domingo, 31 de julio de 2022

"Buscando a Sugarman" o cuando el creador es devorado por su propia obra

El 26 de julio del 2012 se estrenaba en Londres el documental  (Buscando a Sugarman), dirigido por el sueco Malik Bendjelloul, que cuenta la historia de Sixto Rodriguez, un misterioso músico norteamericano de ascendencia latina desconocido en su país, pero idolatrado al otro lado del mundo. 


 


Sobre la muerte de Sixto Rodriguez (así, sin tilde) se habían elucubrado las más trágicas y dramáticas versiones: que se había pegado un tiro en pleno escenario, que había muerto de una sobredosis e incluso que se había rociado con gasolina para luego prenderse fuego.


Hijo de un inmigrante mexicano que llegó a Detroit para trabajar en la industria automovilística, Rodriguez nació el 10 de julio de 1942 en la entonces floreciente ciudad del motor del estado de Michigan. 

 


 

A pesar del cierto ruido inicial que se había generado en torno a él cuando grabó su primer disco, “Cold Fact” (1970), y luego “Coming from Reality” (1971), en su país de origen era un total desconocido. Los productores le auguraban un gran éxito e importantes disqueras se habían fijado en ese Bob Dylan de “la cloaca”, como se llamaba el tugurio de la zona baja del puerto donde hacía sus presentaciones.

Sin embargo, algo falló y el disco fue un absoluto fracaso de mercado. ¿Sus letras eran muy políticas?, ¿su nombre hispano lo condenó en una época en que el interés por la música latina era casi nulo en los EEUU? Nadie acierta a entender cómo en aquellos turbulentos años setenta su mensaje no fue recogido por el movimiento underground, que se encontraba en plena ebullición.

Tal como lo predijo en la última canción que grabó, “Cause”, dos semanas antes de Navidad fue despedido por el sello discográfico Sussex Records. “Porque perdí mi trabajo / dos semanas antes de Navidad / Y hablé con Jesús en la alcantarilla. / Y el papa dijo que no era asunto suyo”, canta proféticamente. 

 

Un símbolo antiapartheid

A pesar del revés desde el punto de vista comercial en los EEUU, una copia llegó a Sudáfrica, donde se convirtió en una superestrella más celebre que el propio Elvis Presley, a más de un ícono del movimiento antiapartheid, el régimen racista que gobernó el país africano desde 1948 hasta 1952.

Su lírica oscura, hermética y existencial, además de sus alusiones a temas tabú como el sexo y las drogas, encontraron un público receptivo en los jóvenes disconformes con el opresivo ambiente de la época.

Tal fue su éxito que varias de sus canciones fueron censuradas por la South African Broadcasting Corporation, que en su discoteca había catalogado “Cold Fact” con la etiqueta de “Avoid” (evitar) e incluso el material había sido rayado para que ciertos tracks no sean puestos al aire.

Una fortuita circunstancia despertó en uno de sus fanáticos la chispa de la curiosidad, lo cual dio rienda suelta a una trama detectivesca. Una mujer sudafricana que había emigrado a los EEUU vino con la noticia de que allí era imposible conseguir materiales de Rodriguez y que incluso nunca nadie había oído hablar de él.

¿Cómo?, ¿nadie conocía a Rodriguez en su propia tierra? De hecho, al indagar un poco muy pronto cayeron en la cuenta de que ellos mismos contaban con muy poca información sobre él.

Apenas había unos créditos de autoría, la foto de portada del disco –en la que aparecía sentado con las piernas cruzadas con sombrero y gafas de sol–, además de unas pocas referencias geográficas en las letras de las canciones.

Y así se inició la búsqueda. Primero siguiendo la ruta de dónde habían ido las regalías y luego un anuncio puesto en internet, que fue respondido por la hija de Rodriguez, quien confirmó que su padre no estaba muerto y que vivía en Detroit, donde trabajaba en el ámbito de la construcción demoliendo y restaurando edificios. 

 


 

Tras los primeros contactos telefónicos, lo convencieron de ir a Sudáfrica, donde en marzo de 1998 brindó seis conciertos con entradas agotadas y donde regresó en varias ocasiones para realizar otros treinta recitales. También fue premiado con un disco de platino por las 500.000 copias de “Cold Fact” que había vendido oficialmente en ese país, sin contar los miles de versiones piratas que circulaban.

A pesar del cambio que esto pudo haber generado en Rodriguez, todo el dinero que ganó lo repartió entre amigos y familiares, por lo que siguió con su modesta vida de albañil.

A sus 80 años camina con dificultad ensayando sus pasos a tientas a raíz de que perdió casi toda la visión a consecuencia del avanzado glaucoma que padece.

Pero en todo este mundo de ensueño no podían faltar los aguafiestas de siempre. Bendjelloul fue acusado, entre otras cosas, de omitir detalles importantes para causar mayor impacto con su historia. 

 


De acuerdo a sus detractores, es mentira que Rodriguez haya sido un completo desconocido fuera de Sudáfrica, ya que había gozado de cierta efímera fama e incluso había brindado conciertos en Australia.

A esto podría retrucarse que, tal como lo señala el mismo título del documental, este se centra en narrar la historia de la búsqueda de un ser enigmático.

El desenlace

Dos años después de ganar el Óscar con su primer y único documental, Bendjelloul acabó con su vida en el 2014, a los 36 años, arrojándose a las vías de un tren. Sobre la razón de su suicidio también se tejieron las más diversas hipótesis.

Una de ellas, para mí la más improbable, es que por su supuesta simpatía con la causa palestina no aguantó el remordimiento de haber ganado el preciado galardón en lugar de “Five broken cameras”, que también compitió ese año, un documental sobre las protestas contra la ocupación israelí en Cisjordania dirigido por el palestino Emad Burnat y el israelí Guy Davidi.

No obstante, considero que ni todo el (poco) altruismo que resta en este mundo bastaría para explicar que alguien pueda experimentar semejante dolor a causa de su propio éxito.

Brillante combinación de entrevistas, materiales de archivo y animaciones, “Searching for Sugarman” es una película que transmite la sensación de que nunca podrá volver a crearse algo semejante. Probablemente su director haya pensado lo mismo y ante esa angustiosa certeza decidió realizar ese viaje sin retorno.




sábado, 14 de mayo de 2022

¿Deberíamos celebrar la Independencia el 14 y 15 de mayo?

La Independencia paraguaya fue un proceso que obedeció a múltiples causas y fue gestándose progresivamente desde antes de la revolución de mayo de 1811, siguió con esta, se afianzó con la consagración de la República en 1813, se declaró formalmente en 1842 y su reconocimiento definitivo se dio en 1852. Entonces, ¿cuál es la “verdadera” Independencia? 

 

“La intimación a Velasco”, de Jaime Bestard.

Luego de dos años de suspensión de los festejos por la pandemia, este 14 y 15 de mayo el Paraguay se apresta a celebrar los 211 años de vida independiente. 

Sin embargo, la contestación a la historiografía oficial que ha consagrado esta fecha es creciente, especialmente desde el Bicentenario. Entre las múltiples actividades que se desarrollaron entonces cabe destacar la visita del historiador norteamericano Richard Alan White, autor de La primera revolución popular en América, Paraguay 1810-1840, publicada originalmente en 1978 bajo el menos apologético título de Paraguay’s Autonomous Revolution, 1810-1840.

White sostiene que en el Paraguay se ha falsificado la historia con la instalación del 14 y 15 de mayo de 1811 como fecha de la Independencia. En efecto, consta en documentos de la época de Carlos Antonio López que esta era celebrada por aquel tiempo el 12 de octubre, en recordación al Reglamento de Gobierno de 1813 propuesto por el doctor Gaspar Rodríguez de Francia. Posteriormente la conmemoración sería cambiada por los legionarios que tras la guerra del 70 gobernaron el Paraguay. 

El autor norteamericano califica a la asamblea que inició sus deliberaciones el 30 de setiembre de 1813 como “el primer congreso popular de América Latina”. Este contó con la participación de más de 1.100 delegados “que fueron elegidos por elecciones populares y libres, por todos, o la mayoría de sus respectivos habitantes”, según las instrucciones de la Junta al Cabildo de Pilar del 26 de agosto de 1813. 

 “En una sesión general en su día final, 12 de octubre, el congreso ratificó oficialmente ‘el plan de gobierno propuesto por el Dr. Francia’. […]. Como se publicó en el bando del 21 de octubre de 1813, la primera asamblea auténticamente popular en América Latina, facultada a establecer su propia forma de gobierno, anunció orgullosa la creación de la primera nación autónoma en América Latina: la República del Paraguay”, escribe White. Se nombró como cónsules a Francia y a Yegros, aunque el primero ejercería el liderazgo de hecho ocupando el cargo durante dos de los tres cuatrimestres anuales. 

 

Portada del libro de Richard Alan White. Foto: www.paraguaymipais.com.ar

  

La decadencia del imperio español

Ahora bien, es necesario contextualizar en primer lugar en qué situación se encontraba la monarquía española en el momento en que las colonias americanas declararan sucesivamente la independencia política de la metrópoli.

El imperio español se hallaba en aquellos primeros años del siglo XIX en una profunda crisis. El 6 de mayo de 1808, el rey Fernando VII y su padre Carlos IV abdicaron al trono español a favor de Napoleón, quien había invadido la península ibérica el año anterior e impuso en el cargo a su hermano José Bonaparte.

Ante estos hechos, el Paraguay, al igual que las demás provincias del Río de la Plata, inicialmente manifestó su lealtad al rey depuesto. En cambio, se reivindicó que en tanto el monarca permaneciera imposibilitado de ejercer su soberanía, los pueblos hispanoamericanos tenían el derecho de autogobernarse y no depender del Consejo de Regencia que se había conformado para gobernar en ausencia del rey.

En mayo de 1810, los vecinos de Buenos Aires desplazaron al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y pretendieron investirse del derecho a gobernar los territorios del Virreinato del Río de la Plata. Con vistas a ello convocaron a un congreso a fin de decidir la forma de gobierno de las provincias que lo constituían.

Por su parte, en julio de 1810, luego de las deliberaciones de un cabildo abierto, la entonces Provincia del Paraguay desconoció la autoridad de la junta bonaerense. En represalia, esta dispuso el bloqueo del Paraguay y envió una expedición al mando de Manuel Belgrano, que fue derrotada en las batallas de Tacuary y Paraguarí. Sin embargo, al principio corrió la voz sobre la derrota de los paraguayos, lo que sumado a la rauda huida del campo de batalla del entonces gobernador intendente Bernardo de Velasco Huidobro despertó la alarma en la élite española residente en Asunción, que se embarcó a la ciudad de Montevideo, que permanecía como un bastión realista.

La decadencia del poder español, la conducta pusilánime de sus funcionarios y la victoria militar sobre las tropas porteñistas fueron determinantes en el afianzamiento de una conciencia de autodeterminación en la élite criolla.

A más de ello, a pesar de haber sido derrotado militarmente, el mensaje de Belgrano sobre la conveniencia de una unión con Buenos Aires tuvo receptividad en cierto sector de la oficialidad paraguaya. Ante esto, el gobernador Velasco avanzó en tratativas con Portugal con el objetivo de trabar una alianza para combatir las aspiraciones porteñistas. Los criollos temieron, con justificados motivos, que el pacto terminaría en la práctica en una subordinación al vecino imperial.

Los hechos se precipitan

La chispa que terminó de hacer estallar el movimiento fue el acercamiento entre Velasco y Portugal para precautelar los intereses españolistas ante el acecho de Buenos Aires. Esta aproximación con Portugal vendría a precipitar un movimiento que ya venía gestándose, pero que debió adelantarse ante el inminente acuerdo entre el gobernador intendente y la potencia lusa, como evidenciaba la misión que cumplía por esos días en nuestra capital el teniente José de Abreu.

En efecto, en la intimación que Pedro Juan Caballero envió a Velasco el 15 de mayo se expresa que “en atención a que la provincia está cerca de que habiéndola defendido a costa de su sangre, de su vida y de sus haberes del enemigo que le atacó, ahora se va a entregar a una Potencia Extranjera, que no la defendió con el más pequeño auxilio, que es la Potencia Portuguesa, este Cuartel, de acuerdo con los Oficiales Patricios, y demás soldados, no puede menos que defenderla con los mayores esfuerzos”.

El 16 de mayo se conformó un triunvirato que estuvo integrado por el mismo gobernador Velasco (quien fue destituido el 9 de junio de 1811), además del español Juan Valeriano Zeballos y el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia. En un bando emitido al día siguiente se comunicó la instalación del gobierno provisorio hasta el establecimiento del “régimen y forma de gobierno que debe permanecer y observarse en lo sucesivo”.

Se rechazó además que los sublevados tengan el propósito de “entregar o dejar esta provincia al mando, autoridad o disposición de la de Buenos Aires, ni de otra alguna y mucho menos sujetarla a ninguna potencia extraña”.

El documento declara que el objetivo es “sostener y conservar los fueros, libertad y dignidad (de la provincia) reconociendo siempre al desgraciado soberano bajo cuyos auspicios vivimos, uniendo y confederándose con la misma ciudad de Buenos Aires para la defensa común y para procurar la felicidad de ambas provincias y las demás del continente bajo un sistema de mutua unión, amistad y conformidad, cuya base sea la igualdad de derechos”.

Así, al principio el movimiento se declaró leal al rey y no reivindicó propiamente la independencia. Sin embargo, los historiadores Ricardo Scavone Yegros y Liliana Brezzo sostienen en su obra Historia de las relaciones internacionales del Paraguay que esta “fidelidad era invocada de manera puramente formularia” y que el “Paraguay fue independiente de hecho desde 1811 y de pleno derecho desde 1813, pero solo gestionó o buscó el reconocimiento internacional de su independencia a partir de 1842 (Declaración de la Independencia del 25 de noviembre), desplegando para obtenerlo una acción diplomática que alcanzó su objetivo en 1852 (reconocimiento por parte de la Confederación Argentina el 15 de julio tras la derrota de Juan Manuel de Rosas ante Justo José de Urquiza)”.

El Reglamento de Gobierno

En un ambiente poco propicio para cualquier entendimiento por las trabas comerciales y promesas de ayuda no prestadas de una y otra parte, en el segundo semestre de 1812 el gobierno de Buenos Aires convocó a la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata instando a la entonces Provincia del Paraguay a enviar diputados. En cambio, la Junta Superior Gubernativa decidió no designar representantes. Por ello, a principios de 1813, la ex cabeza virreinal envió una misión encabezada por Nicolás de Herrera para convencer al Paraguay de que participe de la asamblea y acepte la anexión a Buenos Aires bajo promesas de trato igualitario.

 

El Reglamento de Gobierno del 12 de octubre de 1813 fue el primer documento de carácter constitucional del Paraguay. Foto: Secretaría Nacional de Cultura.

A fin de deliberar sobre esta propuesta, se convocó a un congreso para el 30 de setiembre, que tuvo una participación de mil diputados y que se realizó en el templo de Nuestra Señora de la Merced, actual plaza de la Democracia. De esto resultó la elaboración de un Reglamento de Gobierno que constaba de 17 artículos y que fue aprobado el 12 de octubre de 1813.

En su primer artículo se rechaza el envío de diputados a la asamblea convocada por Buenos Aires y se nombra como “cónsules de la República del Paraguay” a Gaspar Rodríguez de Francia y a Fulgencio Yegros. De esta manera, el Paraguay se convierte en la primera República de América del Sur. Este es el primer documento de carácter constitucional del Paraguay; sin embargo, el jurista Luis Lezcano Claude advierte que no es propiamente una constitución por carecer de parte dogmática y de una declaración de derechos de los ciudadanos.

Yegros y Brezzo recalcan que en esta fecha “surgió, de pleno derecho, el Estado paraguayo y se rompió todo lazo con España y con Buenos Aires”. 

Así, esta independencia de derecho vendría a complementar la independencia de hecho lograda desde la revolución del 14 y 15 de mayo. Esto da cuenta de la complejidad de un proceso histórico que se gestó desde antes de la sublevación criolla y que no acabaría de consumarse sino hasta décadas después. 

sábado, 23 de abril de 2022

¿Qué hay detrás de la espiral inflacionaria que afecta al Paraguay?

En esta entrevista con el economista Luis Rojas Villagra, miembro de la Sociedad de Economía Política del Paraguay (Seppy) e investigador del Centro de Estudios Heñoi, abordamos de manera somera los problemas más candentes que afectan a la economía paraguaya actual. Entre las cuestiones más acuciantes se analiza la inflación, además de aspectos estructurales como la desindustrialización, la dependencia de factores externos como el mercado del petróleo, los precios internacionales de los commodities, la importación de alimentos y la pérdida de la diversidad agrícola ante el avance del agribusiness.


El economista Luis Rojas Villagra. Foto: medium.com

Si bien la última década y media se ha caracterizado por una macroeconomía estable y hasta un milagro a nivel regional con tasas de crecimiento que llegaron a ser de más de un dígito, la guerra en Ucrania y el aumento del precio del petróleo que conllevó, la sequía, el desenfrenado endeudamiento, la especulación, entre otros factores, han dejado en evidencia una vez más la intrínseca fragilidad de una economía signada por un sistema tributario regresivo, una extrema concentración de la tierra y una corrupción generalizada que dilapida los ya de por sí precarios recursos con que cuenta el Estado paraguayo.

 

Pero más que limitarse a presentar un cuadro sombrío de la situación, se intenta sobre todo exponer en los términos más sencillos posibles algunas de las lógicas que subyacen al funcionamiento del engranaje económico de un país, así como algunas herramientas disponibles que pueden servir de palanca para subir la cuesta.

 

–La economía paraguaya se ha jactado en los últimos tiempos de su desempeño macroeconómico y la estabilidad de precios. Sin embargo, actualmente padecemos una espiral inflacionaria de las más altas de la región y un creciente déficit fiscal. ¿A qué se debe este fenómeno repentino?

 

–En Paraguay hay un discurso centrado en el tema de la estabilidad macroeconómica, estabilidad de precios, tipo de cambio como signo de una economía saludable. De hecho, en algunos años hay esa estabilidad macro. Sin embargo, eso no significa que haya desarrollo económico, que haya desarrollo social, inclusión social, que haya mejoramiento del empleo, indicadores sociales, de las oportunidades porque la economía paraguaya es asimétrica, tiene sectores muy diferentes. Hay sectores que ganan mucho dinero con esa estabilidad macroeconómica como el sector sojero, el sector agroexportador, el sector financiero, el sector inmobiliario. Pero otros sectores no se benefician de esa estabilidad macroeconómica. El sector en general de los trabajadores en la informalidad, el campesinado, sectores que están en la pobreza o muy cerca de la pobreza no son beneficiarios de esa estabilidad. Ese discurso solo beneficia a una pequeña élite.

 

El déficit fiscal no es algo nuevo, es algo que ya viene de los últimos años y se va profundizando por los escasos recursos con los que cuenta el Estado y los crecientes compromisos. Deuda por un lado, que implica muchos recursos, y después mantener el aparato estatal, que también es costoso, y en un marco de corrupción aún más. Entonces ese es un déficit permanente que está ahí creciendo. Y la espiral inflacionaria es un fenómeno regional e incluso mundial. Cada país tiene sus particularidades, pero en general hay una presión inflacionaria por el aumento del precio del petróleo, del combustible, de la deuda a nivel mundial. Sin duda hay también emisión de divisas, de dinero en los diferentes países, emisión inorgánica. Es una mezcla de variables externas e internas, ya que cada país tiene sus elementos inflacionarios. En el caso paraguayo, la sequía y el cambio climático golpearon fuertemente todo lo que es la producción primaria, y eso lógicamente afecta la producción y también los precios.

 

Otro problema en el caso paraguayo es que no tiene industria desarrollada en varios sectores, entonces depende completamente de la importación de productos extranjeros industriales, desde productos de limpieza, aseo, alimentos, procesados, maquinaria, vehículos, electrodomésticos, muchas materias primas. Todo eso se importa en dólares y es una fuente inflacionaria permanente de altos costos, ya que no se maneja desde Paraguay el valor del dólar y de las importaciones, que se tienen que tomar. Ese es un poco el contexto actual. La inflación es mundial, regional y local. Es un fenómeno alimentado por varias causas: la deuda, la emisión inorgánica, el petróleo, la crisis climática, la poca industrialización, el dólar alto son los principales factores de esta tendencia inflacionaria.

 

–¿Quiénes se están quedando con ese dinero que resulta de la pérdida del poder adquisitivo de la gente?

 

–Eso es muy complejo, muy difícil saber quién se va quedando con eso. Son los actores más fuertes en la economía, por ejemplo el sistema financiero, los acreedores de deudas a nivel mundial, no solo en Paraguay. Hay una deuda gigantesca a nivel mundial de gobiernos, de empresas, de personas, un endeudamiento enorme. Entonces eso se va pagando y los gobiernos recurren incluso a la emisión inorgánica para pagar deudas. Y es una ganancia del sistema financiero que está cobrando esas deudas, esos intereses.

 

Probablemente también las empresas petroleras que mantienen relativamente estables sus costos de producción del petróleo, pero los precios están para arriba por las presiones del mercado, de oferta-demanda, la guerra y la propia especulación en el mercado. Entonces van captando una plusvalía con precios más elevados y sectores productores también se van quedando con eso; el sector ganadero entre ellos, que está vendiendo la carne a precios más elevados y con ganancias extra por esos precios. Esos beneficios van quedando en sectores concentrados de mucho poder económico.

 

–¿Te parece que de aquí a algunos años podríamos tener una crisis a causa de la deuda como una cesación de pagos y consecuentes planes de ajuste?

 

–Claro. Esta situación puede llevar a una situación de crisis de deuda, de cesación de pagos, porque va creciendo el nivel de endeudamiento de manera acelerada y eso compromete recursos del Presupuesto General de la Nación (PGN) crecientes. Cada año se debe destinar más dinero al pago de intereses y pago de capital, que se incluye en el PGN. Esto absorbe un porcentaje cada vez mayor del presupuesto estatal y como no hay un aumento en la recaudación, no hay nuevos impuestos, lógicamente eso va en detrimento de gastos sociales, gastos de inversión.

 

Esta tendencia a un aumento del endeudamiento en un momento puede llegar a una crisis de la deuda, una cesación de pagos por escasez de recursos. Pero previendo eso el Gobierno ya aprobó esa ley de bicicleteo, la ley de administración de pasivos. Esta es una ley para que el Ejecutivo vaya emitiendo bonos soberanos sin necesidad de autorización del Congreso. Emite bonos para refinanciar los bonos que van venciendo.

 

Entonces el Gobierno contrata nueva deuda para cubrir esos vencimientos, va tirando la cancelación de las deudas para adelante justamente previendo que puede haber una cesación de pagos y entonces no se cancela, no se paga la deuda y se patea para adelante, pero la deuda crece y hay intereses en estas operaciones cada vez mayores. Y esto en un futuro puede implicar una cesación de pagos, una crisis y todo lo que eso implica. Lo que hace falta es una corrección del sistema tributario, mejorar los mecanismos de recaudación y reducir la dependencia que se tiene de la deuda, de los bonos, que es la mala costumbre que adquirieron los gobiernos en nuestro país en los últimos años.

 

–¿Qué medidas se deberían tomar para frenar este aumento generalizado del costo de vida?

 

–Las medidas que hay que tomar son muchas para contener este aumento de la inflación. Por un lado, frenar el endeudamiento mejorando la recaudación de impuestos, reducir la corrupción, reducir la impunidad. Después hay que fortalecer la producción, la agricultura familiar campesina, o sea diversificar la producción agrícola, fortalecer al campesinado, que es el que produce más diversidad de cultivos, hortalizas, frutas, legumbres, tubérculos, toda esa variedad de productos que hoy en día hay escasez, se produce poco, por lo que se importa mucho de afuera.

 

Hay que fortalecer ese sector para aumentar la oferta, la calidad y también bajar los precios. Además, hay que tener una política con relación al combustible, no se puede seguir dependiendo del petróleo, que Paraguay no produce. Hay que electrificar el sistema de transporte, o sea, usar la electricidad en transporte público y vehículos privados. En suma, reducir la dependencia del petróleo y promover la industrialización de productos en nuestro país a partir de la materia prima nacional buscando generar empleo, generar valor, generar productos nacionales que no dependan de la importación, que no dependan del dólar y con eso evitar los vaivenes de depender de precios internacionales.

 

En el caso de la carne, por ejemplo, alguna normativa tiene que haber, alguna restricción a la exportación. Es decir, tendría que haber cuotas, cupos de mercado para abastecer primero al mercado interno con la cantidad suficiente y a precios accesibles, y después para la exportación. Pero hoy día se exporta casi todo, queda muy poco y a precios muy caros. Entonces hay que tomar medidas en varios sectores para contener la inflación y fortalecer la base productiva para ofrecer precios razonables a la población.

sábado, 16 de abril de 2022

El último baile

Una vieja creencia popular dice que no se debe salir si no se trata de una urgencia impostergable luego de haberse quedado dormido. Este es el caso de un suboficial de marina de 22 años que una noche ya había caído en un profundo sueño cuando interrumpieron su descanso para llevarlo a una fiesta.


Imagen: himalsanchar.com


Aquella mañana de sábado Álvaro soñó que se perdía entre los árboles de un bosque ignoto. Cuando más buscaba la manera de salir, más se hundía en la confusión de la espesura. Al despertarse no le prestó mucha importancia y pensó que se trataba de una típica pesadilla más. Se levantó y como buen abuela memby que era desayunó un bife koygua y jugo de limón. Puso música y se dispuso a preparar tereré. El almuerzo fue la especialidad de la abuela, ñoquis con salsa roja. 

Descansó un rato la siesta y luego fue a la despensa de ña Susy, el lugar más concurrido del barrio. Además de la cancha de vóley pegada al local, atendían las dos bellas hijas de la dueña, según recuerdan los de aquella generación de los postrimeros años de los noventa. Allí siempre había una gran concurrencia que, al son de la cachaca, compartía sendos sets entre copiosas rondas de cerveza.

No había nada fuera de lo habitual en aquel fin de semana en el que el joven suboficial Álvaro Benítez se encontraba de franco. Tras perder el partido que estaba jugando, fue a sentarse a una esquina. En un momento dado observa que su abuela baja la calle en compañía de Pepe, su pequeño sobrino de ocho años. Al verlos, ya poseído por la alegría del alcohol, se acerca corriendo hasta ellos y le da un abrazo a su abuela, quien lo reprende porque estaba bebiendo.

-Nde mitã’i, nde he’u jeýma hína pe bebida. Anive he’u pe cerveza. Mboy veces ha’éma ndéve (1) –le regañó en su característico tono de dama de hierro. Álvaro solo sonrió y se retiró. Se sentó en una esquina con una lata en la mano y poco después observó que su sobrino iba corriendo en dirección al almacén.

-Papi, vení un poco –lo llamó. El niño fue hacia él.

-¿Qué, tío? –le preguntó aquel niño rubio y de cabello ondulado.

-¿A dónde te vas? –interrogó.

-Abuela me ocupó en el almacén –le contestó.

-Ahh bueno, andá, pero primero dame un beso, Papi –le dijo mientas ponía una mejilla y luego la otra. Álvaro, siempre efusivo con los suyos, estaba especialmente expresivo esa tarde por la buena vibra de un día libre de la tediosa monotonía de la vida militar. El niño correspondió el gesto a su tío y fue a cumplir la diligencia que le había encargado su abuela.

 

***


Así fue transcurriendo la tarde hasta llegar el ocaso.

-Jahána ko pyharépe el Bosque-pe (2) –propuso uno de los amigos del barrio.

-Jajajajajaja –estalló en una carcajada uno de ellos.

-Mba’e, a mil’i la puñalada pio (3) –bromeó.

-Jaha katu (4) –secundó el marinero fortachón súbitamente envalentonado por la buena partida de cerveza que ya se había bebido. 

-Ja’uve michimi ha upéi jaha (5) –propuso uno.

-Oîma (6) –se sumó otro más.

Corrió la siguiente ronda y después cada cual fue a su casa a bañarse y vestirse para una noche de baile en el Bosque de la Alegría, uno de los lugares más violentos de la época en toda el área central. De hecho, a causa de su mala fama aquella pista mortal en la que muchos jóvenes bailaron por última vez cerró sus puertas. Sin embargo, eso solo pateó unas cuadras adelante aquel mundillo en el que el cuchillo y la pólvora eran los amenizadores infaltables de cada noche.

 

***

 

Álvaro se bañó a las apuradas y se vistió a la típica usanza cowboy: jeans, camisa a cuadros y botas texanas. Mientas esperaba a sus amigos, de pronto sintió que se desvanecía y fue sucumbiendo al letargo hasta perder completamente la conciencia. Unos minutos después llegaron a buscarlo en manada desatando un coro de ladridos a su paso. Casi nadie tenía dinero, solo Álvaro, quien a su edad era el único entre sus amigos con un trabajo fijo y una buena remuneración para esa despreocupada etapa de la vida. Había que tomar un taxi o sortear caminando varias cuadras una arribada de más de diez grados. 

-Álvaro okéma hína. Ha’e ndosêmoavéima (7) –dijo la mujer de cabellera color ceniza haciendo notar su disgusto ante los inoportunos amigos que venían a interrumpir el descanso de su nieto. Estos se retiraron momentáneamente hasta la esquina, pero no cejarían en su empeño de llevarlo a la fiesta. Aguardaron unos minutos y designaron a uno para ir a buscarlo por segunda vez, pero sin éxito. Y así, a la tercera la vencida. Rodrigo abrió el portón de madera de la casa y entró sigilosamente al patio hasta la ventana de la habitación de Álvaro. Esta vez el golpe de los cristales lo despertó, por lo que se levantó, se acomodó el cabello y salió al encuentro de su amigo.

-Anína reho, che memby. Ndéko ekéma kuri. Ko este día opáma ndéve ĝuarã. Muchas veces ko péicha oikose la desgracia (8) –le suplicó su abuela desde la puerta de su habitación.

-Ani ejepyapy. Voi aju jeýta (9) –aseguró el joven intentando tranquilizarla.

-Jaha (10) –dijo dirigiéndose a su amigo y se marcharon hacia la parada de taxi más cercana rumbo a ese lugar cuyo nombre era casi un oxímoron sin saber que el de esa noche sería el último baile de su vida.

 

***

 

Una vez que llegaron, el ambiente no tardó en enrarecerse. Por entonces todo el mundo se conocía y Carolina, la chica con la que Rodrigo estaba bailando, era pretendida por la mitad del baile. Pero nadie estaba dispuesto a facilitarle las cosas al competidor de turno.


Del viejo local del Bosque de la Alegría, sobre la avenida Defensores del Chaco, queda aún el tinglado, reconvertido en salones y apartamentos. 

-Che ko’ãga ajerokýta hendie (11) –irrumpió José, un conocido y pendenciero habitué del Bosque.

-Nooo mba’e. Ekañy águi (12) –respondió Rodrigo con vehemencia. Pronto se desató una pelea entre ambos. En una época en la que el mano a mano era una institución, la concurrencia se limitó a formar una ronda para observar a los ocasionales contendientes batirse a golpes. Rodrigo aplicó dos certeros golpes de puño a José a la altura del pómulo que lo dejaron embotado y con la vista estrellada. Cuando supo que no podría con su contendiente por esa vía, se dispuso a retirarse no sin antes lanzar una advertencia.

-Aháta aju ndéve (13).

-Néipy (14) –se limitó a responder Rodrigo.

Luego de que hubieron salido de la fiesta, Álvaro se dirigió directamente al panchero para aplacar el hambre y morigerar un poco la borrachera. José ya estaba esperando a Rodrigo afuera con una veintidos’i en la mano, una pequeña pero ponzoñosa pistola que se ha llevado a no pocos.

-Ajúma ndéve (15) –le dijo mientras le apuntaba con el arma. Rodrigo se abalanzó hacia él y el disparo le dio en la pierna haciéndolo caer al suelo. El despechado ya estaba listo para rematar a su antagonista cuando los amigos del herido pegaron el grito de auxilio.

-¡Álvaro! –vociferaron al unísono.

Hasta ese momento, el joven suboficial no se había percatado de lo que estaba ocurriendo, pues el disparo de un calibre 22 bien puede pasar por el sonido de algún juego de pirotecnia para niños. Aquella mole de pelo castaño claro y ojos verdes era conocido por sus dotes para las artes marciales y no había quien pueda con él. Al escuchar su nombre, giró la cabeza y vio a su amigo tendido en el suelo. Corrió hacia él para auxiliarlo y se arrodilló a su lado para verificar cómo estaba. Luego, dirigiéndose al pistolero, reclamó.

-Mba’e pio la ejapóva nde rapicháre (16).

-Ajapivéta katu (17) –le respondió mientras se tocaba el pómulo amoratado. Apenas Álvaro hizo el primer movimiento para levantarse, un certero tiro le dio directo en el corazón.

–Chéve la che japíva (18) –dijo mientras se desparramaba en el suelo. El tirador miró por última vez a su víctima y huyó corriendo.

-Oî ojejapíva, oî ojejapíva (19) –circuló rápidamente la llamada de alarma entre el bullicio. El herido fue llevado en un taxi de hospital a hospital, donde fue sucesivamente rechazado hasta que su corazón sucumbió ante el venenoso proyectil del veintidos’i, que caprichosamente se anidó en el ventrículo izquierdo.

 

***

 

El 22 del segundo mes de aquel año de fines de los noventa el suboficial de la Armada de 22 años que vivía en la casa número 222 de una calle de la ciudad de Villa Elisa fue asesinado con una pistola calibre 22. Aún hoy algunos en su familia sospechan que hay algo oculto detrás de la omnipresente cifra, pues no es el único en el barrio que ha sucumbido bajo el signo de esa combinación.

No deja de resultar curioso, por lo demás, que este cronista haya azarosamente decidido escribir sobre esta historia justo este año 2022, aunque el objetivo inicial solo fue recordar aquel viejo refrán que reza que, una vez dormido o presto a dormirse, no se debe salir más, salvo que se trate de una urgencia.

Finalizadas las pompas fúnebres, los camaradas del difunto prometieron venganza. Tiempo después se supo que el verdugo murió en su ley.

 

Notas

 

(1)    Ya estás tomando ya otra vez cerveza, chiquilín. No tomes. ¿Cuántas veces te dije eso?

(2)    Vamos esta noche al Bosque.

(3)    ¿Qué, a mil guaraníes la puñalada?

(4)    Dale, vamos.

(5)    Vamos a tomar un poco más y después vamos.

(6)    Dale.

(7)    Álvaro ya está durmiendo. Él no va a salir.

(8)    Por favor no te vayas, mi hijo. Vos ya estabas por dormir. Este día ya terminó para vos. Muchas veces así quieren ocurrir desgracias.

(9)    No te preocupes, voy a regresar temprano.

(10)  Vamos.

(11)  Ahora yo voy a bailar con ella.

(12)  No, andate de acá.

(13)  Voy a regresar por vos.

(14) Expresión en guaraní que se utiliza para ahuyentar a los perros.

(15)  Ya vine por vos.

(16)  ¿Qué le hiciste a tu prójimo?

(17)  Le voy a volver a disparar.

(18)  A mí es a quien disparaste.

(19)  ¡Hay un hombre baleado!, ¡hay un hombre baleado!

sábado, 2 de abril de 2022

Encuentro nocturno

Una abandonada esquina en uno de los nudos más transitados de Asunción es motivo de una leyenda urbana sobre una anciana que residía en ese lugar. Esta es la historia de una mujer que relata una extraña experiencia que vivió una noche cuando pasaba cerca del sitio.

 


La mujer salía con su bebé en brazos del ala de urgencias de la clínica. Su pequeña hija se desgarraba en llantos desde la noche anterior. El doctor la revisó y le dio un analgésico para calmar el dolor de oído y de garganta. Cuando bajó la fiebre, le dijo que podían retirarse.

Ya era de noche y se estaba haciendo tarde; la niña se quedó dormida en los brazos de su madre. El cielo estaba encapotado y unos esporádicos relámpagos iluminaban tenuemente la oscuridad. Empezaron a caer las primeras gotas cuando camino a su casa, no lejos del hospital, se cruzó con una anciana que estaba guarecida bajo el techo de un puesto de comida rápida.

–Jovencita, hacia dónde va. Tomemos un taxi, la acerco hasta donde vaya –le dijo la anciana.

–Vivo hacia el cerro, a unas diez cuadras de acá, le agradecería mucho en verdad –le respondió.

–Vamos, crucemos la calle. Al otro lado de la estación de servicios hay una parada –indicó la anciana mientas la tomaba del brazo para ayudarla a cruzar la avenida. Frente a la caseta amarilla había solo un auto; el chofer estaba sentado al volante con la radio puesta. Subieron al automóvil y mientras el conductor calentaba el motor antes de moverse le preguntó hacia dónde se dirigía.

–Decile hacia dónde te vas –le dijo la abuela.

–Hacia el cerro Lambaré, por favor –indicó la mujer joven. El chofer asintió, puso en marcha el automóvil y cruzó raudamente la intersección antes de que el semáforo se pusiera en rojo.

–Le agradezco tanto, señora, no quería que mi bebé se mojara –correspondió la madre.

–No se preocupe –le respondió amablemente la octogenaria. Acarició suavemente la cabeza de la niña y se acercó hacia ella cerrando los ojos como si fuera a entonar una oración.

–Mi hija, mañana tu bebé va a estar mejor –le aseguró la abuela.

–Muchas gracias. Y usted, ¿hacia dónde va? –replicó intentando entablar una conversación con la afable anciana, quien vestía un sencillo vestido blanco de tono amarillento que parecía tener tantos años como ella misma. La abuela solo sonrió y metió la mano en el bolsillo de su prenda. Sacó un arrugado billete de 10.000 guaraníes y se lo tendió.

–Tome, para pagar el taxi. Yo me bajo aquí –dijo la extraña mujer de blanco.

El chofer no se detuvo y siguió manejando como si nada. La joven madre se sintió irritada por la grosera actitud del conductor.

–Por favor, señor. Aquí la señora le dijo que quiere bajarse –espetó con tono exaltado.

–Pero de qué señora me habla. En ningún momento me pidió que me detenga –retrucó el conductor.

–¡Cómo que qué señora! ¡Aquí la que está a mi lado!, le dijo al tiempo que giraba la mirada sobre sus hombros hacia su acompañante. Sin embargo, sorprendida constató que a su lado no había absolutamente nadie; la anciana había desaparecido. Se quedó perpleja sin atinar a decir palabra alguna por unos largos segundos. Sintió la lengua endurecida y luego de unos momentos logró articular con tono entrecortado y dubitativo.

–La mujer que subió conmigo en la esquina del hospital, que dijo que quería bajarse –añadió con voz temblorosa.

–¿Pero usted se siente bien? Vino todo el camino hablando sola. ¿Necesita que la lleve de nuevo al hospital? –le preguntó el chofer.

–No, no es necesario. En la próxima cuadra gire a la mano derecha por favor –indicó.

–Con que a usted también se le apareció –dijo el taxista inquisitivamente luego de un rato de silencio, al cabo del cual pareció comprender la situación.

–¿Qué cosa? –le preguntó la mujer.

–La abuela de la esquina. En General Santos y Primero de Marzo vivía una señora de edad en una humilde casita hace mucho tiempo, cuando todo esto era una zona de baldíos. Luego se fue poblando y la propiedad se fue valorizando cada vez más. Sus hijos luego de mucha insistencia convencieron a la abuela de que venda la casa prometiéndole que ellos la cuidarían. Hubo una fuerte puja por ese terreno hasta que un empresario se quedó con la propiedad, tumbaron la casita y construyeron un enorme restaurante de una cadena de hamburguesas, luego una playa de autos y así muchos otros negocios.

–¿Y qué pasó con la señora? –preguntó la mujer.

–Dicen que al principio fue llevada a la casa de uno de sus hijos, que le dio una piecita en el fondo. Luego, cuando el dinero se acabó, la abandonaron en un hogar de ancianos, donde la viejita murió de tristeza –dijo el conductor mientras la observaba a través del retrovisor.

La leyenda urbana dice que la propiedad está maldita. A pesar de su buena ubicación, ningún negocio funcionó ahí. Ni restaurantes, ni playa de autos, ni nada. Algunos aseguran que la abuela custodia el sitio y no permite que la ambición prospere allí. Nadie más quiere poner un negocio en ese lugar, por eso hasta ahora sigue abandonado.

Al día siguiente, la niña amaneció en excelente estado de salud; la dolencia había desaparecido por completo. La joven mujer recordó lo que le había dicho la anciana. Desde entonces, cada vez que pasa por el lugar se detiene a observar minuciosamente hacia todos lados buscando a la extraña samaritana que la había auxiliado aquella noche; sin embargo, nunca más volvió a cruzarse con ella. A veces se queda a contemplar el predio por largos ratos, pero no logra advertir más movimiento que el de la basura arrastrada por el viento.

sábado, 5 de febrero de 2022

La deuda

Una disputa por dinero entre hermanos desembocaría en una venganza atroz. De por medio, una promisoria joven de 19 años cuya memoria permanece siempre viva entre quienes la conocieron.




Cuando abrió los ojos aquella mañana, observó que las aletas del ventilador se detenían lentamente. Otro corte de luz que interrumpía los breves momentos de descanso que le permitía el terrible mal que lo estaba carcomiendo tanto por dentro como por fuera.

Fue un día de agosto de 2004 en que la agonizante estación invernal ya había dado paso al abrasante calor paraguayo que domina la mayor parte del año. El hedor de su pie infectado impregnaba toda la habitación. Su salud se deterioraba rápidamente y no tenía dinero para costear sus medicamentos. Tenía 60 años y se estaba muriendo.

Ya era cerca del mediodía. Su hermano Valerio debía estar en su casa para el almuerzo. Se levantó y miró a través de la ventana hacia su negocio, que estaba en un terreno contiguo. Luego de la muerte de sus padres, su hermano menor tomó el control de los bienes familiares valiéndose de su habilidad especial para los negocios.

Valerio tenía una cuenta pendiente con Vito por un dinero que tomó “prestado” y que nunca le devolvió. Así como se presentaban las cosas, era cada vez más evidente que lo adeudado no sería saldado nunca, al menos monetariamente. Sin embargo, Vito no pensaba marcharse como único perjudicado en este asunto y debía cobrar esa deuda a como dé lugar.


***

La floreciente mueblería de Valerio lleva el nombre de sus tres hijas, Carmen, Celia y Jennifer; además, maneja otros emprendimientos en el rubro inmobiliario y del entretenimiento. Se define como empresario, futbolero y amante de la música. Como todo padre, amaba a las tres, pero Carmen era su perdición, lo más preciado de su vida.

De hecho, según la recuerdan quienes la conocieron, Carmen era una persona activa, talentosa y con un enorme don de gente. Aunque no tuvo tiempo para suscribirse a Facebook, le crearon una cuenta y cada 5 de julio por su cumpleaños y en otras fechas especiales y no tanto le escriben para recordarle lo maravillosa que era.

“Tenía un brillo especial, era muy alegre, divertida, sencilla, amable, le encantaba el deporte, más handball, era su pasión. Si no estaba en la clase, estaba en la cancha; amaba jugar, le gustaba bailar, ella era nuestra profesora de baile en las actividades del colegio. No había nada que no supiera hacer. Ella era única, no tenía maldad en su corazón, era demasiado buena, no era luego de esta tierra, era un ángel... Tenía todo para ser creída, pero ella no era así, siempre estaba dispuesta a ayudar, era nuestra delegada del curso, la que ponía el pecho por nosotros”, la recuerda Lourdes, asegurando que todo lo que pueda decir de ella va a quedar siempre corto.

Carmen tenía 19 años y resaltaba por su belleza, además de su aguda inteligencia. También se destacaba por su labor solidaria organizando los fines de semana y durante las fechas festivas almuerzos para los niños en situación de calle de 4 Mojones, que se hacían extensivos a todas las personas carenciadas que quisieran acercarse. Todos recuerdan lo mismo de ella y para todos hasta hoy ella es inolvidable.

Sin embargo, aunque la retraten como un ángel, ella era de carne y hueso. Además de ello, también era tímida. Cuando le tocaba hablar en público, se ruborizaba y cuando caía presa del pánico le daban ataques de risa. Cada tanto también se permitía “romper las reglas” de la rígida rutina de una niña prodigio. A la salida del colegio le gustaba demorarse un poco antes de ir a casa y se quedaba en la esquina con sus amigas a comer pan con fiambre, transgrediendo así su rigurosa dieta de bailarina y deportista, y sacrificando algunos minutos de estudio y trabajo para disfrutar de la flor de la edad.

A su corta edad ya tenía claramente encaminada su vida. Estaba preparándose para el examen de ingreso a la carrera de Contabilidad de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y con seguridad sería en poco tiempo más la encargada de dirigir el próspero negocio familiar. Por su responsabilidad y aptitud, su padre ya había delegado en ella muchas tareas.

 

***

Aunque se siente orgullosa y feliz por sus hijas y nietos, su madre a veces siente que ya no puede más por el dolor de la pérdida. “Mi muñequita muchas felicidades me haces mucha falta carmen te extraño siento que ya no puedo mas dame fuerza para poder cuidar a tus hnita mami mas hoy que es tu cumple que voy hacer mami si vos ya no estas lo que me queda es llorar y rezar mami tqm hija”. Cada 5 de julio escribe casi invariablemente palabras como estas.

No obstante, luego se resigna y asume que las ascendentes carreras de sus otras dos hijas, una empresaria radicada en el extranjero y la menor de todas, modelo, cantante y actualmente ya a cargo del negocio familiar, se deben a las bendiciones que diariamente reciben de Carmen desde el lugar donde está.

Ciertamente no faltan los que le atribuyen milagros y le escriben en “su cuenta” para encomendarse a su protección y pedirle que interceda en momentos difíciles, así como para superar los distintos desafíos de la vida diaria. Uno de los favores que le pidieron es de una mujer que bautizó a su hija con el nombre de su amada amiga como si usando esa palabra pudiera conjurar la tragedia: “Carmen, te pido de todo corazón que mañana estés conmigo n mi entrevista d trabajo q m ayudes a q todo m salga bien para poder trabajar y ayudarle a mi mami y a mi pequeña Carmen. Gracias, besitos y siempre t llevo n mi corazón...”.

Otro de los mensajes es un verdadero grito de auxilio: “Carmen, donde stas, xq m abandonast, m dejast sola, t necesitooo un montón. solo vos sabes todas las tristesas, dolores, maltratos que estoy viviendo, ayudame xfa a tener paz dentro d mi corazón y guiale a mis hijos, n special a Carmen q en estos momentos está enfermita y vos sos su ángel. no la abandones x favor”.

Sea como sea, ella era un tesoro y había una deuda de por medio.

 

***

-Repagata chéve –dijo con rabia Vito sopesando la decisión final. Entonces ya estaba seguro de lo que tomaría como prenda a cambio de ese compromiso no honrado. Sacó su revólver calibre 38 del cajón de su mesa y se lo puso en la cintura para ir a arreglar las cuentas.

Abrió el portón y se dirigió al salón de ventas de la mueblería. Cuando entró al lugar, solo encontró a su sobrina en la caja.

-Hola, Carmen. ¿Está tu papá? –preguntó el sexagenario a la adolescente.

-Hola, tío. No, él no está ahora –le dijo la joven por instrucción de su padre, quien a toda costa deseaba evitar cruzarse con su hermano. ¿En qué te puedo ayudar? –le preguntó.

El hombre esbozó una falsa sonrisa intentando solapar la terrible determinación que había tomado.

-Bueno… –dijo mirándola fijamente. Carmen sintió de súbito un ligero escalofrío por la espantosa mueca que esbozó su tío.

-Necesito hacer una llamada. ¿Puedo usar tu teléfono? –solicitó el hombre.

-Sí… Claro que sí –le respondió Carmen, quien se dispuso rápidamente a pasarle el teléfono. Cuando aún no había terminado de dar la vuelta, el hombre sacó el arma de la cintura y descargó tres balazos contra la joven; uno le dio en el brazo y otros dos en la espalda. Carmen cayó gravemente herida al suelo, pero aún respiraba.

Luego de escuchar los disparos, Valerio se dirigió raudamente hacia la parte frontal del edificio acompañado de uno de sus empleados. Al contemplar a su hija caída y ensangrentada en el piso, le costó reaccionar inmediatamente. Cuando al fin pudo reponerse del shock inicial, junto con su ayudante se abalanzaron contra su hermano, quien se limitaba a mirarlo emitiendo una risa de sorna y satisfacción viendo el dolor que le estaba provocando.

–¡Hijo de puta, hijo de puta! –gritaba Valerio mientras forcejeaba con su hermano. Cuando al fin pudieron reducirlo, le despojaron del arma y llamaron a urgencias.

-¡Una ambulancia! ¡Rápido!, ¡rápido! ¡Mi hija está herida, se está desangrando! –suplicaba el hombre intentando contener el llanto para poder hacerse entender lo mejor posible.

Explicó la dirección lo más claro que pudo y luego de colgar el teléfono se lanzó al suelo al lado de su hija, cuya respiración era ya apenas audible y su corazón emitía latidos cada vez más débiles. Cuando llegaron los paramédicos, apenas hubieron logrado contener la hemorragia la trasladaron a una clínica privada, donde ya llegó sin vida.

El autor confesó el asesinato y como justificación del hecho en su declaración dijo que su hermano le debía un dinero. Fue condenado por homicidio doloso, pero antes de compurgar la totalidad de la pena fue liberado a consecuencia de la enfermedad terminal que padecía y murió poco después.   

 

Esta es una historia de ficción basada en un hecho real.