martes, 8 de mayo de 2012

El día es hoy



"Tragos libres para las chicas y cerveza libre para los muchachos", es la promesa de cambio del MIF. 

"Vote en blanco. ¡Tanto desastre a dónde nos lleva! A pensar, compañeros, así no hay progreso", reza la leyenda de un volante manual.


Escribo en la víspera de las elecciones del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía UNA (CEFFUNA). Cuando lo lean el día será hoy. A falta de sondeos de opinión y preferencia, me arriesgo a decir que el Movimiento por la Revolución Estudiantil (MRE) parte como favorito. Son muchos los cuestionamientos a la gestión de este grupo, pero en lo que más se ha puesto el acento es en su afiliación política, principalmente por la supuesta indiferenciación de los ámbitos estudiantil y partidario que practica esta corriente al mezclar las citadas instancias. Pero en algunos episodios los reclamos, que bien pueden ser atendibles, pues el ámbito universitario debe ser independiente de las injerencias partidarias, parecen tomar el cariz de una cierta fobia macartista.

Las propuestas son varias: boleto estudiantil, arancel cero, excelencia académica y un largo etcétera. Sin embargo, lo que más alerta causa es el bajo nivel del proselitismo opositor. No afirmo aquí que el oficialismo esté exento de la pobreza de toda pobredad que ha exhibido la presente campaña, pródiga en gritos, insultos y hasta violencia. (La estudiante Adriana Valdez asegura en un comunicado haber sido agredida durante una asamblea por el candidato del MIF Néstor Paredes, hecho ante el cual radicó una denuncia).

Existen numerosas notas jocosas. Digámoslo de esta manera para ser amables. Veamos algunas de ellas. Durante la campaña, en la visita a los alumnos del primero de Ciencias de la Comunicación (en el supuesto de que no hayan repetido lo mismo en todos los cursos), los candidatos de la Unión Progresista Universitaria (UPU) prometieron, entre otras cosas, liberar a la facultad del estigma y la mala fama de ser una institución de zurdos. Mis más buenos deseos en esa cruzada, a pesar de que no puedo evitar relacionarla con aquella “solución final” cuyos resultados todos conocemos. Lo paradójico aquí es que el nombre del movimiento reivindica una posición política de izquierdas, puesto que se dice progresista. No es un hecho menor que esta gente no sepa dónde está parada en materia de tipologías políticas.

Pero el mayor bochorno en este asunto lo aportó el Movimiento por la Integración de Filosofía (MIF). En el cierre de su campaña, sin guardar siquiera las formas, en lugar de ahondar en el modelo de centro que proponen como alternativa a la gestión que airadamente critican, ofrecieron como promesa de cambio “tragos libres para las chicas y cerveza libre para los muchachos”.

Esto nos remonta a la peor herencia de la maquinaria prebendaria del Partido Colorado, que se mantuvo en el poder por seis décadas, más de la mitad de ellas bajo una atroz dictadura. Compra de votos, carne asada y caña por doquier: esos fueron históricamente los mecanismos persuasivos de la ANR para ganar adherentes. ¿Qué se puede esperar de una democracia borracha? Esto no es democracia, sino su más directa negación.

Los resultados de la hegemonía de este partido en el ámbito universitario –principalmente en la Facultad de Derecho, degradada a una seccional colorada– son harto conocidos: un Poder Judicial viciado donde el crimen es el mejor negocio, una camarilla de pícaros y truhanes más que una institución republicana.

El hastío parece haber cundido en parte del estudiantado, que rechaza con gesto cansado las continuas muestras de la más baja politiquería. Hay repetidos llamados para votar en blanco. Una decisión legítima y respetable. En cambio, en lo particular considero que al blanco se le pegan con mayor facilidad las manchas y el barro.

martes, 17 de abril de 2012

Penalización de las drogas: la más inútil de las prohibiciones



Informe de la U.S. Defense Intelligence Agency (DIA) en el que se habla de los nexos del expresidente colombiano (entonces senador) Álvaro Uribe con el narcotráfico. 


Indígenas de Bolivia solicitan la despenalización del "acullico" o mascado de coca, una práctica ancestral del Altiplano (internet).

La elevación de la propuesta de despenalizar el consumo de algunas drogas a las más altas instancias institucionales de nuestro continente evidencia la irrupción de un frente de sensatez en contra de la guerra absurda e inútil de la prohibición. El tema se ha vuelto a instalar en la pasada Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena, Colombia, aunque no se haya podido llegar a una declaración sobre esa y otras cuestiones controvertidas como Cuba y Malvinas.

Si bien aún hay mucha resistencia en la materia, las actuales estrategias de lucha contra el narcotráfico deberán ser cambiadas si en verdad se procura disminuir los actuales índices de violencia y criminalidad. El orden penal vigente solo propicia la corrupción judicial y el matonismo de muchos cuerpos policiales que actúan al servicio del narco.

EE.UU., financista y promotor de la multimillonaria industria de la proscripción, tuvo que admitir la legitimidad de sentarse a discutir el tema, cuando antes se mostraba indispuesto siquera a mencionarlo. Ya no se puede guardar las formas de un círculo siniestro mediante el cual el Norte brinda los créditos a los países latinoamericanos para comprar del propio acreditador las armas para este infructuoso combate.

Y esta guerra no solo es inútil y costosa, sino inmoral. Es un desatino pernicioso que el Estado se atribuya jurisdicción sobre asuntos que atañen estrictamente al fuero individual, como lo constituye el derecho imprescriptible de cada uno de administrar las angustias y los abismos del espíritu con los medios que juzgue pertinentes, en tanto estos no apeligren al conjunto de la sociedad, como de hecho no representa peligro alguno, por ejemplo, el goce solitario del onanismo o un porro cada tanto.

Hay sí drogas peligrosas que deben ser combatidas, como el crack, que está causando estragos en los sectores más empobrecidos de la sociedad.

Precisamente, en la Cumbre Social de líderes indígenas previa a la reunión de mandatarios de las Américas, se aclaró que los nativos del Altiplano plantean la legalización de la hoja de coca, pero no de la cocaína. “La hoja sagrada debe tener vida y no muerte”, aseguraron. Algunas etnias de nuestro continente atribuyen propiedades sagradas a la planta y la utilizan con fines curativos y rituales, por lo que la penalización viola derechos culturales elementales de los pueblos originarios.

Y tengamos en cuenta, asimismo, la ley del fruto prohibido, la curiosidad irresistible que genera lo que nos está vedado por el solo hecho de estarlo. Dios quiso que el hombre sufra y por esa razón vetó el fruto edénico sabiendo que con ello solo alentaba el apetito hacia él. Lo mismo con la droga o cualesquiera de las otras censuras que nos han impuesto. Nada más atractivo que lo prohibido.

Ante ello hay que subrayar que la restricción hasta ahora solo ha beneficiado a los que hicieron carrera y fortuna en los órganos de represión, así como a la colosal industria armamentística que genera la ilegalidad del cada vez más próspero negocio del narcotráfico.

Narcopolítica
Por otra parte, hay evidencia documentada de la penetración del poder narco en los espacios de representación institucional de las así pomposamente llamadas democracias. A veces en la forma de un gobierno desde las sombras, aunque también hay algunos que quieren ser presidentes y otros que incluso lo fueron. En este enlace hay un documento oficial norteamericano sobre el expresidente colombiano Álvaro Uribe. En el puesto 82 de esta lista, fechada en 1991, de la U.S. Defense Intelligence Agency (DIA) (http://www.gwu.edu/%7Ensarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf) se lee lo siguiente:

Álvaro Uribe Vélez: político colombiano y senador dedicado a colaborar con el cartel de Medellín desde los más altos niveles gubernamentales. Uribe se unió a negocios involucrados con actividades del narcotráfico en EE.UU. Su padre fue asesinado en Colombia por sus conexiones con el tráfico de drogas. Uribe

trabajó para el cartel de Medellín y es un cercano amigo personal de Pablo Escobar Gaviria (ultimado por la policía colombiana en 1993). Él participó en la campaña política de Escobar para ganar la posición de parlamentario suplente de Jorge (Ortega). Uribe se convirtió en uno de los políticos que desde el Senado atacó todos los intentos de extradición”.

Como se sabe, Uribe fue el más estrecho colaborador de la “guerra contra el narcotráfico” encabezada por EE.UU. En este sentido, la llegada de Juan Manuel Santos a la presidencia de Colombia vino a bajar algo de racionalidad en esta asignatura y, de igual modo, una importante reconciliación entre la Casa de Nariño y el resto de los gobiernos de la región.

De hecho, Santos expresó antes de la Cumbre que existen muchos argumentos a favor de la despenalización como también sobre el fracaso de prohibicionismo.

Los plazos no están aún definidos, pero en algún momento se tendrá que asumir lo contraproducente que ha resultado hasta ahora la estrategia de pretender dirimir por la vía policial lo que, en definitiva, constituye un asunto de otro orden.




lunes, 2 de abril de 2012

“La soja mata a los amigos del hombre”






Sala Molière de la Alianza Francesa






  

Los grafitis callejeros gritan al unísono de los alaridos del campo. Salir de la sala del cine y bajar la avenida para escuchar un clamor que no sale en los diarios. “Cárcel para Favero”, rezan los caracteres trazados en aerosol sobre las paredes externas de las oficinas de un ente agrario.

Resistencia en aumento, una coproducción suizo-alemana dirigida por Bettina Borgfeld y David Bernet, fue estrenada en Asunción el fin de semana pasado en el marco del ciclo de cine de la Francofonía de la Alianza Francesa. El filme cuenta la historia de una comunidad rural de Minga Guazú, Alto Paraná, en su lucha por la vida. El documental presentalos conflictos entre dos intereses económicos y estilos de vida opuestos en la actualidad. Por un lado, los empresarios de la agricultura mecanizada, dirigida a abastecer la demanda globalizada de la soja, y por otro lado los pequeños agricultores que no pueden seguir cultivando, ni siquiera viviendo al lado de las grandes plantaciones por razones de salud, y que por sus acciones de resistencia son criminalizados por el mismo gobierno, incapaz de resolver esta agravante situación”, se lee en un fragmento de la sinopsis.

Los casos de enfermedades vinculadas a exposición a agroquímicos aumentan. Un niño cuenta cómo luego de pegarse un chapuzón en el arroyo empezó a sentir un dolor insoportable en los ojos. Luego, en la escuela, ya no pudo ver sus libros. Su vida queda marcada por un signo trágico: la ceguera. Bidones del herbicida se amontonan a la vera del cauce. El diagnóstico médico apunta a los venenos agrícolas como la causa.

Las plantaciones llegan hasta el borde de los caminos y las casas. Nada de las franjas de seguridad reglamentarias. Las nubes de glifosato esparcidas en los cultivos mecanizados empapan a las poblaciones vecinas. Si en principio se fumigaba 2 veces al año, progresivamente la cantidad aumenta a cuatro, seis... Algunas malezas mutan y se vuelven resistentes a los herbicidas. Las dosis deben ser incrementadas.

Esto es una guerra, dice un poblador, mientras carga el tambor de su revólver. Estoy dispuesto a usarlo, asevera con gesto decidido. De todas maneras estamos muriendo envenenados. “Es mejor morir parados que arrodillados”, agrega.

Las historias de vida se intercalan con entrevistas a científicos y biotecnólogos. La agricultura es una de las industrias más destructivas, argumenta uno; en tanto, otro destaca el “milagro” de la transformación genética de una planta para que sea capaz de soportar un químico que destruye todo a su paso.

Los plantíos de rubros alimenticios aledaños a las extensiones de los monocultivos quedan enfermos al ser afectados por los agrotóxicos dispersados por el viento. El glifosato rompe las células de las plantas y estas mueren. “La soja mata a los amigos del hombre”, se lamenta Gerónimo. Ya no pueden comer sus manduvi y otras especies expuestas a las fumigaciones de los sojales adyacentes. “Una comunidad pequeña en un mar de soja.  Eso somos”, reflexiona. La gente se va porque se ve obligada a vender sus tierras, ya que no se puede vivir bajo el acoso agresivo de esa marea verde. “Pero nosotros no nos iremos, este es nuestro hogar, nuestra tierra, y por ella lucharemos”. Luego advierte: “Han venido a sacudir un panal y como las avispas nos defenderemos”.

“Al menos podrían esperar que pase el viento. No nos respetan para nada”, se indigna una mujer al observar la máquina pulverizando los pesticidas sobre sus rostros. Pero ya basta. “Jaha. Ani jakyhyje lo mitã”, exclama un poblador para animar a sus compañeros de la comunidad. Están decididos a enfrentar la amenaza y defender la vida de sus hijos. Detienen el tractor.

Muerte, enfermedad y contaminación. Estudios realizados a los pobladores indicaron que, de cada 9 de ellos, 3 están gravemente enfermos con cuadros relacionados a la intoxicación por exposición a pesticidas. Qué dicen las instituciones: imputación por invasión de propiedad privada y ante las protestas en las calles de  Asunción, el bastón policial.

Es la ley del poder, dice un propietario brasilero. “Si usted quiere aumentar su propiedad, puede aumentarlo sin ningún problema”, añade, reafirmando que el que manda en este asunto es el capital. Luego relata que cuando llegó a Paraguay se dedicó a talar bosques. “Esto era una selva llena de leopardos y otras amenazas y nosotros la convertimos en tierras aptas para la agricultura”, se enorgullece.

Entretanto, una kuñakarai cuenta que a veces sueña con el bosque. Luego el rugir sin cesar de las topadoras la despierta. El bosque ya no está.

Galardón de derechos humanos

Gerónimo Arévalos, protagonista-narrador-entrevistado de este documental, fue condecorado con el Premio Internacional de Derechos Humanos de Amnistía Internacional Golden Butterfly por la experiencia retratada en la película. Algunos de los nominados en la categoría A matter of act fueron, entre otros, el palestino Emad Burnat –por el documental 5 cámaras rotas, que relata su experiencia de filmar la pérdida de territorios de su pueblo por el avance de la colonización hebrea y las violaciones a los derechos humanos cometidas por el ejército invasor de Israel– y el disidente chino Ai Weiwei, en Nunca lo sientas, un film que muestra un espacio de tres años de la vida de este artista y su arte de provocación al régimen dictatorial.

Ficha Técnica

Resistencia en aumento (Raising resistance)
Suiza / Alemania 2011 - Color 85 min – ATP
Directores: Bettina Borgfeld y David Bernet
Documental con agricultores y agroempresarios del Paraguay, empresarios y científicos de Europa y EEUU.
Premio Mejor Documental en el Festival de Nyon Visions du Réel 2011

domingo, 4 de marzo de 2012

Monarquías bancarias


  • Un vídeo que explica de manera muy didáctica la crisis española y luego una entrevista con Leopoldo Abadía

Manifestaciones de los indignados en España (internet)

En sus conferencias sobre “La huelga”, el escritor anarquista Rafael Barrett calificaba a la Revolución Francesa como un proyecto trunco a medio camino, puesto que si bien logró sacudir el yugo eclesial y aristocrático, dejó intacto el yugo económico, el más despiadado de todos.

Este episodio histórico simboliza la diferencia de forma más importante entre las sociedades modernas y tradicionales. Hipotéticamente, las sociedades modernas son abiertas y con movilidad social; las tradicionales, cerradas y con sistemas de castas. En estas uno nace en una casta y no puede salir de ella; en aquellas, cualquiera que “quiera” progresar lo hace.

Pero ante el actual escenario económico mundial cabría preguntarse cuán modernas y abiertas son nuestras sociedades. En medio del colosal negocio del rescate bancario todo parece estar diseñado a sostener un tipo de estratificación social cerrada. Los planes de austeridad apuntan poco a combatir el lucro espurio generado por el carnaval especulativo y, en sentido opuesto, apuntan mucho a abolir derechos del ciudadano medio: precarización laboral, recortes en educación, salud y jubilaciones. Esta es la médula del recetario “anticrisis” formulado por los ideólogos de la arquitectura financiera mundial.

Y no hablemos de la represión a la legítima protesta ciudadana contra estas políticas impuestas por las entidades crediticias en España y Grecia, por ejemplo, por nombrar solo los dos casos más sonados.

Pero lo que se pretende señalar aquí es que esta dinámica no constituye un simple contratiempo, sino más bien conforma la “metafísica” misma de las utopías de mercado.

Lo que se precia de ser pensamiento crítico es, no obstante, ortodoxo en su planteamiento económico. Se dice libertario, pero practica la esclavitud en sus factorías. Tampoco se ha privado de elaborar religiones seculares como el anarcocapitalismo, un acabado contrasentido. ¿No es acaso una paradoja insalvable un anarquismo que defienda el establishment económico y todas las consecuencias que del ejercicio de ese poder se derivan?

El sociólogo francés Pierre Bourdieu, en su libro “Poder, derecho y clases sociales”, abre el capítulo “Las formas del capital” sosteniendo la premisa básica de que el mundo social es historia acumulada. En el marco de su modelo teórico de las relaciones sociales rescata el concepto de capital y su acumulación, según el cual la herencia condiciona (podemos discutir las magnitudes) el lugar que ocupan los individuos en su medio social. En este sentido, el autor hace referencia a un patrón de acumulación dinástica de capital económico, cultural y social del que resulta muy difícil salir, que trasmite hereditariamente las regalías como los reyes traspasaban el trono a su descendencia.

En una genial analogía, Bourdieu equipara el postulado de que “el mercado da iguales oportunidades a todos” con el juego de la ruleta. Luego de girar la rueda esta se detiene adjudicando los beneficios sin que importen la condición económica, la dignidad, la herencia o el estatus. Para graficar su teoría del capital y la acumulación compara:

La ruleta ofrece una imagen bastante precisa de un universo imaginario de competencia perfecta o de igualdad de oportunidades; un mundo sin inercia, sin acumulación, sin transmisión hereditaria de posesiones y caracteres adquiridos, en el cual cada momento es perfectamente independiente del anterior (...), de suerte que toda persona puede convertirse en lo que se proponga”.

Por el contrario, todo parece funcionar de manera de conservar privilegios aristocráticos de las monarquías bancarias y, en contrapartida, reducir a la mayoría de los ciudadanos a la condición de parias sin derecho como son los intocables en la India.

Ante el escenario al que asistimos, el de un orden tan contrario a la justicia como el régimen plutocrático que preside el mundo, solo cabe contraponer una cosa: más y mejor democracia. ¿Quién eligió a los banqueros para que nos gobiernen? ¿Son los representantes de Dios en la tierra?



jueves, 16 de febrero de 2012

Unas birras con el chongo kristino



Cristino Bogado
Tapa de la compilación de narrativa contemporánea paraguaya Los chongos de Roa Bastos

Un lunero chupando en el Rubio. “Detrás de todo gran escritor hay un gran bebedor”, “Alcohol es cultura”, trato de convencerme siguiendo al cuento que motivó el convite birrero, El chongo de Roa Bastos. El relato, rubricado por Cristino Bogado, narra un reality show literario, una parodia de la construcción del canon artístico a manera de un sistema hereditario de privilegios monacales. La gloria efímera y siempre ficticia de las condecoraciones literarias que, tras breves paréntesis, luego vomitan restituyendo todo el fracaso y la indiferencia con copia autenticada incluida. El canon ha muerto y lo que queda son apenas profanadores de tumbas, me dice kristino, mientras levanta el vaso y le da un trago a la birra. 

El crítico francés Eric Courthès, algo desairado por lo que consideró una ofensa al Premio Cervantes, escribió en respuesta una exaltada invectiva, El Roa de Bastos, defendiendo el legado narrativo sin parangón, según consignó, del autor de Yo el Supremo.

Pero los epítetos de toda laya se sucedieron en el foro a pie del artículo. Entre otras cosas, el académico francés amenazaba a Bogado: “Seguí atacándome en el plano personal y cuando te vea en las veredas de Asunción, te voy a dar una trompada que te van a tener que cambiar la cara fea que tenés (…) Luego continúa: “Nunca serás nada y te haré tragar tu lengua con un puñetazo, a la Arthur Cravan, en tu carita de marica colorada reprimida…”. En el calor de la discusión las referencias sexuales no podían estar ausentes: “Será que no cogés vos…??? Andá al quilombo como todos, dejate de tantas pajas intelectuales (…). Los franchutes te pondremos prótesis PIP en el culo (…).

Obviamente, a juzgar por las reacciones provocadas, cualquiera queda intrigado por el contenido del libro. En este diálogo, mezcla de chateos y cervezeadas, Bogado nos dice algunas cosas de su "chongueada".

A ver kristino, contanos un poco sobre Los chongos de Roa Bastos, o específicamente de tu texto, que tanta indignación causó a Eric Courthès.

Mirá, empecemos desenredando un quid pro quo básico: la antología Los chongos de Roa es la primera antología de narradores paraguayos de todos los tiempos editada en Argentina, en este caso son 9 escritores cronológicamente posroabastianos, por Santiago Arcos editores, 2011. Y cada autor participa con dos textos, a excepción de un autor que lo hace con un fragmento largo de una sola obra. Uno de los dos textos firmados por mí lleva el título epónimo del libro, en singular, pero este detalle es decisión de los 3 editores-recopiladores del libro antológico, elaborando sí un concepto de chongo casi vampírico o de profanador de tumbas, que suponemos fue lo que a los váiros del talibanismo franxute o rosarino llegaron a sulfurar tanto, según todos los signos, sin haber leído porra ninguna! Apenas unas notas periodísticas que tampoco merecían tal despliegue de histerismo e histrionismo…

Después está la microhistoria del concepto chongo en Argentina, ke de un uso exclusivamente barriobajero saltó a los medios académicos. Sebreli (Sartre santificando a Genet, el puto-ladronzuelo vuelto escritor), Perlongher, la prostitución masculina y los cabecitas negras, los emigrados, los paraguayitos en Baires, etc. En mi caso concreto me inspiré en la sección que tiene más de una década de El chongo de la semana del semanario Esto, lo yuxtapuse a los realitys y a un escritor aburrido y ya tenemos la receta del Chongo

De cómo reaccionan ante el bicho raro del escritor, entidad europea inserta abruptamente en nuestro país semianalfabeto por gracia de un premio internacional, ante el éxito obtenido manipulando palabras y libros... Su asombro, su intento de comprensión, sardónica, kachiãi, incluso a través de una recepción grotesca, hipersexualizada muchas veces…

Últimamente el descalificativo de moda fashion-chururú es el de posmo. A algunos cibercríticos les he oído decir que la hibridación lingüística que practica el "movimiento", digámoslo así para tranquilizar a los historizadores literarios, es la típica elucubración "posmoderna".

Uf, para mí hay dos posmodernismos en principio y me remito a un autor como Compagnon, que tiene un clásico libro llamado Los antimodernos, en donde demuestra ke los auténticamente modernos, parafraseando a Rimbaud, son antimodernos, es decir, los ke luchan contra la posición cómoda de adoptar una pose de modernidad... El posmodernismo a la yankee, anything goes, el todo vale relativista y acrítico, visto peyorativamente desde Europa, y el posmodernismo europeo, que sería un antimoderno, en el sentido de Compagnon, los verdaderamente modernos, donde se engloban los posestructuralistas Foucault, Derrida, Deleuze, etc. Para mí es fundamental en este sentido Stirner, hasta ahora relegado en los manuales como un anarkista careta, ultraliberal, etc., pero según una novísima lectura debida a Saul Newman, lo coloca ahora como proto-postestructuralista… El movimiento, si te referís a ke la mayoría de los textos de la antología de Santiago Arcos practica intervenciones sobre el cuerpo sagrado del lenguaje nacional o transnacional como el castellano, ya sea con el porounhol o el portunhol salvaje, etc., podría ser definido como posmo, pero en realidad es más viejo ke el mundo… lenguajes joparas han existido siempre, de forma paralela a los lenguajes oficiales, ke son todos nacionalistas en su política.

Recordemos ke la Biblia misma ya oscila entre el arameo y el hebreo, el yiddish un jopara de esquirlas de hebreo y polaco o ruso, etc., el macarrónico renacentista, etc. Todas las lenguas creole, pidgin y los papiamentos taxonomizados por la etnografía, etc. No hay nada puro, el español está plagado de galleguismos, términos vascos, africanos como chongo o cambalache, ingleses como laptop, etc. En realidad el jopara es una lengua menor, un socavamiento de las lenguas puristas, procede de Joyce, Julián Ríos, Anthony Burguess, Murena, que son ídolos personales en ese juego…

Intentar descalificar diciendo ke pertenece a un ismo, extrapolando movimientos de la historia universal de la literatura y etiketarlo con ellos un texto de acá o allá es un treta burda frecuente pero ineficaz y endeble como argumento de refutación. Son tonterías cometidas incluso por eminencias, como cuando Eco anacrónicamente llama posmoderno a Homero, o los stalinistas, (que) a toda literatura desviada del oficialesko realismo socialista (tildan) de decadente y formalista, o los castristas de contrarrevolucionarios a los ke no cantan las glorias de la revolución…o de imperialistas o golpistas los fanatizados chavistas cuando no comparten los humores de una simple nota periodística!

Yo soy de cierta facultad en que las tesis, como vos decís en una entrevista con un diario bonaerense, son variantes del tipo la mujer en Roa, el dualismo en Roa, la dialéctica en Roa, etc., pero debo reconocer que eso del baile del caño en Roa, el reguetón en Roa… es algo totalmente nuevo para mí.

–Es una parodia del uso mercenario y degradado de las tesinas y tesis, donde el autor "x" cumple a la perfección esa función académica, pero muere allí… Leí hace poco ke en Italia Feltrinelli llegó a publicar Hijo de hombre y Yo el Supremo, pero ahora ya no se reedita. La gente no lee ese tipo de obras, tiene una mínima circulación, en ámbitos universitarios, de los ke curran en los seminarios y conferencias pomposas…

También afirmás que Roa refracta una idea falsa de la realidad paraguaya. Aunque la verdad me parece que Hijo de hombre, que libó de las crónicas de los yerbales de Barrett, es algo más que una fabulación.

–Me refiero a ke dentro del contexto en ke apareció ese libro, el paradigma le favorecía y aun promovía una visión aichecharanga del Paraguay, el país, por siempre, sufrido, casi devastado por una guerra, y saliendo jeýma de otra, con ke se lo veía y quería ver, explicando o justificando muchos de sus “atrasos” así. Era una forma profana de teodicea pero ahora aplicada a la pobreza, el subdesarrollo de un país, etc. Losada promocionaba una literatura ñembo comprometida, de leve élan cubano-revolucionario y compromiso sartreano, todo muy difuso pero claro a la hora de las ventas…

Mostrar alegría, farras sin cuento, orgías, y filosofías de a mi ké entonces no encajaba (como sí lo sería más o menos a partir de los 80 y 90, donde justificar la corrupción stronista y poststronista con el dinero sucio de la droga y el contrabando sí ya lo permitía…) con toda esa parafernalia pomposa que conformaban el paradigma de la América Latina abrumada por un anhelo gua’u de libertad y revolución…

Hasta hay una distopía ¿futurista? que retrata un escenario ¿imaginario? en que el trabajo humano ha sido reemplazado por las máquinas, El perro prole.

–Mi escritura parte de un doble principio de celebración y de rechazo, a favor de y en contra de... Este texto es una sátira del Marx puritano, del apologeta del trabajo tout court, y a favor del yerno, Paul Lafarge y su derecho a la pereza. Claro, este tenía sandunga en su sangre, había nacido en el Caribe de madre afro…

Tuicha la diferencia…Sí, es una especie de silogismo del epígrafe (“El trabajo humaniza”, Karl Marx) hasta su conclusión grotesca invertida un dar la vuelta al Marx como supuestamente había hecho con Hegel, la hominización de un perro vía el sacrosanto camino marxista del laburo…jajaja. En un mundo hipertecniko, instrumentalizado donde lo humano queda relegado y la inventiva humana sobrevive al imaginar laburos para perros ke son los ke mantienen a las familias…

Por último, me gustaría rescatar algo que me pareció especialmente interesante de tu editorial de la revista Konde Orgazmo: lo del error como fundamento de la creatividad, la desreglación de la lengua, la catacresis.

Para Derrida, todo el lenguaje en el fondo es catacresis, lo ke para Aristóteles era un simple y erróneo abuso del lenguaje…

Kostas Axelos también habla de la errancia erótica, del errar, moverse y desplazarse como erotismo, pero de equivocarse también. Godard habla de ke muchas de sus pelis surgieron por equivocaciones, etc. Solemos por el contrario ser muy aristotélicos en la enseñanza de nuestros hijos en las escuelas, castigamos la boca díscola o disléxica que en vez de “alunizaje” practica el “alucinaje” del alumno, con ortografías y ortodoxias y ortopedias varias, correctivos ke como máquinas de tortura usamos para domesticar la creatividad esencial del niño, etc.

La frontera del español y el portugués no está más ke a una línea estatal del error, fácilmente vencible y sorteable con un tris de error, un lapsus linguae o lapsus cálami. Ejemplo, en vez de decir, en español, de vagar, andar de vago, se vuelve, lento, demorado en portugués…

domingo, 5 de febrero de 2012

Reseña esperpéntica de un libro



Portada del libro.
No es frecuente que al corrector le asignen la tarea de presentar un libro. Esa figura cuya desaparición era vaticinada por la llegada de las aplicaciones check document, que vendrían a reemplazar a esos seres conservadores y puristas siempre escondidos en el cuarto trasero de las editoriales, haciendo de las suyas entre bastidores: subrayando, tachando, suprimiendo despiadadamente y con malicia las “heterodoxias” gramaticales de ciertos autores. Sin embargo, José Saramago, en su Historia del cerco de Lisboa, reivindicó la exégesis textual de esos viejos cascarrabias y les sacudió el polvo. El corrector cambió el curso de la historia. Agregó una simple partícula y lo transformó todo: “no”. Los cruzados no ayudaron a los portugueses a retomar Lisboa.
Intentemos reproducir esta aguafuerte literaria a ver qué sale. Migrantes: perspectivas (críticas) en torno a los procesos migratorios del Paraguay es el primer volumen editado por Ápe Paraguay, que contribuye de esta forma con un libro que aporta lecturas variopintas sobre la temática de la migración, un proceso social que, por razones de orden múltiple, ha adquirido notoriedad en las sociedades contemporáneas. En nuestro caso por el éxodo de nuestra gente y en otros, particularmente las sociedades receptoras, por la ola de xenofobia desencadenada, o acentuada, por la crisis mundial, los integrismos de diverso cuño y el rebrote de fundamentalismos que el “mundo civilizado” se jactó de haber derrotado con el desenlace de la segunda guerra sin caer en la cuenta de lo que de ellos quedan en su propio interior. La bestia sigue asechando desde la oscuridad.
Luego de un manifiesto pronunciado a propósito del Bicentenario, un prólogo del ministro de la Sicom Augusto dos Santos y la introducción del compilador, el investigador del Conicet de Argentina Gerardo Halpern, la antología abre con un texto del sociólogo Tomás Palau.
Bajo el título de El marco expulsivo de la migración paraguaya. Migración interna y migración externa, Palau se refiere a una de las variables de la migración que a su vez constituye uno de los factores estructurales de la pobreza en el Paraguay: el avance del agronegocio a expensas de los modelos adaptantes campesinos en un cuadro dramático de expulsión a centros urbanos saturados, pauperizados y carentes de las mínimas condiciones de salubridad y trabajo digno. Esto es lo que se discute actualmente con vehemencia en nuestro país: ¿qué utilidades reporta al bienestar general la agroexportación? Al parecer no muchas o, al menos, muy discretas.
Si hasta ahora, cuando se habla de migración, los que practicamos el mal hábito de frecuentar los contenidos de la prensa hemos visto que los aspectos más señalados son los referidos a las remesas, este libro, en cambio, nos muestra un otro lado que nuestra lógica utilitaria soslaya con facilidad: los efectos sobre la niñez que provoca la separación familiar a raíz de la migración de uno de los progenitores o, en casos muy frecuentes, de ambos. Así Luis Claudio Celma aborda este tema bajo una afligida interrogante: ¿Se fue porque no me quiere más?
Por su parte, en Eugenesia y migración. Políticas del deseo en la construcción práctica y simbólica de la inmigrante en Paraguay, Pelao Carvallo impugna las modelizaciones de un tipo de migrante deseable como contrapartida de uno que no lo es. De esta forma transita los nudos discursivos respecto de cómo se construye al migrante ideal cuyo concurso el sentido común dominante reclama. Esto nos remonta a aquel deseo supremo de los Estados liberales del siglo XIX de fomentar preferentemente la migración europea para sumar fuerza a la cruzada contra la “barbarie aborigen”.
Una observación que me pareció llamativa es la que realiza Verónica Villalba Morales en su Diáspora guaraní desde las disidencias sexuales. Este texto examina el destierro sexual de los trans, putos, tortilleras –como la propia autora sin circunloquios ni eufemismos los define– impuesto por la heteronormatividad. Esboza, asimismo, una interpretación de la prostitución que bien merece ser analizada y discutida como también una crítica de los discursos de trata como estrategias de mantener la división sexual del trabajo de orden patriarcal.
Sobre los factores de género que interactúan en las migraciones se puede ver, asimismo, el texto de Sofía Espíndola Oviedo, Aháta aju. Género y migraciones: análisis sobre la migración de mujeres paraguayas con destino a España. En esta exposición se pone el acento sobre la feminización de las migraciones como correlato del crecimiento de las cadenas globales de cuidado en un movimiento de retroalimentación mutua.
Tanto las materialidades, las tramas simbólicas y la conjunción de ambas en el trayecto existencial de las subalternidades migrantes se van sucediendo en la obra. Desde el análisis de la preeminencia de mano de obra paraguaya en la industria de la construcción de la Argentina, con El paraguayo proletarizado: la experiencia de los trabajadores paraguayos en la industria de la construcción argentina, del antropólogo Álvaro del Águila, hasta Migrantes paraguayas y el servicio doméstico en Buenos Aires. Diferencias y desigualdades, del sociólogo Sebastián Bruno.
Este último trabaja sobre el concepto de mandato laboral, un mecanismo cerrado que implica que determinadas características socioculturales y económicas equivalgan directamente a la concentración hacia un rubro único de la economía. De esta forma, ejemplifica el autor, ser mujer, paraguaya y pobre ofrece prácticamente como única oferta de destino laboral el trabajo doméstico. Pero en esta dinámica, más allá de las condiciones objetivas que pudieran o no existir, las representaciones culturales resultan determinantes en la configuración de esas asociaciones automáticas.
Seguidamente el libro va bifurcándose –no en el orden de esta enumeración– hacia aspectos relativos a la lengua del inmigrante. En oposición a los esencialismos y a las idealizaciones demagógicas, Soledad Acosta, en el El guaraní en España: actitudes sociolingüísticas de los inmigrantes paraguayos residentes en Madrid, resalta las funciones pragmáticas del guaraní en la comunidad paraguaya de la capital española sobre las de tipo identitario o puramente etnocéntricas, no descartando por ello que estudios posteriores puedan, en cambio, testimoniar la predominancia de estas últimas sobre aquellas.
Otro texto que toma el guaraní en los contextos migratorios es La lengua guaraní y su lugar en la migración paraguaya en la Argentina, de Gustavo Torres González. Este examina, entre otras cosas, las segregaciones por razones de lengua, así como las diversas etapas que fue recorriendo y los desafíos que aguardan a la lengua vernácula desde la colonia, la globalización y los procesos de integración que están tratando de ser materializados en la actualidad.
En el último apartado, Migración y lucha, aparece una de las causas históricas más importantes de la migración paraguaya, principalmente a la Argentina, sobre todo luego de la guerra civil del 47: el exilio por razones políticas. En El exilio, elemento de consolidación de la dictadura del general Alfredo Stroessner, Raquel Pereira cuenta la historia del militante comunista Alfredo Alcorta e inspecciona fragmentos de la propaganda de la dictadura difundida en el Diario Patria.
Pero la lucha también se entabla en plano de los símbolos y en la disputa por los significados. En esta línea de resemantización de los imaginarios, la comunicadora Fátima Rodríguez nos habla sobre Comunicación y migración: redes de organización política de paraguayos y paraguayas residentes en el extranjero. Así, se refiere al rol de las TIC en la formulación de renovados conceptos de ciudadanía y de participación política como a las experiencias comunicativas alternas de los conglomerados de migrantes.
Cierra este capítulo Referéndum y enmienda constitucional: la modificación del artículo 120 de la Constitución paraguaya, de Magdalena López y Gerardo Halpern. Con relación a este trabajo podría aseverarse que la rotunda victoria del “Sí” en el referéndum para permitir el voto de los paraguayos residentes en el exterior fue una manera de rectificar la “desciudadanización” impuesta por la dictadura y prolongada en el proceso de transición con la Carta Magna de 1992, que dio rango constitucional a la mencionada exclusión.
Finalmente, el libro corona sus páginas postreras con un epílogo del pa’i Oliva, Temas que adelantan un amanecer. De la misma forma, esta reseña arbitraria y hasta esperpéntica va llegando a su última estación sin haberme referido a la totalidad de los trabajos, asumiendo, en consecuencia, los sesgos y retracciones propios de todo “crítico”, adulador o comentador bibliográfico. Pero así es el relato de la historia misma: dice o calla a su antojo.

miércoles, 11 de enero de 2012

La antropología y el diálogo intercultural

Guillermo Sequera

El antropólogo Miguel Alberto Bartolomé, en su ensayo En defensa de la etnografía, apunta que la disciplina, más que reconocer, ha cosificado las alteridades, puesto que el relato etnográfico ha sido planteado con frecuencia en los términos de un discurso sobre el otro en lugar de un diálogo con otros. Esto es representativo desde el punto de vista político cuando se habla de estudios sobre determinados conglomerados socioculturales alternos. Bartolomé ahonda en la revisión crítica de la práctica antropológica al objetar la prevalencia de la voluntad hegemónica por sobre el diálogo intercultural que ha caracterizado a muchas etnografías independientemente de sus filiaciones teóricas, políticas, ideológicas, etc.


En idéntico sentido se expresa Walter Mignolo, en su conferencia Cambiando las éticas y las políticas del conocimiento: la lógica de la colonialidad y la postcolonialidad imperial, respecto a los grupos de estudios culturales sobre Latinoamérica que se desarrollaron sobre todo en EE.UU. Según este autor, la exotización de las minorías culturales, inmigrantes, etc., opera incluso desde los abordajes “emancipatorios”, ya que al hablar de estudios, aunque se cambien los contenidos, no se modifican los términos de la conversación ni la lógica subordinante-subordinado que contiene la dicotomía irreductible entre sujeto cognosciente y el objeto conocido que el diverso espectro de “grupos de estudios” implican.

Sobre esta materia conversamos con el antropólogo y etnomusicólogo Guillermo “Mito” Sequera. En este diálogo nos habla, además, de algunos de sus últimos trabajos de recopilación de los tesoros orales indígenas: el documental Ka’a kupe pytû y, por otro lado, El Diccionario para Niños Tomárãho (Chíilehet Tomárãho Osîagatso Hoúlo Pixo) y el volumen Literatura Oral para Niños (Osîagatso Õrn Hweija Chiéik).

Mito, ¿para qué antropolizar? O mejor aún, ¿cómo romper el monólogo del antropólogo cuando se atribuye a sí mismo la licencia de contar la historia de los “otros” culturales?

–Ahora se ve un esfuerzo de refundación que en cierta medida pasa, por supuesto, por el rescate de la memoria de los pueblos. Pero como hacés referencia a la antropología: primero, que es una ciencia que nace con una contradicción fuerte, es decir, nace en un contexto colonial. La disciplina se fue forjando a través de Taylor y otros.
Las administraciones coloniales europeas, norteamericanas, etc., vieron que podía ser una disciplina que podía ayudar a domesticar a las personas y tenerlas bajo un cepo. En todo sentido. Pero esto se inicia sin la existencia de la propia disciplina en el sistema colonial, a finales de siglo XV. Por ejemplo, uno puede entender que la contribución de Montoya es importante, pero detrás de todo eso operó el sistema reductor. La língua geral fue un instrumento del sistema de las reducciones.
Pero hay esfuerzos intelectuales muy importantes y yo no creo que haya que desechar el aporte, el esfuerzo múltiple de las diversas escuelas y pensadores. Yo creo que es importante la revalorización y el rescate del acervo de los pueblos y en esa dirección la contribución que pueda realizar la antropología es fundamental. Hay que volver a Moisés Bertoni, quien se entregó completamente al Paraguay. Su relación muy fuerte posiblemente con los mbyá, o los llamados Kaygua o aché. Él reconoció sus técnicas, su sabiduría en la clasificación de especies.
Fijate, cuando Cadogan da a conocer el Ayvu Rapyta, a través de la ayuda de Egon Shaden, seguramente por un dejo de la dominación colonial, en uno de los congresos de americanistas un intelectual francés, cuyo nombre no recuerdo, dijo que el Ayvu Rapyta era un invento, que unos indiecitos no podían llegar a esos grados de poetización.
Pero también pasa por el reconocimiento y la valoración de las técnicas y la gestión de los recursos naturales, que están desapareciendo. Al desaparecer una especie, una generación que nunca vio ese animal o esa planta pierde los significados y símbolos mágicos y espirituales que su cultura o comunidad daba a esas especies. En este sentido yo creo que el mayor aporte de Cadogan son sus aproximaciones y reflexiones a la etnobotánica. Yo creo que es su mayor contribución. Hay que analizar esto. En Paraguay estamos constantemente en préstamo y dependiendo mucho de afuera para dentro y de arriba para abajo. Debería ser al revés.


De algún modo la antropología parece reproducir ese paradigma colonial del “civilizado” que habla en nombre del “bárbaro”. De esta manera está asumiendo directa o indirectamente que este no puede hacerlo por sí mismo llegando así también a una suerte de museificación de las otredades.

–En la antropología hay aportes y experiencias considerables. Incluso hay enfoques puestos no solo desde la antropología, sino, por ejemplo, desde la negritud, de lo afro, como los ensayos de Fernando Ortiz. Él tiene un trabajo fantástico sobre la música afrocubana. Tenemos muchos ejemplos. La aproximación lévi-straussiana de Viveiros Castro. Me alerta sí el tener una actitud de una sola referencia. En la antropología lo importante es el sujeto.
Hoy no hay una frontera muy definida entre etnografía, etnología, sociología, antropología, etc. Yo creo que hoy todas ellas se encuentran para tratar de decodificar ciertos elementos, ciertos misterios en las mentalidades colectivas. Eso es lo que debemos aprehender y, al mismo tiempo, en un esfuerzo altamente creativo, con respecto a nuestra situación ver cómo hacer para lograr un entendimiento posible con esa otredad. Estas disciplinas pueden ayudar a decodificar los secretos del comportamiento. O sea, en definitiva, que los sujetos sean protagonistas de su propia antropología. Ellos no necesitaron de la antropología antes para consagrar su vida a la invención creativa y al descubrimiento de lo que el bosque, por ejemplo, les llegó a proveer.
Yo trabajo mucho sobre el reconocimiento de las técnicas, de las sabidurías sobre todo vinculadas a la administración de la vida de la comunidad. Hay toda una tradición milenaria, de descubrimientos, de sorpresas que no está siendo valorada y reconocida. Esto crea situaciones de incomunicación, de incomprensión e incluso crea ciertas actitudes racistas: apelaciones de haragán hechas hacia los indígenas, etc.
Hace tiempo trabajo con aspectos de la memoria de los pueblos no solamente con respecto a expresiones musicales para tratar de entender qué hay detrás del espectro de la diferencia cultural. Hay sabidurías que se están erosionando, se están perdiendo. El problema es cuando se pierde el cimiento, se pierden las referencias, la columna que sostiene el resto de la representación del mundo. Entonces ahí se pierde toda posibilidad de entendimiento y se instala la confusión.

En la introducción de tu documental Ka’a kupe pytû hablás de la búsqueda del relato eterno y de las intertextualidades entre los relatos.


–Ese es un trabajo compartido con Miguelángel Meza. La propuesta sale de que yo veía una ausencia terrible. Nos hacemos gárgara con el guaraní, el guaraní paraguayo, popular, etc., pero había una ausencia de ciertos documentales. Pero gracias al esfuerzo de la cinematografía paraguaya algunos cineastas ahora están dándole la importancia que merece el guaraní. Yo trabajo mucho con la tradición oral. Entonces, ¿qué es lo que apareció antes y qué después?, ¿el discurso sonoro o el discurso verbal?
El discurso sonoro entendiéndose no solamente lo musical, sino todos los aspectos multifónicos que pueden darse en una expresión humana. Y el discurso verbal con respecto a la expresividad humana en la construcción de ideas, de significados y de significantes para armar un relato que pueda explicar o el origen del mundo o el funcionamiento de la cosmovisión del mundo.
Yo pensé que podía ser importante hacer registros de relatos de personas simples. En Ka’a kupe pytû aparece una especie de Abraham que explica cómo él se encontró con un espécimen ni animal ni humano, un batracio-reptil, una especie de pez híbrido. Por otro lado, hay una entrevista hecha a un director de teatro de una compañía del interior del país, donde ellos trabajan el guaraní. Él explica que toda la imaginería en su puesta en palabra y escena ellos expresan o se inspiran en los casos ñemombe’u, en los cuentos, en las leyendas populares. Es simplemente la intención de consagrar no solamente la palabra, sino la lengua en sí.


Hace un rato también me hablabas de tu libro para niños en lengua tomárãho.


–Son dos publicaciones que preparamos con Rodolfo Ñuhwÿt, un tomárãho, y también con otras familias indígenas que nos ayudaron. Todo mi trabajo fue focalizado a favor de esta comunidad, que es una minoría de apenas 150 personas, para tratar de ver cómo y qué es lo que se puede hacer para darle una mayor prolongación de vida a esta cultura, su lengua y sus conocimientos. Es un trabajo de muchos años. Yo entonces me animé a establecer una transcripción fonética para ver cómo puede escribirse la lengua.
Trabajamos mucho los relatos de los niños. Los niños tienen su propio repertorio, sus recursos literarios, la literatura oral, su propia sabiduría. Además los relatos para niños son relatos nominados por el adulto, la madre, el padre, el tío uterino, en fin, donde después el niño va masticando, va ingiriendo el conocimiento de cómo las cosas, los seres funcionan y a partir de ahí también la importancia que tienen los niños no solo en compartir eso, sino en transmitirlo.
También trabajamos en un diccionario para niños en el que se identificaron una serie de especies, de elementos, de vocablos que tienen que ver con la valorización de su propia dignidad y soberanía. Fueron muchos años de trabajo con Rodolfo de los que salieron esos dos libritos. La literatura oral la tenemos ya en una versión castellana, pero no tenemos la oportunidad de que se publique. Creo que sería importante que los colegios tengan otras referencias de literatura oral que no sean solamente la leyenda de Jasy Jatere, Malavisión, etc. Entonces creo que en esos diálogos transculturales o interculturales posibles estaríamos aprendiendo al reconocimiento, a romper con esa imagen de bárbaros, a romper con esa imagen de ignorantes y otros prejuicios.



La antropología estudia la adaptación cultural de la especie. Considerando esto, qué herramientas podría aportar con vistas a desarrollar modos de producción más sustentables frente a la devastación mundial a la que conduce el capitalismo.

–Yo siempre traté de sensibilizar a botanistas y zoólogos de diversas disciplinas a que se interesen más en las sabidurías ancestrales y no meramente en establecer un listing de nominaciones nativas y científico-occidental, etc. El hecho de que haya un diálogo posible, una coexistencia posible, una cohabitación entre lo científico, lo etnobotánico y las ciencias populares sería un avance en el conocimiento y en el reconocimiento. Por ejemplo, una persona que yo respeto mucho es Pastor Arenas, un investigador paraguayo que viene de la química. Él empezó a interesarse en los conocimientos de las poblaciones nativas, de los toba-maskoy o de los mal llamados wichí entre Argentina y Paraguay sobre la manera en que ellos identifican las especies vegetales y su uso, pero así también sus maneras de representarlas vinculadas a las técnicas y expresiones chamánicas.
Yo participo en una investigación en la que estamos trabajando no solo en la utilización cultural de las especies para la alimentación, la medicina, etc., sino fundamentalmente estamos llegando ya a la constitución de que los campesinos no sean solo agricultores y pasen a ser grandes artistas de la administración de sabores, de texturas, de colores, de aromas, de luces y sombras. Así trabajamos lo que Cadogan, y antes Egon Shaden, había planteado sobre la existencia de un paraíso guaraní. Lo define en Yvyra Ñe’êry, lo define en ese artículo fantástico Chono Kybwyra. En este artículo hace una lectura muy libre y creativa sobre la relación del Mainumby con el paraíso guaraní.
Hay que establecer un diálogo con la sabiduría de estos pueblos para ejercer la participación en favor de la protección y sobre todo la rehabilitación de los recursos para la vida y así, al mismo tiempo, reflexionar sobre los compromisos compartidos.
Ahora los sojeros pegan el grito al cielo con respecto a la sequía, que perdieron 30% de sus cultivos, etc., y los medios de comunicación hacen eco. Pero qué hay en esos lugares y cuál es el impacto negativo y doloroso que reciben las comunidades campesinas e indígenas de Itapúa, Alto Paraná, etc. Todos sabemos que hay desregulaciones climáticas.
Podemos aprender de legados como el de León Cadogan, que nos invitó a descubrir un otro mundo u otros mundos posibles para que finalmente ese reconocimiento pueda también servir a la solución de los problemas y también para seguir amortiguando estos terribles problemas que vienen ocurriendo en el mundo, el agotamiento de los recursos, la pérdida de los recursos que están vinculados a la vida.
Este agotamiento tiene que ver con el modelo socioeconómico, con el modelo capitalista neoliberal. Hay que seguir resistiendo al embate de estas influencias muy nefastas. Yo creo mucho en la cultura, que finalmente es el objeto principal de investigación de la antropología, de la etnografía, de la sociología, siempre y cuando que los sujetos sean copartícipes de una revalorización colectiva.
Yo trabajé en la identificación de especies animales, flora, fauna, etc., para entender las diferentes utilizaciones populares que se dieron o que se dan a nivel alimentario, a nivel de la medicina, a nivel espiritual. Tengo mi inventario que he realizado con la gente, que confió en mí y entonces pude yo rescatar, inventariar e identificar una serie de elementos y creo que llegué a establecer unas 1.200 especies. A partir de ahí empezamos a trabajar cómo llevar eso a la chacra, a los espacios de producción. Y así también nos animamos a plantear a nivel de las comunidades cómo entonces representar el jardín guaraní o el paraíso guaraní, al que se llama el ambapy: la bóveda celeste, pero aquí en la tierra.