martes, 27 de junio de 2017

¿A quién beneficia la nueva crisis política preelectoral?



En el contexto de las persecuciones y apresamientos contra manifestantes que protestaron en marzo pasado contra el proyecto de enmienda para habilitar la reelección, reedito un artículo publicado en abril en la revista argentina Nueva Sociedad.

martes, 20 de junio de 2017

El ladrón y el antifaz




Si por ahí me ven en algún video en que están linchando a un motochorro, aclaro que solo estaba cumpliendo el típico papel de curioso. Fue en la noche del sábado y a esas horas debía estar trabajando (como ahora debo estar descansando, pero nuevamente tengo insomnio). Salí unos minutos hasta la bodega de la esquina a tomarme unas cervezas. Desde un auto sonaban canciones sobre hombres cuyas amadas se marcharon con otros y que además se acercaba el fin de año. Así que no dudé en seguir a la concurrencia para presenciar ese acto de furiosa justicia comunal por manos propias. Creo que el tipo no quedó tan maltrecho después de todo. Mi barrio parece un lugar pacífico, aunque es cierto que a veces cuando camino solo de madrugada apuro los pasos. Será el miedo a la oscuridad y la sensación de que alguien nos está mirando. (Algunos entenderán de qué canción hablo). Cuentan los testigos presenciales del hecho que dos sujetos asaltaron a una pareja y que incluso gatillaron el arma, pero esta no disparó. Tras perpetrar el atraco, los malvivientes se dieron a la fuga. (Los reportes de prensa, que parecen escritos por policías, siempre repiten lo mismo por si alguien no se haya percatado aún de que uno suele huir cuando hace ciertas cosas, aunque dicen que siempre se vuelve a la escena del crimen). Pero a veces se puede no volver jamás a ciertos lugares.

Esta vez en realidad no pudieron robar a la pareja ante la rápida reacción de los vecinos, de acuerdo al relato de los testigos. Eran de una iglesia de esas medio pentecostal o algo así que –afortunadamente– no está lo suficientemente cerca de mi casa como para escuchar sus cultos, a excepción de las veces que paso por allí cuando voy a jugar fútbol. Por cierto, hace ya varios días que mi vecino no escucha a todo volumen vallenato. No es que me haga el sofisticado. Escucho y bailo cualquier porquería para divertirme, pero si son canciones depres que sean en otras lenguas para no entender nada o no tanto o al menos aprender algo de otros idiomas. (Pero no me gusta el portugués ni me importa mucho leer a Pessoa en su lengua porque ya me he hecho una construcción sonora de él y no quiero que suene de otra manera).

Sin embargo, he avanzado mucho en uno (sigo hablando de idiomas) y he quedado admirado con su periodismo. Por eso ya no aguanto el panfleto. No es que haya dejado de creer que hay injusticias abominables que hay que combatir. De hecho, me parece que lo que hago ahora (no esto) aporta mucho más –si es que escribir sirve de algo– y soy mucho mejor en mi trabajo. Esto no significa que sea más complejo, erudito ni difícil de leer, sino todo lo contrario. Soy escéptico solo poéticamente y me gusta la poesía solo cuando estoy borracho, es decir con mucha frecuencia. Tampoco aguanto más esas cosas que antes cantábamos en Filosofía. Uso esta referencia lejana para no ofender a nadie.

Lo cierto es que había una chica muy linda indignada con la inseguridad. Yo de ñembota le empecé a hablar y la verdad que no fui muy sincero. Primero me deshice de la botella de cerveza que llevaba. No le hablé del capitalismo ni la desigualdad ni de esas cosas, sino que asentía a todo lo que decía y hacía observaciones como que la calle estaba muy oscura y que seguro lo soltarían enseguida. Encima solo fue tentativa y la pena es menor. Se llama Katherine. Pienso que se vería mejor con su color natural de cabello aunque el teñido no le quedaba mal ni sé cuál es su color natural de cabello, pero estoy seguro de que es más oscuro que los tintes que usa.

Cuando Mr. Hyde se va, suelo arrepentirme de las confesiones que hago. Pero hay autores tan ridículamente autográficos, como Juan Forn en sus novelas, que me gustan solo porque son de Juan Forn y me parecerían malas si llevaran otros nombres en sus cubiertas. Sus contratapas me bastan para que yo le encuentre sentido al resto de su obra. Es como si te dieran pis en una botella de Johnnie Walker y te gusta solo porque dice Johnnie Walker. En realidad nunca me alcanzó la plata para comprar este whisky, pero no dejo pasar la ocasión de buitrear algunos tragos o muchos. (Como en el casamiento de Marco Castillo y Alejandra Estigarribia. Qué buena farra –y ceremonia– fue esa. No sé si alguna vez les dije que me parecen la pareja perfecta). Qué pinta llevaba Marco. No quiero repetir lo que ya se da por hecho: que la novia estaba muy linda.

En fin, el efecto placebo. Pero hay tanta mierda circulando por ahí que muchas veces no hay efecto placebo que valga. Volviendo al tema de las confidencias, más tarde puedo arrepentirme de decir, por ejemplo, que antes (no mucho, hasta hace unos dos años o poco más) no me importaba el dinero y gozaba de mi humilde oficio de movilero en E'a y mi pocilga en Barrio Obrero. Pero ahora solo sueño con ser un poeta asqueroso como Bukowski y cagarme de plata por puro hedonismo. Digo, por el hedonismo que da gastarla, no tenerla. Pero no solo gastarla en placeres egoístas. Aunque en parte no podemos evitar ser siempre egoístas porque si invitamos a comer o tomar algo a alguien (por poner ejemplos sencillos) es porque eso nos reporta algún tipo placer o satisfacción, sea del orden que sea. Pero aún mantengo en algo mis principios. No me importa llegar a esto si no es escribiendo, es decir solo es un deseo y me basta con desearlo aunque no se cumpla.

Pero lo que sí hice aquel sábado fue acercarme bastante para ver la cara del “sujeto reducido”. Pero no pude verlo bien de las botas del policía que le pisaba la cabeza y ya no sabía quién era quién y ambos se confundían en uno solo. Recordé, entonces, no sé si en ese momento o solo ahora, cuando era chico e iba en el colectivo con mi mamá y la policía agarró a un caballo loco, la modalidad delictiva de moda en la época. Yo intentaba hacerme lugar entre la gente para mirarlo a la cara. Yo lo defendí y dije que no podía ser un ladrón porque no llevaba antifaz como en los dibujos animados. Qué distintas son las cosas cuando uno anda por el mundo llevado de la mano por su madre y los ladrones usan antifaz.

lunes, 19 de junio de 2017

“La oralidad es un acto de congregación”

En esta entrevista con el escritor cubano Francisco López Sacha, abordamos algunos de los aspectos centrales sobre los cambios en las maneras de contar, desde los narradores africanos, el periodista y la novela moderna. 

Francisco López Sacha subraya el papel fundamental de la música en su oficio de escritor. 

Cada palabra se hace gesto, seña y música. Francisco López Sacha, escritor, crítico y docente cubano, representa coreográficamente cada frase y vocablo. “Yo soy un griot”, dice al compararse con los narradores africanos que actúan la historia contada.

López Sacha inició su odisea en los narradores orales africanos llegando hasta los maestros de la novelística como Faulkner, Joyce, García Márquez, entre otros. Afirma que la gracia de la oralidad es la presencia de un público, que con el texto escrito se convierte en un público virtual dilatado en el tiempo. La escritura, a su vez, aporta la perdurabilidad, sostiene. Observa que la oralidad es un acto gregario mientras que la literatura es un hecho más bien individual. De esta manera, retomamos aquellas preguntas fundacionales sobre la acción de narrar.

En el entrecruzamiento entre los universos de la oralidad y la escritura, el autor resalta la labor del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos en eliminar la barrera entre el narrador y el personaje. Asimismo, Sacha es concluyente al señalar la influencia de la música en su obra y asevera sin ambages que “sin música no habría literatura”.

Autor de El descubrimiento del azul, La nueva cuentística cubana, entre otros títulos, conversamos con él al término del seminario de narrativa del Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana, Cuba.

–Desde la perspectiva del oficio de contar, ¿qué se ganó y que se perdió en la transición de la oralidad a la escritura?

–En principio fue una necesidad humana, transformar el sonido en palabra escrita, en texto.  La oralidad tenía la gracia de tener al público presente. Cuando llegamos a la escritura ese público presente desaparece, se convierte en un público virtual. Virtual en el sentido de que no está aquí y ahora con el narrador, sino que lo acompañará a lo largo del tiempo si alcanza a ser leída por varias generaciones de lectores. El lector potencial es mucho mayor que el público presente en la narración oral, pero también es un público muy dilatado en el tiempo.

La escritura sí tiene la ventaja de la permanencia en el tiempo. La oralidad es, como dice Peter Brook, un lenguaje escrito en el tiempo.  Se va. Pero la escritura permanece. Y el hecho de permanecer es lo que nos permite realmente conceptuar el relato dentro de una estructura que se modifica y vemos la modificación a lo largo de los siglos.

–Aunque la escritura goce de mayor estatus social, ciertamente la oralidad apela a una mayor cantidad de recursos: entonación, gestualidad, interacción con el público, etc.

–Ambos cumplen funciones distintas. La oralidad es un acto gregario. Es un acto de congregación. La oralidad implica unión. En cambio la escritura implica un acto individual. En el acto de escritura está la intimidad del lector frente al texto. En el acto de la oralidad está la comunión del narrador con el espectador y de este con los demás espectadores. Son funciones diversas y ambas son necesarias. Por eso la narración oral sobrevive, todavía existe y existirá. No es un remanente de la cultura, sino un hecho real de la cultura.

–¿Cuál es el espacio que se abre entre los narradores orales y el relato moderno?

El griot africano cuenta, canta y actúa la historia. Y es la presencia del público. El griot podría contar una historia como lo puede contar el narrador moderno con la diferencia de que el griot baila, canta, escenifica la historia y obliga al público a participar de ese espectáculo. El griot es un espectáculo. El narrador contemporáneo no es un espectáculo. Está escribiendo para ser publicado, no para ser leído de inmediato. Por tanto, recurre a otros resortes de carácter emotivo, de estructura, de lenguaje, de escritura, que hace muy compleja la narración. La diferencia también es que el griot está obligado a contar historias. En cambio, el narrador contemporáneo puede contar historias, o puede contar argumentos o puede contar tramas o puede contar muchas cosas porque va a ser leído, no exactamente escuchado.

–Roa Bastos es un escritor que intentó eliminar esa frontera entre oralidad y escritura o al menos estrechó fuertemente a ambas.

–Roa Bastos es uno de los grandes maestros del idioma. Yo el Supremo es una de las grandes novelas que se han escrito alguna vez en español. Nos mostró, al menos a mi generación de escritores, una apertura enorme hacia el lenguaje oral. Para mí es una obra maestra de la oralidad latinoamericana porque colocó a un narrador en tercera persona y en primera persona mezclado. Y violó la frontera del diálogo. El diálogo se incorpora al relato de una manera natural. Estás dialogando y narrando, dialogando y narrando y no echas de menos a un narrador. Eso es extraordinario. Da la sensación de que es el personaje mismo el que está desarrollando la historia. Para mí Yo el Supremo tiene esa novedad y al mismo tiempo cuenta una historia con un aparato crítico. Tú sientes la fuente del historiador, la fuente del investigador. De modo que no está haciendo una ficción propiamente dicha, está reelaborando materiales históricos, pero la estructura es de ficción. Creo que esa novela le abrió un universo grandísimo a la literatura en español.

Fachada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana, Cuba.

–¿Y qué lugar ocupa el periodista entre estos contadores de historias?

–El periodismo tiene un género narrativo esencial que es la crónica. La palabra lo dice: el desarrollo de una historia en el tiempo, el proceso temporal en el cual uno incorpora sucesos, acontecimientos de importancia que el cronista registra. Ese es el género para mí más narrativo del periodismo. Tienes a Martí, a Hemingway, a Carpentier, que han sido grandes cronistas. La crónica trabaja con los mismos ingredientes del relato de ficción, solo que muchas veces procede de un hecho real.

El otro género periodístico de importancia es el reportaje, que da origen a un género incluso: el testimonio. El reportaje narra acontecimientos que el periodista investiga, monta, desarrolla, dramatiza y le da un sentido de causalidad y continuidad. Como ocurre en un cuento. Hasta una noticia puede ser objeto de análisis narrativo. Hay noticias que tienen su dramaturgia narrativa y que se conciben prácticamente como un cuento o como un minicuento. El periodismo le debe mucho a la narrativa. Lo que pasa es que el periodismo trabaja no con referentes, sino con sucesos objetivos de la realidad. Mientras que la ficción sí trabaja con un sistema referencial. Y ahí hay una diferencia como entre el cine documental y el de ficción. De hecho, hoy un documental se hace como una película de ficción con la diferencia de que la ficción trabaja con personajes y el documental con personas. A los efectos reales se realizan casi de la misma manera.

–Usted se desmarca de esa discusión entre forma y contenido.

–Eso no tiene razón de ser ahora, tuvo su justificación en el siglo XIX y parte del siglo XX cuando había una batalla por el llamado contenido y la forma. Hoy sabemos gracias a los estudios de los formalistas rusos, de la escuela de Frankfurt, y de una serie de investigaciones de la semiología y de la semiótica, que lo que hay son expresiones. Hay un plano de la expresión y un plano de la historia. Eso es lo que realmente opera en un relato. Y por tanto no es dable hoy hablar de forma y contenido, sino de plano de la expresión y plano de lo expresado, de desarrollo de estrategias discursivas en un texto con los sucesos, los conflictos, los personajes. Lo que te da precisamente la capacidad de que eso sea una historia y de que se convierta en un argumento. Eso lo resuelves en la lectura. Y lo resuelves teóricamente cuando estudias las zonas específicas en las cuales se desenvuelve el relato. Ya sea la causalidad, la continuidad, la función del narrador, la función del contexto, la función del aparato referencial, la función misma de la escritura, del lenguaje. Todo eso son valores, están más allá de una definición binaria entre forma y contenido, que no tiene sentido hoy.

–¿Cómo se da la influencia africana en la narración cubana?

–Es una pregunta difícil de responder. Ya no podemos hablar de una influencia africana porque África ya no está en Cuba. Podemos hablar más bien de una influencia de origen africano debido a la larga tradición mediante la cual el mundo de las culturas africanas se asentó en el Caribe y desarrolló perspectivas para todas las artes. En la literatura se ve menos porque el idioma que hablamos es el español no el yoruba, por ejemplo. Por tanto la influencia africana en el idioma es menor que por ejemplo en la plástica o en la música, donde la influencia es determinante. Aun así hay influencia africana en el ritmo, en el tempo, en el uso de palabras. Yo creo que un poeta como Nicolás Guillén no sería un poeta completo sin los sonidos yorubas y bantús en sus poemas.  Y de hecho, la asimilación de la música cubana dentro de la poesía implica una influencia africana también. Ya en los demás géneros es muy difícil hablar de eso.

En la concepción de su obra literaria usted rescata especialmente el papel de la música.

–Yo creo que la música es el sostén de la literatura. Ya sea la música del idioma, la búsqueda del escritor de la musicalidad en el idioma, ya sea la estructura musical propiamente dicha aplicada a los cuentos y a las novelas. En ambos casos la música tiene un valor preponderante. Yo no podría ser escritor si la música no existiera. Yo soy un escritor de oído. Cuando siento el texto siento la musicalidad interna del texto. Y a veces la musicalidad provocada por algo que yo le pongo intencionalmente al texto que proviene de la estructura musical. Hay otros escritores que trabajan con la imagen plástica, otros que trabajan con la imagen arquitectónica, otros que trabajan con el baile, con la danza. Pero en el fondo todos estamos vibrando con la música. Sin música no habría literatura.


sábado, 29 de junio de 2013

De reciclador a artista callejero

Breve diálogo con un ilusionista que anima los semáforos de Asunción.

La suave llovizna que cae sobre Asunción intensifica ese no sé qué de los atardeceres de domingo. Me detengo con la moto en un semáforo de la avenida Félix Bogado y me distraigo con el truco del tubo y el vaso de agua. ¿Cómo carajo hace?, me pregunto. Paso un trapo para escurrir las gotas que nublan el visor del casco. Da verde y sigo el camino. Al primer retorno giro para volver sobre la marcha. Me detengo frente a la catedral y paro el motor.

Con cierta sorpresa me responde que sí cuando le consulto si puedo hacerle unas preguntas. Me cuenta que se llama Fernando Cabrera y tiene 23 años. Terminó el colegio y por falta de plata no pudo “estudiar un oficio”, según dice. Relata que vive en el barrio Primero de Marzo y que estuvo trabajando como reciclador de plásticos hasta que conoció a su senséi, como llama con reverencia a quien lo instruyó en las artes de los malabares y el .
Por un momento estuve reciclando plásticos y después le empecé a ver a la gente de la calle que hacía malabares. Me llamó la atención y me acerqué a ellos y le pregunté cómo se hacía. Me comentaron sobre un lugar que queda en el Centro, que se llama  y que te pueden enseñar de todo”, refiere sobre sus inicios.
Fernando guarda mucha gratitud hacia quienes le enseñaron lo que sabe sin cobrarle nada solo con el fin de ayudarlo a encontrarse una forma de ganarse la vida y “no estar de balde”, además de que también “puedo ayudarle a mis hermanos más chicos”, cuenta con satisfacción.
Hace tres años que estoy trabajando con los malabares y temas mágicos, o sea ilusionismo es lo que yo hago porque no es magia”, aclara.
Y yo pienso que soy un artista”, responde ante la pregunta sobre cómo se definiría con relación al trabajo que hace. “Además de los malabares y trucos de ilusionismo, hago zancos, monociclos”, añade.
Algunos no me dan nada. Algunos me suelen dar 2.000 y otros que son más calidá hasta 5.000. Pero así nomás luego es. Para todos los artistas cada momento se tiene que vivir”, reflexiona sobre la respuesta de la gente cuando él se acerca a sus ventanillas después de ofrecerle un momento de distracción antes de reanudar la marcha.
Después del diálogo me hago a un costado para filmarlo y quitarle algunas fotos mientras repite el truco. Además de los minutos que le saqué, apenas termina la demostración el semáforo da verde y los automovilistas hacen sonar sus bocinas en señal poco amable de que despejemos el camino. Saltamos rápidamente a la acera y mientras los vehículos pasan escupen sus escapes en nuestras caras sin tirar una sola moneda. “Creo que fue mi culpa”, me excuso. Fernando solo sonríe restándole importancia al asunto.
Volví a pasar varias veces por esa misma esquina, pero no lo volví a ver. Si usted se lo cruza en algún semáforo de Asunción mientras realiza sus trucos, quizá podría hacer algo más que dar impacientes bocinazos y escupirle el humo del escape en la cara. 

“En Cateura no solamente hay basura”

En el marco de la Fiesta de la Música 2013, el pasado sábado 22 de junio la  brindó un concierto en la sala Molière de la Alianza Francesa. 


Justo a tiempo. Favio Chávez, el director de la orquesta, pronunciaba las palabras introductorias antes del concierto. “New York, New York” fue la primera pieza interpretada como clara anticipación de que nos esperaba una noche movida.
En un tono jocoso, como el que mantuvo durante toda la función, Chávez se disculpó por el sonido desafinado de algunos instrumentos y explicó que estos son muy sensibles al frío y al calor por estar hechos de lata, al tiempo que  destacó la versatilidad de los mismos.
Seguidamente una de las violinistas pasa al frente y describe los componentes de su instrumento. “Este violín está hecho de lata de pintura, atrás tiene una asadera para hacer sopa. Un tenedor para sostener las cuerdas, con puentes y clavijas formales”. Y hace una demostración al público, en la que sería una de las mejores y emotivas interpretaciones de la noche: “A mi manera”, inmortalizada por Frank Sinatra.
Así, antes de iniciar cada interpretación los músicos explicaban al público los elementos de los que estaban hechos sus instrumentos. Valencia describió los materiales que componían su viola: “latas de aceite, una espátula de cordal, con cuerda y arco formales”.
En el repertorio clásico se destacaron “La pequeña serenata nocturna” de Wolfgang Amadeus Mozart y la Suit para cello de Johann Sebastian Bach, que fue como la demostración de fuerza del violoncello de Andrés, elaborado a partir de todo un set de cocina, además de unos peines de clavija.
El cello es uno de los instrumentos más pintorescos de la orquesta.
Posteriormente Juanjo exhibió su trompeta fabricada de una canaleta con tapitas y monedas haciendo de pulsadores. “Strangers in the night”, otra canción popularizada por Frank Sinatra, fue la pieza escogida para mostrar el potencial del instrumento.
Además, dos obras de los Beatles, “Imagine” y “Yesterday”, fueron las que hicieron de pruebas para los vientos de caños galvanizados, tapitas y monedas. Aprovechando el momento se anunció la próxima presentación de la orquesta en el Museo de Instrumentos Musicales de Phoenix (EE.UU.), donde ya se encuentran en exhibición los instrumentos reciclados al lado del piano de John Lennon. Asimismo, se informó que esta semana inician una gira por El Salvador, República Dominicana, Noruega, Japón, Alemania y Palestina.
Volviendo a los instrumentos, las percusiones –explicó Esteban– estaban diseñadas a base de placas de radiografías y terciadas. De su lado, un verdadero “Himno a la Alegría”, de Ludwig van Beethoven,  sonó del tañido de la guitarra con la silueta de dos latas.  “En esta obra cada instrumento dice su voz y le responde la voz de otro instrumento, formando así la melodía, la voz de toda la orquesta”, precisó el director. Mención especial mereció Don Colá, el ganchero-lutier encargado de las percusiones y las cuerdas.

Una necesidad real

“Esta es una opción para niños que no tienen otra opción. Hay niños que no tienen ese soporte y se acercan a la escuela de música queriendo aprender a tocar un instrumento. Estos instrumentos surgen de una necesidad real. No hay posibilidad de comprar instrumentos, entonces los fabricamos de residuos”, aseveró Chávez.
La caja de tambor del contrabajo hizo gala de sus dotes con “Billie Jean” de Michael Jackson. La flauta traversa de Andrea –con cuerpo de canaleta, llaves de bronce fundido, monedas y cucharitas– volvió a las melodías melancólicas con “Mi heart will go on”, de Céline Dion.
El saxofón de Tomás, un voluntario francés que se encuentra trabajando con la orquesta hace poco más de un año, realizó su demostración con una canción típica de su país.
Ya bien avanzada la audición las obras folclóricas animaron con las palmas a un conmovido público: Despedida, de Félix Pérez Cardozo, y Che Valle Pirayumi, de Herminio Giménez. La euforia llegó a su clímax con los ritmos andinos “El cóndor pasa” y “El Humahuaqueño”, con un auditorio que respondió con prolongados aplausos en una muestra que cristalizó los ojos de los  intérpretes y de muchos de los que nos encontrábamos en las butacas.
Antes de cerrar el concierto, Carmen Cabrera, pobladora de Cateura y madre de tres de los músicos, realizó un pedido de respeto a las autoridades ante un proyecto de parque industrial que se pretende llevar de manera inconsulta y que desalojaría a los habitantes.
“El proyecto de hacer el parque industrial implica desalojo para gran parte de la gente. Lo único que pedimos es respeto. Esta es la primera orquesta de instrumentos reciclados que representó a Paraguay en todo el mundo. Pedimos respeto a nuestra casa y a nuestra orquesta, que tanto nos costó construir”, resumió Ña Carmen.
Y así llegó la última pieza con el agregado de un premio, que consistió en un disco de la orquesta, para quien respondiera el acertijo de a qué película correspondía la obra musical. Turun turun… La Pantera Rosa…, respondió después de algunas vacilaciones un niño de unos dos años.
El director cerró la intensa noche relatando la experiencia de los inicios de la orquesta cuando se desempeñaba como técnico ambiental en el vertedero y empezó a enseñar música a los niños como un modo de crear un vínculo con la gente.
“En Cateura no solamente hay basura. Hay gente; gente que hace música”, concluyó.



domingo, 23 de junio de 2013

Los beneficiados con el golpe

Hace un año, el 22 de junio de 2012, se consumaba el golpe parlamentario. Este artículo señala algunos de los actores económicos más beneficiados con la maniobra.


La “reserva natural” de Campos Morombí. El campo ya se encuentra 
abonado y arrendado para la plantación de soja.

Es difícil creer que al Parlamento paraguayo, uno de los más corruptos del continente, le interesen cuestiones tan abstractas como la democracia y conductas tan ajenas a su práctica como el buen desempeño en la función pública. Por tanto, el remedo de juicio político realizado hace un año respondió a cuestiones más tangibles que poca relación guardan con la defensa de la democracia y las instituciones republicanas, pero mucho con el mantenimiento de intereses espurios vinculados fundamentalmente con la posesión de bienes malhabidos, en especial la tierra. Está fuera de nuestro alcance y pretensiones señalar la totalidad de los intereses en juego y todos los actores beneficiados con la masacre de Curuguaty y el posterior golpe parlamentario.
Incluso asumiendo que no haya existido una acción concertada de antemano, es posible entrever una correlación nada fortuita entre los dos sucesos referidos y los ingentes privilegios que resultaron para la matriz de acumulación agroganadera.
Presión a favor de transgénicos
Precisamente en el momento en que estalló la crisis por los trágicos sucesos de Curuguaty (con  como protagonista), estaba programado un tractorazo por la liberación de cultivos transgénicos, objetivo finalmente logrado con creces por sus impulsores con la introducción de semillas de Monsanto, Syngenta y otras firmas. Es significativo que a un año del golpe el diario ABC Color dé cuenta de la aprobación de una variedad de maíz transgénico de Monsanto a manera de regalo de aniversario (http://www.abc.com.py/edicion-impresa/economia/mag-anuncia-autorizacion-del-maiz-nk603-tras-la-luz-verde-de-salud-587345.html).
Los intereses de Cargill en la zona de conflictos por tierras. Fuente: página oficial de Cargill Paraguay
“Este Gobierno, en su proyecto bolivariano, encajona todos los estudios de los eventos transgénicos, mientras que los pequeños labriegos siguen enfrentando pérdidas y fracasos agrícolas, por no poder introducir la biotecnología en su sistema de producción”, señalaba una publicación del 24 de mayo de 2012 del diario ABC Color, una de las principales fuerzas que promovieron el juicio político, cuyo dueño, Aldo Zuccolillo, es uno de los principales inversionistas en Paraguay de la empresa agroexportadora Cargill (http://www.abc.com.py/edicion-impresa/interior/el-tractorazo-tiene-el-masivo-apoyo-de-pequenos-productores-405557.html).
De hecho, una de las primeras medidas tomadas por el gobierno de Federico Franco, apenas cumplida una semana en el poder, fue la aprobación por decreto de eventos transgénicos ignorando toda la normativa al respecto y los estudios previos necesarios, según denunció en su momento la exministra de salud, Esperanza Martínez (http://www.ultimahora.com/notas/572093-Exministra-de-Salud-senala-que-Gobierno-obvio-procesos-para-aprobar-semillas-transgenicas).
Si bien los intereses agroganaderos nunca corrieron un verdadero peligro bajo el gobierno de Fernando Lugo, sino apenas algunos escollos, vieron el momento propicio para hacer una ostentación de fuerza, dejar en claro quién manda en este país y que el poder real no está dispuesto a hacer concesiones de ningún tipo.
Como decíamos, aunque no haya habido necesariamente algún cónclave secreto donde planificaron y llevaron a cabo el derrocamiento de Lugo, existe una correlación nada fortuita entre la maniobra seudolegal del Parlamento, el agronegocio y su expresión más bochornosa: las tierras malhabidas.
La antesala del golpe
Antes de la masacre de Curuguaty, sobre la que ya nos hemos explayado con cierta amplitud en los últimos días, el conflicto por tierras más importante se registró en Ñacunday y puede decirse que fue la antesala misma del golpe a principios del año pasado. Luego de este capítulo la suerte quedó echada. Solo faltaba una chispa, pero finalmente para asegurarse que esta vez el golpe sea certero provocaron una verdadera explosión.
El autor del libelo acusatorio, el diputado colorado Óscar Tuma, ya venía presionando para que se proceda al desalojo de las tierras de  bajo el supuesto de que se trataba de una reserva natural privada. Sin embargo, la tal reserva ahora se encuentra arrendada y ya abonada para el cultivo de soja.
A su vez, existen registros de que ya a principios de año la fiscala Ninfa Aguilar, entre cuyos antecedentes se ha denunciado que ha sido abogada de Blas N. Riquelme, había solicitado el desalojo de Marina Cue bajo el mismo argumento que Tuma: el carácter de reserva natural privada de Campos Morombí. Es decir, fuerzas políticas y judiciales ya venían montando el escenario de la masacre.
Resolución fiscal que solicita el desalojo a favor de Campos Morombí. Foto: internet.
Volviendo a los hechos de Ñacunday, a pedido del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), las Fuerzas Armadas, cumpliendo con su deber de resguardar la integridad territorial de la nación, realizaron trabajos de amojonamiento en el marco de una mensura judicial en el Alto Paraná para determinar si territorios explotados por privados se encontraban dentro de la franja de seguridad fronteriza y para esclarecer casos de superposición de títulos. El informe de la intervención al Indert de marzo-mayo 2012 confirmaba por entonces que las colonias creadas para asentamientos humanos por el Instituto de Bienestar Rural (IBR) terminaron en manos de allegados al régimen de Alfredo Stroessner.
“En Ñacunday I se encontró que un 70% está cubierto por cultivos intensivos de soja (…). En Ñacunday II se encontró que estas tierras actualmente están siendo cultivadas por personas no beneficiarias de la reforma agraria (…). Se han detectado extensas plantaciones de soja, prácticamente en un 90% de la superficie de la colonia, sin que exista correspondencia con los planos originales”, explica el informe de la intervención a la entidad rural que fuera dirigida por Emilio Camacho (http://www.redrural.org.py/V3/uploads/2012/08/INTERVENCION-INDERT-INFORME-FINAL.pdf).
A continuación, el reporte concluye: “Con la intervención en las colonias Ñacunday I y II se evidencia una forma de fraude en contra del Estado paraguayo, una forma radical de desvirtuación de los objetivos de la reforma agraria. En este caso, la creación de colonias en forma irregular para ser distribuidas entre los allegados al gobierno de Stroessner, la instrumentalización del organismo de aplicación de la política de la reforma agraria para una apropiación indebida, evidenciándose en algunos casos que las propiedades actuales fueron levantadas sobre tierras públicas”.
Fue a los fines de esclarecer y reparar esta irregularidad que se realizó la mensura judicial con militares y a raíz de la cual los beneficiarios fraudulentos de tierras decretaron lo que finalmente se realizó 6 meses después. El principal afectado por esta medida era el terrateniente brasilero Tranquilo Favero, quien además ocupa otras 200.000 hectáreas de tierras fiscales en el Chaco con sus estancias Toro Blanco, Santa Catalina y Campobello, hecho también detectado en el informe.
Si bien apenas al asumir Lugo las intentonas por derrocarlo fueron frecuentes, cabría afirmar que en Ñacunday se decreta la cuestión, ya que el gobierno osó tocar el corazón mismo de la gran propiedad rural en Paraguay, cuyo origen es eminentemente fraudulento. A pesar de que existe una ley de seguridad fronteriza y un estatuto agrario que regula la propiedad de tierras fiscales, entre ellos un límite de cantidad, y que el gobierno no hizo más que actuar dentro del marco legal vigente, los detentadores de tierras malhabidas sentencian a raíz de este episodio que este gobierno no va más y claman por el juicio político (http://www.ultimahora.com/notas/498061-Productores-piden-juicio-politico-para-Lugo-por-supuestamente-promover-ocupaciones).
Con respecto a este punto, el libelo acusatorio elaborado por el diputado Tuma sostiene: “El presidente Lugo ha utilizado a las fuerzas militares para generar un verdadero estado de pánico en toda esa región, violando el derecho de propiedad e ingresando a inmuebles de colonos, so pretexto de realizar el trabajo de amojonamiento de la franja de exclusión fronteriza”.
Tierras fiscales que debían ser asentamientos campesinos en Ñacunday. El 90% está cubierto de soja. Foto: Informe Final de Intervención al Indert.
Tuma habla de violación del derecho a la propiedad cuando que el objetivo era precisamente reparar los derechos de propiedad del Estado violados por invasores terratenientes que ejercían ilegalmente la explotación de esas tierras. Aquí el golpe se quita la máscara y muestra su verdadero rostro.
Otras de las medidas que se iban a aplicar afectaban a las sonadas tierras de Antebi Cue, donde se anunció la demanda de desalojo contra el ganadero Antonio da Motta y unos 107 propietarios más ubicados en la zona de Bella Vista Poty.
“El juicio de desalojo demorará un tiempo en producir resultados, pero es un inicio serio, frontal que va a marcar el inicio de la recuperación de las tierras públicas”, apunta el informe. Recuperación de las tierras públicas. ¿Cómo atreverse a pensar en tal cosa?
Ríos turbios
Otro de los procesos que quedaron truncos con el golpe fue el que involucró, entre otras personas, al expresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Néstor “Tito” Núñez, por el represamiento ilegal de los ríos privando de tan vital recurso a varias zonas de la sensible zona del Chaco, por un lado, y provocando graves inundaciones, por otro (http://ea.com.py/titular-de-la-arp-es-uno-de-los-propietarios-responsables-de-posible-catastrofe-en-el-chaco/).
No hay que perder de vista tampoco que un proyecto que parecía sepultado, como la instalación de la fundidora de aluminio Río Tinto Alcán (RTA), reflotara con fuerza bajo el gobierno de Franco mereciendo incluso mención especial en su discurso de asunción. Aunque ahora el proyecto se encuentre en suspenso, la estrategia de congelar medidas resistidas por la ciudadanía fue utilizada a menudo para aplacar momentos de crispación a fin de retomarlas furtivamente cuando las aguas calmen.
Asimismo, es preciso tener en cuenta que el golpe sobrevino en los momentos de peor popularidad del Congreso por el intento de aumento de presupuesto para operadores políticos del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) y el rechazo al desbloqueo de listas sábanas. Así, toda la presión social y las responsabilidades fueron esquivadas olímpicamente con el juicio político haciendo de escudo distractor.
Finalmente, el golpe tuvo la intención de ratificar, entre otras cosas, que el origen de la propiedad rural no se discute y que las 7,8 millones de hectáreas adjudicadas ilegalmente entre 1954 y 2003 –sobre un total de 12.000.000 ha–, según consigna el informe de la Comisión de Verdad y Justicia, es un tema prohibido. La actual tenencia de la tierra es la amada herencia del stronismo de la que son beneficiarios los capitalistas del agro y los falsos conversos a la democracia. En suma, hace un año el agronegocio asestaba una mortal estocada y emitía un mensaje aleccionador para disuadir cualquier intento de hurgar en sus oscuras entrañas.

lunes, 17 de junio de 2013

“Marina Cue, pueblo mba’e”


Al cumplirse un año de la masacre de Curuguaty, el pasado sábado 15 de junio se realizó una reocupación simbólica y se plantaron árboles en homenaje a las víctimas.

Los familiares de víctimas encabezaron el recorrido hasta el campamento donde
se plantaron árboles en memoria de los fallecidos.


Un cerco policial bloqueaba la entrada de lo que fue el campamento de la ocupación. Encapuchados y con poderosos fusiles M16, entre otras armas, la fuerza disuasiva parecía inexpugnable. El amedrentamiento sicológico con la ostentación de semejante poder de destrucción bélica parecía suficiente para hacer desistir a la comitiva de sus propósitos. ¿Y cuáles propósitos?: rendir un sentido y pacífico homenaje a los fallecidos con la plantación de árboles como símbolo de germinación de la vida.

Pehechuka la documento he’íva ko Marina Cue privadoha ha rosêta ko’águi (muestren el documento que diga que Marina Cue es privado y vamos a salir de acá)”, exclamó un poblador. Algo parecido reclamaron hace un año los miembros de la ocupación recibiendo como respuesta lo que precisamente motivó el acto que nos reunió el pasado 15 de junio en Yby Pytã, la tierra roja teñida aún de la sangre y el dolor por los caídos en la lucha.

Como la guerra. Así esperaron los policías la llegada de la
pacífica marcha. 
La decisión era firme. Sin los documentos no iban a impedir que se honre la memoria de los mártires, “quienes ofrecieron sus huesos en aras de la libertad”, rememoraron. Como aquella vez, las autoridades no pudieron exhibir ningún documento que acredite los derechos de Campos Morombí.

Koãga jahata jaike amo ñanemitÿ porque péa ñande rembiapo chokokue maymáva… Ja mbyasy ñande rapicha kuéra huvy ñehê va’ekue ha huvy kuéra ndaikatúi opyta rei, ndaikatúi ñane rasê reívo. Ñande vy’a ñande rembiapo porque ñande vy’a rupive jajapo avei la lucha. Ñande jotopa, ñande purahéi, nañde jeroky, umía rupive jajapo avei jahávo ñande tape pyahurã (ahora vamos a entrar a cultivar porque ese es nuestro trabajo de campesinos. Si bien lamentamos la sangre derramada de nuestros compañeros, eso no puede quedar en vano, no podemos llorar en vano. Nuestro trabajo es la alegría porque a través de nuestra alegría hacemos también la lucha. Con nuestro encuentro, nuestro canto, nuestro baile vamos construyendo un nuevo camino), había exhortado antes de partir en su melódico guaraní Perla Álvarez, de la Articulación Curuguaty.

Marina Cue, pueblo mba’e. Marina Cue, pueblo mba’e… (Marina Cue es del pueblo)”, fue el estribillo coreado al unísono por el millar de personas que atravesaron los campos ya preparados para la soja, los esterales y las rampas de madera hasta llegar al escenario con la inquebrantable determinación de esparcir las simientes de la vida contra la muerte propagada por el latifundio.

Un árbol por cada caído. El símbolo del nacimiento de la
vida como antítesis de la muerte. 
La primera especie plantada fue un yvyrapytã. Así, a medida que se echaba tierra sobre cada planta se pronunciaba el nombre de cada uno de los fallecidos con la multitud respondiendo ¡presente!

Luciano Ortega… ¡presente! Luis Paredes… ¡presente! Fermín Paredes… ¡presente! Adolfo Castro… ¡presente! Avelino Espínola… ¡presente! Arnaldo Ruiz Díaz… ¡presente! Ricardo Frutos… ¡presente! Delfín Duarte… ¡presente! Francisco Ayala… ¡presente! De los Santos Agüero… ¡presente! Andrés Riveros… ¡presente! Las madres se desgarraban en llanto.

Uno de los momentos cumbre fue la evocación a Vidal Vega, testigo clave del caso asesinado meses después en su domicilio. “Vidal Vega dio su vida por esta causa luego de la masacre. A pesar de las amenazas, él continuó colaborando con la investigación para explicar cómo estaba la causa y los trámites de las tierras de Marina Cue. Fue una quema de archivo”, recordaron. “Vidal Vega… ¡presente!”, se escuchó nuevamente.

Tampoco faltó la evocación a los policías. El presidente de la Comisión de Víctimas del caso Curuguaty, Mariano Castro, señaló que en el lugar estaban presentes policías que torturaron a sus hijos, pero aseguró que no les guarda rencor. “Mboriahu familia ojeraha de policía oataka haguã hapicha campesino” (hijos de pobres son llevados para ser policías a fin de atacar a sus iguales campesinos)”, añadió al tiempo de lamentar que no se haya investigado hasta ahora la muerte de los labriegos.

Por último, un naranjo fue plantado en nombre de los que acampan al costado de
Altar en recordación a los caídos. 
la ruta por las principales reivindicaciones del caso: la libertad de los campesinos presos e imputados, el esclarecimiento de la masacre, la indemnización a los familiares y víctimas así como la titulación de las tierras para la reforma agraria. Asimismo, se hizo extensivo el homenaje a quienes se movilizarán y acompañarán esta semana la reanudación de la audiencia a los procesados, cuyo desarrollo está fijado para los días miércoles 19, jueves 20 y viernes 21 de este mes, con la grave irregularidad de no haberse resuelto aún la cuestión de la titularidad de las tierras.


Al empezar a desandar el camino, entre aclamaciones a la olla popular que bullía en el campamento, la multitud reiteró con renovada convicción la máxima que sustenta esta lucha: “Marina Cue, pueblo mba’e”. 

viernes, 14 de junio de 2013

Masacre de Curuguaty: las fisuras del montaje fiscal y mediático

A un año de la masacre de Curuguaty, varios elementos ponen bajo seria duda la versión de la fiscalía y de la prensa masiva.



En las dos capturas del vídeo se observa que al menos dos oficiales están empuñado sus armas antes del tiroteo.  

Entre las innumerables objeciones que fácilmente podrían contraponerse a la investigación fiscal y a la versión de los hechos difundida por la prensa masiva, en este artículo queremos señalar apenas dos evidentes mentiras sobre la masacre de Curuguaty, que constituyen precisamente los principales fundamentos sobre los cuales se pretende condenar de antemano a los campesinos, los únicos procesados en esta causa.

Aquella mañana la sociedad paraguaya estallaba de indignación ante los primeros reportes que indicaban que una dotación policial desarmada y que iba en son de diálogo fue emboscada por campesinos que ocupaban una propiedad del exsenador colorado Blas N. Riquelme. Esta última es una tercera mentira de la cual no nos ocuparemos ahora.

Ahora bien, la supuesta intención de la comitiva policial de dialogar a fin de lograr que los campesinos abandonen pacíficamente las tierras es desmentida por los propios dichos del jefe del Grupo Especial de Operaciones (GEO), el subcomisario Erven Lovera.

En el vídeo que registra los preparativos de la incursión policial se escucha nítidamente a Lovera cuando refiere el plan de “ir atropellar directamente”.
La idea es la siguiente: grupo antimotín con montada ir a atropellar directamente. Ustedes de ese lado y nosotros de este lado (…)”, se escucha a partir del minuto 2:05 del siguiente enlace http://www.youtube.com/watch?v=nnU044gcVys.

Si bien luego establece que ante cualquier reacción en lugar de armas de fuego primero se utilicen balines de goma y agresivos químicos, la incursión policial fue directamente a atropellar y no a dialogar, a diferencia de lo que la prensa dijo en un primer momento y como lo sostiene la misma fiscalía.

(…) los jefes policiales impartieron las instrucciones precisas acerca del ingreso a la zona de conflicto. Estas órdenes consistían en acercarse hasta donde se encontraban los ocupantes para dialogar con ellos e intentar el abandono pacífico del lugar. La instrucción concreta era no utilizar fuerza ni violencia y solo en un extremo, utilizar balines de goma y químicos agresivos. Únicamente en el peor de los casos, las armas de fuego”, sostiene la acusación del fiscal Jalil Rachid.

Reiteramos, las instrucciones de Lovera antes del ingreso son claras al señalar que vayan a atropellar directamente, por lo que la policía no fue de ningún modo a dialogar como hasta ahora se afirma a fin de sostener la tesis de la emboscada.
Con respecto al hecho de que los policías supuestamente ingresaron desarmados para intentar negociar la salida, la querella prosigue: “[los acusados] además de portar todo tipo de armas; se aprovecharon de las condiciones topográficas del lugar y de la situación de indefensión de los agentes policiales (estaban desprevenidos y desarmados)”.

Sin embargo, en el famoso vídeo grabado desde las filas policiales durante el avance y en el que se escucha el inicio del tiroteo, se ve claramente a al menos dos oficiales empuñando sus armas, lo cual demuestra la falsedad de la versión de que los policías ingresaron desarmados. (Ver: http://www.youtube.com/watch?v=jV0i6ai1rYs). Y esto sin ni siquiera considerar al grupo de fusileros del GEO, que formaban la otra columna y que portaban las armas más pesadas.

La defensa sigue reclamando la filmación que habría
sido realizada desde el helicóptero de la policía (Foto: investigación
de la Plataforma de Estudios e Investigación de Conflictos Campesinos, PEICC)
Por otro lado, la defensa de los acusados reclama la presentación del contenido de las filmaciones que se habría realizado desde el helicóptero que planeó aquella mañana sobre el teatro de operaciones. ¿La supuesta existencia de este vídeo y la negativa de la policía a entregarlo acaso confirma la declaración de un testigo entrevistado por el programa AAM de Canal 13 de que los primeros disparos provinieron del helicóptero? (Curuguaty, la herida abierta. Programa emitido el martes 11 de junio de 2013).

En definitiva, estos son apenas algunos de los puntos controvertidos del caso que contravienen la acusación fiscal y la versión propagada por la prensa masiva desde su papel de custodio y portavoz de los intereses concentrados. Más allá de qué postura se adopte sobre la autoría de los primeros disparos, queda de manifiesto que las dos principales premisas utilizadas para condenar a los campesinos son absolutamente falsas, puesto que la policía no fue desarmada ni mucho menos a dialogar.