deplorable gestión. En momentos en los que todas las diatribas apuntaban al Congreso por  el intento de ampliación de recursos para operadores políticos de la Justicia Electoral (proyecto vetado por el Ejecutivo) y la negativa de desbloquear las listas sábana, este se erige en el más férreo defensor de la “democracia, la soberanía, la honestidad y el buen desempeño público”. Es decir, exige a otros lo que ni por asomo está dispuesto a cumplir. Ahora pocos recuerdan el juicio a los ministros de la Corte.

Por otro lado, al tener en cuenta que los primeros gritos por el juicio político se levantaron desde las carpas del cartismo, no es desdeñable el siguiente señalamiento del mismo autor:

“El cierre de filas a favor del golpe de Estado que se concretaría meses después se da con la reunión entre Aldo Zuccolillo y Horacio Cartes, precandidato a presidente por el Partido Colorado. Luego de un mes de constante bombardeo periodístico de ABC y –detrás del mismo– de la prensa nacional, la reunión del 30 de enero de este año marca un hito importante en la consolidación de la desestabilización social. Cartes y Zuccolillo mantienen una reunión, donde el dueño de ABC sostiene su aval y apoyo al precandidato que se encontraría vinculado a varios hechos ilegales que lo llevan a estar en la lista de la DEA. Coincidentemente, tanto Cartes, impulsor del juicio político, al igual que Micheletti en Honduras, son elementos investigados por la DEA”.

El júbilo de los ganaderos con la remoción de Lugo, al punto que expresaron su total apoyo a Federico Franco y la suspensión del tractorazo, viene a coincidir raramente con otros hechos. Semanas atrás varios ganaderos, entre ellos el expresidente de la Asociación Rural del Paraguay, Néstor “Tito” Núñez, hijo mimado del diario ABC Color, fueron imputados por el represamiento ilegal de los cursos hídricos en el Chaco que desembocó en una grave inundación en la zona que se cobró al menos con 40.000 damnificados.

Que en Paraguay los procesos contra los poderosos queden en la nada no es un hecho novedoso. Pero igual advirtamos, como lo hace el artículo, que el gobierno golpista muy probablemente devolverá el favor a los hacendados con la desestimación de las causas.

Tomando prestadas las palabras de Rafael Barrett, cuando se habla de política, o de políticos, en Paraguay, no hace falta echar mano de mucha sociología. La proximidad de las elecciones nacionales y el apetito prebendario y clientelar de los partidos Liberal, Colorado, Unace y, aunque se haga el impoluto, Patria Querida, también viene a aportar algunas luces sobre por qué destituyeron a Lugo quedando tan poco de su mandato y estando las elecciones tan próximas. Pues precisamente por eso: para hacerse de los recursos del Estado y aceitar la maquinaria partidaria, que no se mueve por convicción, sino por angurria. Federico Franco ya está nombrando en puestos clave a sus familiares, reproduciendo a escala nacional lo que hizo en Fernando de la Mora: confundir el patrimonio público con el estrictamente privado.

Todo esto desemboca en un mismo nudo, en el que aparecen nuevamente involucrados elementos del Partido Colorado. Las tierras malhabidas de Blas N. Riquelme y una nota del diputado Óscar Tuma intimando al senador Efraín Alegre para que el Congreso intervenga a fin de hacer efectivo el desalojo de Campos Morombí, procedimiento finalmente realizado con las trágicas consecuencias que hicieron de coartada para defenestramiento del presidente Lugo.

No es descabellado pensar que la matanza, tanto de los policías como de los campesinos, haya estado planificada por los mismos ideólogos del juicio político, pues a fin de cuentas, como sostuviera Jean Paul Sartre, la guerra siempre la hacen los ricos y en ella van a morir los pobres.

Por algún lugar andará Río Tinto, cuyo proyecto de hacerse de la energía paraguaya a un precio irrisorio parecía algo trunco, pero la nueva administración lo reflotó como una de sus primeras medidas. Otros no pueden evitar recordar aquella reunión entre el entonces vicepresidente Federico Franco, militares y otros opositores en la Embajada de EE.UU., bajo el auspicio de la propia titular de la sede diplomática en ese tiempo, Liliana Ayalde, y en la que se habría hablado precisamente de juicio político.

Finalmente, EE.UU. vende la imagen de que no le importa mucho su patio trasero. Algunos le creemos, pero el viaje de Cartes, hombre de dudosa reputación y frecuentemente vinculado con negocios ilícitos, a los EE.UU. para reunirse con representantes de autoridades bancarias, según la agenda pública, y el inmediato proyecto de instalar bases militares norteamericanas apenas consumada la destitución de Lugo son curiosas coincidencias. Los escépticos dicen, en cambio, que las coincidencias no existen o, cuando menos, difícilmente son casuales.